29 marzo 2008

¿La generación inexistente?

Sí, ya había dicho que no valía la pena leer el Milenio. En la idea de que cualquier cosa interesante sobre ese periódico sería blogueada, me encuentro con que desde Ombloguismo está vinculado un artículo de Laberinto, el suplemento “cultural” de Milenio.

Tomado del suplemento Laberinto de Milenio Diario

Este ensayo discurre acerca de los escritores mexicanos nacidos en los setenta, sobre los problemas que enfrentan y la ausencia de una obra que los legitime y les permita solventar una disyuntiva: construir el Gran Tema o escribir una obra honesta en solitario.

El artículo es una enorme chorrada. Es una oda a la lástima y a la conmiseración. Más aún, es un artículo que habla sobre problemas irreales de un lugar irreal, un problema insoluble porque no existe, un gran hombre de paja.

Jaime Mesa comienza diciendo que los escritores mexicanos nacidos en los setenta no han hecho nada por demostrar su valía porque “un puñado de primeras novelas o segundas o terceras no es obra”. Así, con unos escritores sin rostro, hasta me la podría creer. El problema empieza cuando cita a algunos de estos escritores. ¿En qué mundo vive este tipo? ¿De verdad piensa que Alberto Chimal no tiene obra? ¿De verdad, con desparpajo, no puede darse cuenta de que Antonio Ortuño o Rafael Lemus tienen obra?

Para el autor del artículo, parece que tener obra implica el hecho de que nadie ha vuelto a escribir una novela de la talla de La región más transparente. Yo doy gracias a eso, porque si bien soy el defensor número uno de Carlos Fuentes (a veces creo que soy el único) La región más transparente es una obra que no está soportando bien el paso del tiempo. Es, al fin y al cabo, una primera novela. Si la comparo con los cuentos de Alberto Chimal, con la crítica de Lemus o con El buscador de cabezas de Ortuño, la única gran diferencia que leo es extraliteraria; justamente, la fama. Con algo de suerte, esas obras soportarán mejor el paso del tiempo.

Mesa se inventa un montón de problemas estúpidos e inexistentes sobre la novela. Dice que ya no se puede escribir “Salinas de Gortari” en una novela. Algo que ni por error hizo Villoro en El testigo, algo que ni por error hizo Andrés Acosta en Doctor Simulacro. Dice que la generación de los setenta le tiene miedo a las nuevas tecnologías, porque Alberto Chimal no tuvo durante muchos años uno de los blogs más leídos en la blogósfera hispana, porque Antonio Ortuño no enviaba por correo electrónico su primera novela a quién se lo pidiera. Escribe de un problema sobre si escribir de México o no escribir de México, problema que sólo existe en la mente de algunos críticos segundones y en el manifiesto del Crack (ni siquiera en sus obras). Habla sobre los escritores que buscan escribir una “obra honesta” como si de verdad ese fuese un camino nuevo, propio del individualismo del nuevo siglo, sin pensar que esa idea ya la pontificaba Hemingway (¡Dios, Hemingway!) en una época bien distinta. La tempestad de Shakespeare es una obra honesta, José Martí era un hombre honesto.

Mesa termina preguntándose si “¿estará entre ellos [la lista de autores nacidos en los setenta] el autor que se inscriba sólidamente en la tradición de la literatura mexicana?” Yo me pregunto, ¿podrá haber una pregunta más lela? ¿A quien le importa todavía tal cosa como la tradición literaria mexicana? Seguro, a los lectores, no. ¿Quizá a algún crítico que ya no sabe cómo encarar su oficio? Hace tiempo que dejé de leer la nacionalidad de los autores (o nunca lo hice). Me interesa saber en que lengua escriben, para saber si estoy frente a una traducción. Lo que me interesa de verdad es lo que está entre las tapas del libro. Eso seguro ya lo tienen Ortuño y Chimal, Rafael Lemus y Tryno Maldonado y quizá alguno de los demás de la lista que no he leído. ¿Serán una generación? ¡Qué me importa!

21 marzo 2008

Delirio

La semana pasada tuve fiebre, mucha fiebre. En el delirio, era un espía ruso al que estaban entrenando para asesinar a un miembro importante del partido nazi. Como era muy valioso para los rusos, me movían constantemente en tren de un lugar a otro y no permitían que nadie me viera. Me sometieron a cirugía plástica para que pareciera una persona muy allegada a quien iba a asesinar. Todo el día me sometían a pruebas e interrogatorios para asegurarse de que conocía el plan a la perfección, que los alemanes no nos podían descubrir. Me estaban transformando en otra persona.

Tenía frío, mucho frío, porque era invierno y afuera estaba nevando. En los cuartos donde me tenían, en los trenes, no había nunca calefacción. Tampoco me estaba permitido fumar, aunque no entiendo muy bien por qué. Cuando me dejaban sólo, a veces me dejaban sólo, siempre había un hombre sentado justo fuera de la puerta de mi cuarto. Todos los cuartos eran iguales. Recuerdo los techos pintados de blanco, las tuberías rojas y azules. Recuerdo un aroma antiséptico, como el de un hospital.

En el delirio, recuerdo, yo tenía un imposible ejemplar de Ficciones traducido al ruso. Yo leía "El jardín de los senderos que se bifurcan" porque entendía que en la historia estaba escondida una clave, quizá del futuro, quizá del papel que tendría yo que jugar en la guerra. El libro y mis ropas eran las únicas pertenencias que se me permitían.

No sé si habré logrado mi cometido, porque eventualmente la fiebre cedió y se fue el delirio. Lo que si sé es que no puedo encontrar mi ejemplar de Ficciones. Creo que lo olvide cuando bajé del último tren.

19 marzo 2008

Extremely Loud and Incredibly Close, de Jonathan Safran Foer


Después de una muy notable primera novela, Everything is Illuminated, esta segunda novela de Jonathan Safran Foer, traducida por Lumen como Tan fuerte, tan cerca, es una gran decepción. Es una novela posmoderna cliché. Para decirlo de otra forma Extremely Loud es del tipo de novela que le da mala reputación a las novelas posmodernas.

La novela narra la historia de Oskar Schell, un niño neoyorkino que pierde a su padre en el ataque a las Torres Gemelas, pero también es la historia de su abuelo, que nunca conoció a su hijo, pero perdió a toda su familia en el bombardeo de Dresden. ¿Qué obsesión tiene J. Safran Foer con los abuelos? Ninguna de las historias logra cuajar por completo. Los personajes son inverosímiles, aunque eso podría perdonarse en una novela de este tipo, pero también son incapaces de transmitir una pizca de emotividad. En buen mexicano, dan güeva.

El peor desacierto de la novela es su uso de imágenes, juegos tipográficos y colores. El autor revela un profundo desconocimiento de su uso y parece que sólo las coloca ahí para demostrar que sabe de su existencia. Es el fenómeno de las ropas del emperador hecho novela.

Hay un par de momentos que habrían funcionado bien como cuentos, como la historia de la mujer que se va a vivir al mirador de Empire State. Sin embargo, los mejores momentos de la novela, cerca del final, no son más que una cruda e insípida revisión de Time's Arrow de Martin Amis.

Una novela que quería disfrutar mucho y se volvió una gran decepción. Solo léala por compromiso o si no tiene nada mejor que hacer.

Estudiar, ¿para qué?

No. El problema está en la intención profesional con la que egresan varios jóvenes de esas facultades. Quieren romper el mundo, no construirlo. Uno, que está en el mundo de los negocios, se puede topar con un dentista transformado en publirrelacionsta teniendo éxito, prosperando, aunque no fue en lo que originalmente estudió. Pero no es común hallar un filósofo de la UNAM inserto en el mundo de los negocios. ¿Por qué será?

En Estados Unidos es numeroso el grupo de filósofos o egresados de escuelas de arte que luego estudian un MBA. ¿Su propósito? Hacer negocios. Prosperar. Aquí, sin embargo, los exportamos a los campamentos guerrilleros latinoamericanos. ¿Por qué es ese su destino?
Mi caso es peor. Yo estudiaba Ingeniería Electrónica en una universidad católica de primera calidad, orientada a los negocios. Y me fuí a meter a la Facultad de Filosofía y Letras. ¡En qué estaba pensando! Si ya iba seguro a mi trabajo de 8 a 4 en Unilever.

Pensar que Manuel todavía me recomienda leer el Milenio.

(Vía Stella Errans)


18 marzo 2008

El 2008 se esfumó

Pues sí. Todas las entradas de 2008 desaparecieron. ¿Alguien sabe que hacer en estos casos? Tengo respaldos de todo, pero quizá haya una forma más sencilla o alguien a que contactar antes de subirlo todo a mano.

¿Alguna idea?

Eastern Promises, de David Cronenberg

Ya llevaba rato esperando la entrega de la nueva película de Cronenberg, que en México aparece como Promesas peligrosas. Viggo Mortensen interpreta a Nikolai, chofer de uno de los jefes de la mafia rusa en Londres. Un papel fuerte y complicado con curiosas similitudes al que lleva Daniel Day-Lewis en There Will Be Blood. Naomi Watts sigue siendo Naomi Watts. Su actuación no da mucha sorpresa pero su presencia en la pantalla se agradece.

Cronenberg ya está muy lejos de aquel director de La mosca o La zona muerta. Su manejo de la cinta es impecable. Sin embargo, todas las obsesiones de Cronenberg siguen aquí: las posibilidades de la carne, el papel de la violencia, lo real contra lo aparente. Lo que ha cambiado es la habilidad cada vez más refinada de Cronenberg para contar una historia. El cineasta ha abandonado los recursos fantásticos para contar sus historias, pero ha ganado en fuerza. La cinta hace gala de una gran economía de recursos narrativos a todo nivel, en las actuaciones, en la iluminación, en la fotografía, en la edición.

El guión de Steve Knight es sobrio pero efectivo. Tatiana, una chica rusa se desangra dando a luz sobre la mesa de un hospital, dejando sólo dos pistas de su identidad: la niña recién nacida y su diario. La aventura de traducir ese diario lleva a Anna (Naomi Watts) a encontrarse con Nikolai (Mortensen) y con el cruel y violento mundo de la mafia rusa.

Vayan a verla.

15 marzo 2008

Orn: Integral Dos Espadas, de Quim Bou


El cómic, como medio, suele aprovechar su plasticidad y expresividad para contar historias de talla y tono épico. Sólo los maestros del género, como Will Eisner en A Contract with God o Alan Moore en A Small Killing son capaces de elevar al medio reduciéndolo, paradójicamente, al ámbito de la novela. Escapar en el cómic a la belleza por la belleza, al despliegue técnico por el simple hecho de poder hacerlo (algo de lo que también peca el cine) es una tarea complicada en un medio que se conoce más por sus propuestas comerciales que artísticas.

En Orn: Integral Dos Espadas, confluyen de manera natural la técnica y la narrativa, el manejo de viñetas y la estructura de la historia. Quim Bou nos propone un mundo medieval donde las personas tienen rostros animales, los animales son sustituidos por insectos gigantes, y los insectos, por pequeños cavernícolas. La idea de Dos Espadas recuerda la genial serie de Stan Sakai, Usagi Yojimbo, y su personaje principal, Orn, también recuerda a Miyamoto Usagi, el genial conejo samurai. Sin embargo, las diferencias entre ambas obras se agradece. Quim Bou actualiza las ideas de Usagi Yojimbo y las pasa por el rico tamiz de la cultura de los trovadores provenzales.

El resultado es un cómic con detalles costumbristas, que ofrece una mirada fresca a una parte de la cultura occidental que suele ser pasada por alto. La valentía y la sabiduría de Orn tienen una raíz mítica, arraigada en su papel de poeta-guerrero, un verdadero trovador (buscador). Todos los personajes de Orn parten como arquetipos fácilmente identificables al lector contemporáneo —el guerrero, el sabio, el fantasma—, que gracias a un hábil manejo de la viñeta y la narración se desdoblan en personajes tridimensionales. De la misma forma, el mundo de Orn, que comienza como un montón de hojas secas voladas por el viento otoñal, cobra vida por la fuerza de ese viento hasta transformarse en un todo pulsante y coherente.

Uno de los grandes aciertos del cómic es su narración cíclica, donde cada estación —comenzando por el otoño— detalla una parte de la búsqueda del trovador, de sus tropiezos y de sus aciertos. Al finalizar el relato, Orn es a la vez un personaje redondo y arquetípico.

La pluma de Quim Bou guarda sorpresas a cada cambio de página, pero nunca son efectistas. Si acaso, en ocasiones peca de humildad. Las viñetas cerradas, en plano detalle, se abren a planos generales o panorámicos que muestran una historia muy distinta. La elección del nivel de detalle tiene un alcance ético. Donde en el detalle, escondido, bajo los pies del héroe, se encuentra la efigie de un viejo dios del bosque, en los grandes planos—viñeta se alude a la realidad social, a la relación del individuo con su entorno.

Quim Bou varía los formatos de encuadre y aprovecha su tamaño y superposición para el mismo efecto, de manera que a lo largo de una serie de viñetas no sólo se aprecia un desarrollo temporal, sino también moral y psicológico. Una de las primeras secuencias del cómic, por ejemplo, muestra a un grupo de hombres-murciélago luchando contra Orn. Sólo páginas más adelante nos damos cuenta de que estamos leyendo la historia de manera inversa, hasta llegar al origen de esa pelea, donde las acciones en apariencia bestiales de los hombres-murciélago revelan una profundidad inesperada.

En definitiva, en Orn: Integral Dos Espadas, nada es lo que parece a primera vista. En palabras del propio Orn “quizá no… o quizá sí”. El resultado es una historia agradable que permite constantes relecturas. A la vez fantasía e historia, Orn es también un recordatorio de que en Occidente el honor y el amor tienen buenas historias que contar y que las tradiciones europeas todavía tienen muchas posibilidades por explorar.

Una lectura que recomiendo ampliamente.

Se puede adquirir Orn: Integral Dos Espadas, directamente desde la página de Maqui Edicions, tanto en el castellano original como en la traducción (impecable) al catalán. En la página también se puede ver como muestra la historia que abre el volumen de Orn, “Vent de Tardor”.

14 marzo 2008

Le vent nous portera (en español)

In Memoriam Gary Gygax (1938-2008)



Je n'ai pas peur de la route
Faudrait voir, faut qu'on y goûte
Des méandres au creux des reins
Et tout ira bien là
Le vent nous portera

No le tengo miedo al camino,
Habrá que ver, habrá que probar,
los meandros del hueco de la espalda
y todo estará bien.
El viento nos llevará.

Ton message à la Grande Ourse
Et la trajectoire de la course
Un instantané de velours
Même s'il ne sert à rien va
Le vent l'emportera
Tout disparaîtra mais
Le vent nous portera

Tu mensaje a la Osa Mayor
Y la trayectoria del viaje
Un instante resplandeciente
Incluso si no sirve para nada
El viento triunfará.
Todo desaparecerá pero
El viento nos llevará.

La caresse et la mitraille
Et cette plaie qui nous tiraille
Le palais des autres jours
D'hier et demain
Le vent les portera

La caricia y la metralla
Y esta herida que nos lastima
Los palacios de otras épocas,
De ayer y de mañana,
El viento los llevará.

Génetique en bandouillère
Des chromosomes dans l'atmosphère
Des taxis pour les galaxies
Et mon tapis volant dis ?
Le vent l'emportera
Tout disparaîtra mais
Le vent nous portera

La genética al hombro
Los cromosomas en la atmósfera
Los taxis para las galaxias
¿Y qué de mi alfombra mágica?
El viento triunfará.
Todo desaparecerá, pero
El viento nos llevará.

Ce parfum de nos années mortes
Ce qui peut frapper à ta porte
Infinité de destins
On en pose un et qu'est-ce qu'on en retient?
Le vent l'emportera

Este perfume de nuestros años muertos
Aquello que puede tocar a tu puerta
Una infinidad de destinos
Se elige uno ¿y qué es lo que queda?
El viento triunfará.

Pendant que la marée monte
Et que chacun refait ses comptes
J'emmène au creux de mon ombre
Des poussières de toi
Le vent les portera
Tout disparaîtra mais
Le vent nous portera


Mientras que la marea sube
Y cada quien rehace sus cuentas
Llevo al hueco de mi sombra
El polvo de ti
El viento se los llevará
Todo desaparecerá, pero
El viento nos llevará.

12 marzo 2008

Tri Martolod (en español)



TRI MARTELOD
(Trad. bretón)


Tri martelod yaouank
Tri martelod yaouank
O voned da voyagi

O voned da voyagi x 4

Gant'el oant bet kaset
Gant'el oant bet kaset
Betek an douar nevez.

Betek an douar nevez x 4

E kichen mein ar veil
O lonia ladiguetra
E kichen mein ar veil
Odeus mouliet o erioù.

Odeus mouliet o erioù x 4

Ag e-barz ar veil-se
Ag e-barz ar veil-se
E oa eur servijourez.

E oa eur servijourez x 4

Hag hi goulen ganin
Hag hi goulen ganin
Pelec'h peus gret konesans.

Pelec'h peus gret konesans x 4

E Naoned d'ar mar'had
E Naoned d'ar mar'had
Hi d'oa choaset eur walenn

Hi d'oa choaset eur walenn x 4

Gwalenn ar bromesans
Gwalenn ar bromesans
A pavont da zimezi.

A pavont da zimezi x 4

Ne zimezo d'an daou
O lonia ladiguetra
Ne zimezo d'an daou
Ha ni a sont tiegez

Ha ni a sont tiegez x 4

Tres jóvenes marineros

Tres jóvenes marineros
Tres jóvenes marineros
Salieron en un viaje

Salieron en un viaje, x4

Impulsados por el viento, sí
Impulsados por el viento, sí
Hasta que llegaron a una tierra nueva

Hasta que llegaron a una tierra nueva x 4

Por las piedras de un molino
Por las piedras de un molino
Echaron el ancla

Echaron el ancla x4

Y dentro de ese molino
Y dentro de ese molino
Había una sirvienta

Había una sirvienta x 4

Ella me preguntó
Ella me preguntó
De dónde me conocía

De dónde me conocía x 4

En Nantes, en el mercado
En Nantes, en el mercado
Escogimos un anillo

Escogimos un anillo x 4

Un anillo de compromiso
Un anillo de compromiso
Para los que se casarán

Para los que se casarán x 4

Nosotros nos casaremos
Nosotros nos casaremos
Y tendremos una familia

Tendremos una familia x 4

09 marzo 2008

Pink Water (en español)



Me voy, nunca volveré

Pronto el mundo me habrá olvidado, sabes

A donde vaya

Veras

Busco un lugar para esconderme y

Desaparecer en paz

Nunca les creas

Cuando te hablen de ello

Si pudieses verme

Me iré y me quedaré

Vestido sólo contigo

Recuérdame

A veces

Y no los perdones

(Sácame de este lugar)

Me voy, nunca volveré

Rosas

Agua de rosas sobre mí

Dos chicas en un jardín

Un jardín extraño

Pero tómame de la mano

Y si mañana no vienes conmigo

Continúa sin mí

Me iré y sólo me llevaré

Los restos de ti

Recuérdame de vez en cuando

Pero no los perdones

(Sácame de de este lugar

Sácame de esta ciudad

Antes de que me ahogue en tu profunda

Agua rosada

No recordaré tu rostro

No recordaré tu gesto

Porque me ahogaría en tu profunda

Agua rosada)

Me voy, nunca volveré

Pronto el mundo me habrá olvidado, sabes

Me iré y me quedaré

Vestido sólo contigo

Recuérdame

A veces

Y no los perdones

Me iré y sólo me llevaré

Los restos de ti

Recuérdame de vez en cuando

Pero no los perdones

(Sácame de este lugar…

02 marzo 2008

Hermano Cerdo 19

Ya está aquí Hermano Cerdo 19, la revista de los campeones.

En este número aparece un cuento de Junot Díaz, el ensayo de Caleb Crain "El ocaso de los libros" y una reseña de un servidor sobre Recursos Humanos de Antonio Ortuño, entre otras delicias bien cerdas.

Aprovecho para comunicar el siguiente...

ANUNCIO:

Deseosos de no ser catalogados como una revista misógina más, los editores de Hermanocerdo han aceptado las sugerencias de ciertas lectoras que piden a gritos la presencia de una cerda en la piara. Por ello es que la redacción solicita "Columnista para revista de literatura y artes marciales" que cumpla con las siguientes condiciones:

  • Mujer.
  • Buena presentación (aunque dado el caso no importa mucho)
  • Enviar una columna (de cualquier tema y extensión) al correo hermanocerdo@gmail con el subjetc: "¿Tomen, cerdos!"
Las columnas serán evaluadas por un comité de expertos, y aquella que nos exaspere más tendrá la oportunidad de unirse a nuestro famoso grupo de columnistas, Raúl Aníbal Sánchez, el joven atribulado, y Miguel Habedero, nuestro famoso escritor underground.