25 febrero 2009

20 febrero 2009

Dos libros (una victoria de la literatura por sobre los bestsellers)

Hice hasta lo imposible por terminar de leer El laberinto de la rosa, de Titania Hardie. Me llamó la atención sobretodo por su presentación, dentro de una suerte de fólder acompañado con una curiosa libreta, pero después de 150 páginas en las que no pasa absolutamente nada, me di por vencido.

En cambio, Bufo & Spallanzani, de Rubem Fonseca, resultó un enorme delirio, muy disfrutable, en el que la trama discurre siempre por caminos insospechados. No sólo pasan cosas todo el tiempo, sino que son cosas descabelladas y entretenidas, pero con un manejo de la forma y la estructura delicioso, que sólo aumentan el goce del libro.

En fin, estos dos libros sólo tienen en común que los leí (o traté de leer) en esta semana. Se supone que la literatura ágil, veloz y entretenida es una característica de los bestsellers, ¿no? ¿Qué pasó con éste? Quizá un lector de bestsellers se hubiera desconcertado por los tumbos de la trama de Fonseca, que no resulta predecible ni tranquila, pero al menos encontraría solaz en su la revelación del último misterio de la trama...

07 febrero 2009

Radio Blagon

¿Alguna vez se han emocionado al escuchar una canción en la radio? Para mí era un evento más bien extraño, hasta que hace poco descubrí Radio Blagon, una estación de radio por Internet que transmite desde Bordeaux. Su objetivo es difundir y promover la música francófona y para ello tienen siete canales de audio y uno de video. El canal principal transmite rock francófono 24 horas al día sin interrupciones.

Para escuchar Radio Blagon basta entrar a su página o agregar el stream a nuestro reproductor musical favorito por medio de Shoutcast.

06 febrero 2009

El cuarto de texto


Después de un mes de lucha desesperada para eliminar un troyano que se había enquistado en mi máquina, decidí mudar mis asuntos informáticos de Windows XP a Ubuntu. El viaje ha tenido muchos altibajos, pero en general mi computadora está mucho más contenta ahora de lo que había estado cuando la compré, así que lo más probable es que me quede con Ubuntu la mayor parte del tiempo.
Desafortunadamente, la migración de sistema operativo también implica un cambio de aplicaciones, y ahí es donde el asunto se complicó. Afortundadamente, ya usaba muchas opciones de software libre antes de migrar a Ubuntu, así que la búsqueda no ha sido tan larga.
Una de mis primeras preocupaciones era encontrar un procesador de texto que sonara como máquina de escribir. En serio. Mi teclado es completamente silencioso y sin ayuda del sonido cometo muchos errores y me cuesta trabajo concentrarme. Así que si no encontraba lo que estaba buscando, tendría que volver a Windows XP con la cola entre las patas.

No sin muchas dificultades, encontré Textroom, un sencillo editor de texto que busca ante todo la simplicidad y mejorar la concentración. Tiene opciones, por ejemplo, para impedir que se pueda borrar, un temporizador para ir contra reloj y la posibilidad de ocupar toda la pantalla. Por supuesto, también puede hacer sonidos de máquina de escribir. No deja de parecerme curioso que haya una nueva camada de procesadores de texto que busquen quitar funciones en vez de agregarlas, para que no resulten distractores a la hora de la escritura.
Llevo un par de semanas usando Textroom, y a pesar de que apenas es una versión preliminar, resulta muy cómoda de utilizar y en verdad ayuda a escribir con tranquilidad y mayor concentración. (Se me olvidaba decir Textroom es software libre.)
Otra curiosa ventaja de Ubuntu es que se puede configurar el teclado de modo que bloqueé la pantalla cada cierto tiempo para forzarte a tomar un descanso. Puede parecer una tontería, pero los tres minutos por hora que me fuerza a descansar la vista han sido una ayuda enorme.