10 enero 2009

El jardín de las puertas deslizantes (1 de 2)

Más bien olvidable, la cinta Sliding Doors (Peter Howitt, 1998) cuenta la historia de Helen, publirelacionista mediocre que vive con su novio desempleado, que pretexta la escritura de una novela para que Helen lo mantenga. Helen es despedida de su trabajo cuando se descubre que ha robado cuatro botellas de vodka mientras su novio la engaña con una antigua pareja. Entonces, Helen decide regresar temprano a casa, pero el tren subterraneo cierra la puerta en sus narices y un desperfecto la obliga a salir a buscar un taxi. Pero Helen también se sube al subterraneo, donde un agradable galan la corteja. A lo largo de la cinta, la vida de Helen se desdobla. Una es la vida que tendría si hubiera logrado subir al vagón del subterraneo. La otra es la vida en que no logra subirse.

La película, que en México se llamó Si yo hubiera..., va alternando las escenas entre la vida de una y otra Helen, hasta que uno de los caminos se corta. Hay, por supuesto, similitudes entre ambas historias, ecos de un destino que la protagonista no puede escapar. En cierto momento, incluso, las vidas parecen confunidrse y Helen, desconcertada, parece encontrarse viviendo la vida de la otra.

En la novela La vida que se va (1999), Vicente Leñero ensaya la misma premisa. Norma, aficionada al ajedrez, ensaya una y otra de sus vidas, senderos que se cortan, como si estuviera planenado los movimientos de una partida de ajedrez, hasta encontrar con la combinación que la haga vencedora. Lo mismo sucede en el filme Lola rennt (Tom Tykwer, 1999), aunque con menos ajedrez y más escenas de Franka Potente corriendo por las calles. Curiosamente, estas tres obras tan cercanas en el tiempo terminan siempre con el final feliz, o lo que es lo mismo, en la lógica combinatoria de la vida parece siempre posible encontrar el camino correcto.

Bajo la misma lógica, en Groundhog Day (Harold Ramis, 1993), Bill Murray se ve obligado a vivir el mismo día una y otra vez hasta conseguir el mejor día posible, y de paso aprender a tocar el piano. La película es una suerte de inversión del clásico de Dickens A Christmas Carol, donde Ebenezer Scrooge es forzado a repasar toda su vida en el lapso de una noche. (Y Bill Murray también fue Scrooge en la espantosa Scrooged (1988) de Richard Donner).

Borges, por supuesto, era más cruel. Su versión de Groundhog Day, "El milagro secreto", termina con una bala. "El jardín de los senderos que se bifurcan", con la horca y con un laberinto infinito.


09 enero 2009

Hermano Cerdo 22


Ya está aquí, ya llegó, el número 22 de la revista de los campeones. Hermano Cerdo 22 promete un número temático lleno de interesantes discusiones sobre la realidad, el realismo y otras cosas que empiezan con re. Además, en este número no participo yo, o lo que es lo mismo, ahora si está muy bueno (en serio, está muy bueno).

Mención aparte merece una nota de David Miklos que aparece en la sección de Miscelanea y que alude a la discusión que se dio en el blog de la redacción de Letras Libres y a la que dedique varias entradas. Vale la pena leerla, para seguir la discusión.

El plagio

Aceptémoslo, somos vagos. Tan vagos, que nos da infinita pereza poner una nota a pie de pie de página o siquiera un par de comillas. En vez de usar el botón de "Blog This" preferimos presionar CTRL+C, CTRL+V, porque para llegar a dicho botón hay que mover el puntero. Si de pronto hay que hacer una reseña o un articulito, ¿no es tentador buscar una reseña anterior y cambiar sólo unas cuantas palabras?

Leo que a Bryce Echenique lo han encontrado culpable de 16 cargos de plagio. No uno ni dos, sino dieciseis. Y es que somos infinitamente vagos. O infinitamente tuertos.

05 enero 2009

Polaroids y El monstruo de arriba de la cama, de Israel Miranda



Anoche no encontraba que leer y me puse a leer El monstruo de arriba de la cama, de Israel Miranda. Me había comprado dos libros de poemas suyos en la Feria del Libro del Centro Histórico y francamente no pensaba leerlos. Me los compre nada más porque me gustaron mucho las portadas (también me compre otros dos de una mujer que no he leído). Sin embargo, media hora después descubrí con agrado que seguía leyendo el libro. Lo que es lo mismo, me gustó.

Como tenía otro suyo, Polaroids, me puse a leerlo también. Ese no me gustó, sino que me gustó mucho (al menos hasta donde voy). Es más o menos difícil decir por qué me gustó tanto. Hace tiempo que no me quedaba esa sensación de descubrimiento al encontrar a un nuevo autor que me gusta y que es un ilustre desconocido (para mi).

Pueden encontrar más información (y los libros) en Poesía de la Era del Vacío.

01 enero 2009

Little Dolls



El nuevo disco, en marzo.

Si nous partions éclairés devant,
Avec une chance de rester vivant,
Laisse moi te suivre, laisse moi m’enfuir
Nous étions forts, nous étions grands
Est-ce que tu veux encore de moi ?
Est-ce qu’on s’aimera encore longtemps,
Quand on sera vieux ou bien morts ?
J’ai peur pour toi, j’ai peur de moi

J’attends mon âge,
Avec toi, et sauve moi encore
Aide moi, embrasse moi encore
À nouveau

On a changé le lit de place,
On l’a vidé avant que tu me fasses
Je me rappelle de ton sommeil,
Je me rappelle de ton réveil
Maintenant qu’ils sont fauchés et tous morts
On ne parlera plus jamais à Dieu

J’attends mon âge, j’attends que tu m’embrasses
J’attends la vie, j’attends que tu m’…

Embrasse moi à nouveau et sauve moi encore
Aide moi, imagine moi encore
À nouveau

Combien de temps ? Combien de fois, tu pourras ?
Même si tu mens, tu seras, tu m’attendras…
Alors, à demain, encore,
Ça va…


J’attends mon âge,
Avec toi, et sauve moi encore
Aide moi, embrasse moi encore
À nouveau