31 octubre 2010

Descubrimiento

El problema no era que no pueda leer ficción, es que no puedo leer ficción sin sentido del humor.

26 octubre 2010

31

Durante muchos años, el jersey con el número 31 de los Buffalo Bills estuvo reservado. Ese número representaba a los fans, al espíritu del equipo.

Hoy, el autor de este librillo de memoria cumple treinta y un años. El pasado ha sido un gran año, lleno de viajes, nuevos amigos, buenos libros, buena comida, una familia fabulosa y una gran compañera para compartir mi vida. No ha estado exento de descalabros y frustraciones, pero en un balance, las cosas buenas han ganado de calle.

Quiero agradecer a todos los lectores de Teoría del Caos —ya no puedo decir que sean sólo cinco— por hacer de este un año lleno de polémicas y discusiones inteligentes. Sus comentarios siempre atentos me hacen más feliz el día y al final, ¿qué más se puede pedir? Leer sus blogs y libros de notas siempre me hace pensar que no todo está perdido y que el mundo todavía vale la pena. También quiero agradecer a todos los que leen está memoria desde facebook por sus también atentos comentarios y por no llenar mi muro de invitaciones a juegos tontos ni cuestionarios sin sentido. Gracias también a todos los que le dan RT a mis desvaríos.

No exagero cuando digo que todos ustedes son parte importante de mi día a día. Así que aprovecho la ocasión para enviarles un fuerte abrazo y agradecerles un año lleno de cine, literatura y atractores extraños.

25 octubre 2010

On any given sunday

On any given Sunday
In any world worth living
even the Oakland Raiders
can score 59 points.


A blind referee will give a win to the Steelers
but the Browns will beat the Saints on a fair game
and you can count on the Cowboys to lose come Monday night.

Sure, you can count on Brett Favre
to screw up his last pass

but the Buffalo Bills
still can take a game into overtime.

22 octubre 2010

El elitismo inverso

En una reciente conversación en el Fet a Amèrica, transmitida por Canal-L, el narrador argentino Sergio Chejfec planteó la idea de que la literatura debe agregar a la complejidad del mundo, en vez de intentar ordenarlo y simplificarlo, si es que desea seguirse llamando literatura. Esta declaración se da de forma casi simultánea con la reciente entrevista a Tom McCarthy en Bookworm, que aborda en la etapa final el mismo tema, casi con las mismas palabras, y con la conversación en torno al más reciente libro de Gabriel Josipovici, What Ever Happened to Modernism?


El resto, en LaTempestad.com.mx

20 octubre 2010

¿Qué es la poesía?

¿Qué es la poesía? La poesía es prosa en cámara lenta. Ahora, eso no es cierto de los poemas rimados. No es cierto de Sir Walter Scott. no es cierto de Longfellow o Tennyson o Swinburne o Yeats. Los poemas rimados son diferentes. Pero el tipo de poemas de verso libre que la mayoría de los poetas actuales escriben —el tipo de poemas que yo escribo— son prosa en cámara lenta.

—Nicholson Baker, The Anthologist.

18 octubre 2010

Leeré

De regalo de cumpleaños volveré a leer Against the Day, porque francamente no hay tantos libros tan buenos.

The Art of Roughness

Martín Cristal comparte vía Facebook una charla de Benoît Mandelbrot en TED:

Fractal

Diego Llergo me envía un pequeño mandamiento a modo de epitafio para Benoît Mandelbrot:

Caótico fractal de inconcebible dimensión decimal; aleja de mi la posibilidad del incomprensible caos. (Mandelbrot, descanse en caos)

17 octubre 2010

Chaos Theory

Javier Moreno me envía el siguiente poema para complementar el homenaje a Mandelbrot:


Chaos Theory

Ronald Wallace


1. Sensitive Dependence on Initial Conditions
For want of a nail the shoe was lost,
for want of a shoe the horse was lost,
and so on to the ultimate loss—a battle,
a world. In other words, the breeze
from this butterfly’s golden wings
could fan a tsunami in Indonesia
or send a small chill across the neck
of an old love about to collapse in Kansas
in an alcoholic stupor—her last.
Everything is connected. Blame it on
the butterfly, if you will. Or the gesture
thirty years ago, the glance across
the ninth-grade auditorium floor,
to the girl who would one day be your
lover, then ex-lover, then the wind
that lifts the memory’s tsunami,
the mare of the imagination, bolting,
the shoe that claps the nail down on
your always already unending dream.

2. Love’s Discrete Nonlinearity
No heart’s desire is repeatable, or,
therefore, predictable. If a few hungry foxes
gorge on a large population of rabbits,
the population of foxes increases
while that of the rabbits declines,
until some point of equilibrium is passed
and the foxes begin to vanish with
the depleted supply of rabbits, and then
the rabbits multiply, like rabbits. And so on.
The ebb and flow of desire and fulfillment
is a story as old as the world. So,
if I loved you, finally, too much, until
you began to disappear, and I followed,
would you theoretically return to love
repeatedly again? There are forces so small
in our story of foxes and rabbits
no Malthus could ever account for them.
Whole species daily disappear, intractable
as weather. Or think of a continent’s
coastlines, their unmeasurable eddies
and whorls: infinite longings inscribed
by finite space and time,
the heart’s intricate branchings.

3. Strange Attractors
Our vision is simply not large or small enough
to encompass love’s fractal geometry.
Who can know the motion of whorl within whorl
entrancing that paradoxical coastline, the changing
habitat of rabbits, the possibility that,
in the clockwork attraction of the solar
system, some heavenly body may not appear
every few million years, to throw all our
calculations asunder? Which says something
for randomness, which has its own hopeful
story. It’s just that the patterns of love
and loss are so limitless that chaos
makes its own beautiful picture in which
we are neither (for all our grand needs
and egos) first cause nor unrepeatable.
We are uniquely strange attractors, love’s
pendulum point or arc, time’s shape or fancy,
in a system with its own logic, be it
the cool elegance of eternity, or
the subatomic matrix of creation and decay.

Mandelbrot (1924-2010)

Imagine that inside this labyrinth you see another one, but on a smaller scale, reserved only, say, for cats, dogs, and mice—and then, inside that, one for ants and flies, then microbes and the whole invisible world—down and down the scale, for once the labyrinthine principle is allowed, don't you see, why stop at any scale in particular? It's self-repeating. Exactly the spot where we are now is a microcosm of all Venice.

—Thomas Pynchon, Against the Day

16 octubre 2010

Lovecraft hasta en la sopa

Termino de leer La vida triestina de David Miklos, que incluye "El abrazo de Cthulhu". También incluye un cuento que se llama "Vacas flacas" que no me deja de llamar la atención porque le acabo de enviar a Miklos el mismo cuento.

Esos libros de Bruguera de los que habla Miklos en "El abrazo de Cthulhu" en mi propia infancia ya eran una leyenda, tan difíciles de encontrar como el Necronomicon. Empecé a leer a Lovecraft en unas ediciones baratas, de esas que compras afuera del metro, y terminé de leerlo en las ediciones de Del Rey y Chaosium, en inglés, para descubrir (como con Sherlock Holmes) que las ediciones en español no venían completas y solían tener extrañas decisiones editoriales, como cambiar los finales, agregar nuevos comienzos o transformar una noveleta en un cuento. Ahora, apenas quince años después, las obras de HP Lovecraft ya no tienen derechos y es muy sencillo y barato comprar o encontrar su obra completa.

Alguien debería sentarse a explicar cómo es que Lovecraft pasó de ser un autor de culto a un referente imperdible de la cultura del siglo XXI.

14 octubre 2010

Menos vampiros y más Bakunin


Aunque me temo que en mis lecturas seguirá predominando la nonfiction un rato más, de momento he encontrado una vuelta agradable al terreno de lo imaginado, primero con Soon I Will Be Invincible de Austin Grossman, que es la primer novela que consigo terminar en un buen rato, y ahora con un triple combo: Fabulosos monos marinos de Óscar Gual (que dice ser una novela aunque sospecho que es un libro de cuentos), La vida triestina de David Miklos (que es una cosa extraña aunque bien podría leerse como una novela) y C de Tom McCarthy (que alguien ha llamado el regreso del noveau roman aunque sospecho que es alguien no muy versado en el noveau roman).

Hace dos semanas empecé una nota larga sobre el nonfiction y luego la abandoné. Era una nota sobre como la idea de la próxima muerte del cuento me había llevado primero a leer cuentos en busca de una señal de que estaba equivocado (no la encontré), luego a leer novelas como si no hubiera mañana y finalmente terminara incapacitado para leer ficción. La abandoné porque aunque el proceso mental para volver a la novela fue bastante tortuoso, describir los hallazgos de esta odisea lectora me va a tomar más que una nota larga. Quizá para cuando termine de escribir esos hallazgos, me encuentre leyendo exclusivamente poesía del Siglo de Oro (estuvo a punto de pasar) o leyendo a los historiadores latinos (no creo, pero todo puede pasar).

Lo que quizá valdría la pena comentar, de esa larga nota, es que no entendía esa discusión encarnizada entre fiction y nonfiction que lleva varios años celebrándose en Estados Unidos. Ya la entendí. Es complicado ver desde México a qué se debe tanto escándalo, pero ahora que es mucho más fácil tener acceso a la literatura de nuestros vecinos, me doy cuenta que el asunto por algo muy sencillo: la nonfiction hace mejor el trabajo de ayudarnos a comprender el mundo. No hay una novela hoy que hable de lo que habla Tom Bissell en Extra Lives, Chuck Klosterman en Eating the Dinosaur o Imperial Life in the Emerald City de Rajiv Chandrasekaran.

No es que esa novela no puede existir (los Monos marinos de Gual se acercan, por ejemplo) pero la novela actual sigue preocupada en lo de siempre: el detalle, el tono, la construcción de los personajes y por supuesto, en los vampiros, más que en iluminar algún aspecto de la vida. Me voy a ver tajante: escribir ficción porque "tengo una historia que contar" nunca se ha leído más falso. Quizá se deba a la aparición de Internet y la inundación de letras que trajo consigo (y que sólo imaginó Cortazar, no en "El fin del mundo del fin" sino en "La autopista del sur") que de súbito una historia que contar no parezca suficiente.

O más bien todo lo contrario. Quizá más bien el problema es que las novelas nacen como libros de nonfiction en la cabeza de sus autores, y luego se vuelven novelas por alguna razón más o menos comercial o de tradición o de prestigio. Entonces, tenemos personajes que están ahí nada más para decir frases que el novelista piensa que son buenas, tenemos extensas descripciones del color del cielo que sólo están ahí porque el novelista necesita dosificar el paso de una escena a otra o detalles geniales pero que no tienen nada que ver con la materia.

Freedom, el novelón de Franzen que tanta polémica ha causado, resalta justamente porque es una verdadera novela, concebida como tal, con diálogos que en realidad son diálogos y personajes que en realidad son personajes (aunque en lo que llevo leído tiene detalles de humorismo involuntario —una suerte de choteo de Dostoievski— que distraen). Todo esto puede tener o no que ver con el predominio de los estudios de escritura creativa en los países de habla inglesa. Creo que sólo está parcialmente relacionado.

Con lo que sí está relacionado es con la también añeja tensión entre realismo y posmodernismo en las letras norteamericanas. Durante mucho tiempo pensé que era una discusión válida, pero hoy me parece que es más bien estúpida. Es muy probable que haya sido válida un buen tiempo, y vaya a volver a serlo (todo indica que es parte del péndulo entre clasicismo y romanticismo que la literatura está condenada a seguir) pero de momento creo que el problema radica en que la ficción está demasiado ocupada en verse en ombligo. De esa contemplación del ombligo no se salvan ni realistas ni postmodernistas. Lo que pide David Shields no es que muera la ficción, sino que deje de verse el ombligo. La nonfiction no se mira el ombligo (podría hacerlo, quizá algún día lo haga, pero hoy no) y es por ello que resulta tan gratificante.

Ahora, en español el panorama es muy distinto. Insisto en usar nonfiction y no decir ensayo porque el ensayo en español (salvo excepciones) comulga muy bien con la idea de mirarse el ombligo: el paseo, la erudición de biblioteca, la página sobre nada —todas esas cosas de las que se queja Hugo Hiriart en El arte de perdurar— no ayudan mucho. Ayuda menos que cuando el ensayo no incluya estas características se deje de considerar literatura. Soy injusto. Extra Lives o Imperial Life son libros muy caros: viajes, entrevistas, corroborar hechos, etc. No se pueden escribir con una beca del FONCA.

Y termino con el asunto de los másters de escritura creativa: es difícil pensar que son los únicos culpables porque entonces la literatura en español, que no tiene ese lastre, estaría mucho más saludable de lo que está. Tampoco se puede culpar al mercado: es muy probable que los que escriben en inglés hagan un esfuerzo extra porque pueden de hecho vivir directamente de lo que escriben (por el momento). Lo que es claro es que la ficción necesita renovarse para recuperar espacios (mindshare), pero esa renovación no pasa por el pomodernismo ni por el afterpop ni por el realismo ni por una vuelta a los ideales aristotélicos. Va más de dejar de mirarse el ombligo: el arte como un arma y no como un florero.

Claro que toda esta diatriba puede ser nada más una reivindicación del nuevo disco de My Chemical Romance.

12 octubre 2010

Vanitas vanitatum omnia vanitas


Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;

Mientras a cada labio, por cogello,
Siguen más ojos que al clavel temprano,
Y mientras triunfa con desdén lozano
Del luciente cristal tu gentil cuello,

Goza cuello, cabello, labio y frente,
Antes que lo que fue en tu edad dorada
Oro, lilio, clavel, cristal luciente,
No sólo en plata o vïola troncada
Se vuelva, más tú y ello juntamente
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

—Luis de Góngora

A propósito de una observación tangencial en una crítica de Mutatis Mutandis de Javier García Rodriguez ["si es verdad eso de que eres lo que comes, los que nos criamos en los ochenta somos leche, cacao, avellanas y azúcar [que es otra manera de ser tierra, polvo, humo, sombra y nada)"] encontré una pequeña joya, "En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada: historia de un tópico literario (II)", que sigue el rastro de tópico gongorino desde sus posibles fuentes clásicas hasta llegar a Cernuda y, por supuesto, a Javier Marías. Es un buen recordatorio que el trabajo académico, arduo y árido como es, también puede ser muy edificante cuando es bien planteado y hasta francamente divertido, como en el delicioso apéndice donde liga el tópico con la frase "echar un polvo".

A propósito de los días pasados, con tantas discusiones de listas de escritores y premios literarios, no creo que venga mal la reflexión.

10 octubre 2010

Reading (DFW,3)

Can you imagine your readers? And how do you imagine them?

I imagine the reader either pretty well educated, or being somebody with a lot of practice reading. There are parts of the book [Infinite Jest] that I think you've gotta sort of know that, you've gotta have had some practice reading hard stuff and know that there's a payoff for it.

I don't think somebody whose only experience reading long stuff is Anne Rice or Stephen King will find this—I think they'll find the demands on them just unacceptable, fairly early on. I don't really have any aspirations for a truly mass audience.

[...]

I think one thing about probably, you can expect that somebody who's willing to read and read hard a thousand-page book is gonna be somebody with some loneliness issues. Or somebody like me or perhaps like you, who isn't always able to get the sense of intimacy they need. You know, in regular day-to-day intercourse.

—David Foster Wallace entrevistado por David Lipsky en 1996, en Although of Course You End Up Becoming Yourself.

07 octubre 2010

Excalibur, 4 (Notas sobre ficción interactiva de ayer y hoy)

Lo que sigue son notas sobre hipertexto y ficción interactiva y cómo pueden funcionar para el proyecto Excalibur, aunque en realidad no llego a nada. No están ni un poco ordenadas.

Right now...


Recibido Fabulosos monos marinos


(las fotografías fueron tomadas con la pésima cámara de mi celular)

Óscar Gual me contactó hace unas semanas por Facebook para decirme que le encantaría que leyera su segunda novela. "Tengo la intuición de que te va a interesar bastante", escribió. No conozco al autor, pero al parecer le gusta leer esta memoria. Hoy llegó el libro en un sobre verde, desde Castellón. (Quiero hacer un paréntesis para decir que a mí, como a Borges, no me pasan estas cosas. Mil gracias, Óscar).

De la contraportada:

Fabulosos monos marinos es una novela de novelas, una realidad de realidades, cuya acción transcurre en Sierpe, lugar señalado por una insólita maldición y en el que convergen, chocan y se superponen todos los planos de la realidad. Sierpe, una verdadera ciudad textual, podría definirse como una bizarra mezcla entre la Sin City de Frank Miller y Springfield de Los Simpson, y Óscar Gual la convierte en protagonista y escenario de su historia de historias. Leeremos y veremos, gracias a la poderosa y divertida imaginación del autor, los variopintos habitantes de Sierpe: el espíritu de La Transición deambulando, el criminal que se convierte en alcalde por accidente, un concurso televisivo empeñado en romper todas las fronteras de la narratividad, un comisario de policía verdaderamente creativo, filosofía y marihuana, trolls y guitarras eléctricas, y, cómo no, el mismísimo fin del mundo.
Cuando abro una novela al azar y me encuentro con una discusión sobre los meritos de Load y Reload de Metallica, sé que estoy ante una novela que quiero leer. Otra página al azar: Don DeLillo. Una más: The Big Lebowski.

Así que después de las extrañas memorias del Doctor Impossible en Soon I Will Be Invincible, sigue Fabulosos monos marinos. Gracias de nuevo a Óscar, que se ha hecho un nuevo amigo del otro lado Atlántico, por enviarme su libro.

(Ahora tengo dos libros de DVD Ediciones narrativa,  el 39, La fiesta del asno, y el 60, Fabulosos monos marinos. Al ver la oferta de la editorial, descubro que quiero unos 15 más. Ojalá pronto sea más sencillo conseguirlos en México.)

06 octubre 2010

Decálogo del silencio


  1. La literatura es siempre un enigma, y los poetas, los más grandes creadores de acertijos.
  2. Por tanto, toda literatura es un juego. Los lectores siempre son jugadores más o menos experimentados, cazadores de adivinanzas, maestros del crucigrama.
  3. Si escribir es reescribir, leer es leer entre líneas. En un texto literario, en todo texto literario que vale la pena leer, lo que cuenta no es lo que se dice, sino lo que no se dice.
  4. Como un buen dibujante, el poeta no describe lo que quiere decir, sino su espacio negativo.
  5. La labor del poeta no consiste en crear luz, sino en arrojar sombras.
  6. Todo arte poético es un acto de negación. Al centrar nuestra atención sobre el finísimo hilo de la palabra, negamos la existencia del resto del universo.
  7. La literatura es una prestidigitación, un ocultamiento. La gran literatura consiste en hacer oculto aquello que se desconoce, o que no está ahí.
  8. La gran literatura debe, a demás, hacer que este ocultamiento sea totalmente natural: sombras y no capas negras.
  9. El gran lector es un murciélago voraz.
  10. El edificio entero de la literatura está construido sobre el abismo.
(Miguel Alfonso: El milagro de la virgen de la Concepción)

Envidia

Leo Soon I Will Be Invincible de Austin Grossman:

I’m the smartest man in the world. Once I wore a cape in public, and fought battles against men who could fly, who had metal skin, who could kill you with their eyes. I fought CoreFire to a standstill, and the Super Squadron, and the Champions. Now I have to shuffle through a cafeteria line with men who tried to pass bad checks. Now I have to wonder if there will be chocolate milk in the dispenser. And whether the smartest man in the world has done the smartest thing he could with his life.
Que en español sería algo así como:

Soy el hombre más inteligente del mundo. Antes usaba una capa en público y peleé contra hombres que podían volar, que tenían piel de metal, que podían matarte con los ojos. Peleé con Corefire hasta un punto muerto, y con el Súper Escuadrón, y con los Campeones. Ahora tengo que mezclarme en la fila de la cafetería con hombres que intentaron hacer valer un cheque sin fondos. Ahora tengo que preguntarme si habrá leche de chocolate en el dispensador. Y en si el hombre más inteligente del mundo ha hecho lo más inteligente que podía hacer con su vida.

No sé que estén leyendo ustedes, pero no puede ser mejor que esto.

05 octubre 2010

You write like...

Hace mucho que no hacía una de estas memes:


I write like
Margaret Atwood

I Write Like by Mémoires, Mac journal software. Analyze your writing!

Excalibur, 3

Si hubieras estado ahí, lo primero que hubieras escuchado era el sonido ensordecedor de las trompetas, la vibración del asfalto que iba desde el centro de la calle hasta la planta de tus pies cada vez que los percusionistas golpeaban los tambores con sus baquetas metálicas. La calle principal de Mayors Cape, Maryland, el mediodía del 5 de septiembre de 1964, dos hileras de edificios de madera blanca carcomida por el salitre y el viento, adornadas con brillantes globos de azules, blancos y rojos, no habían visto nunca tanta agitación en los ciento sesenta y cuatro años de la fundación del pueblo. La banda, treinta hombres jóvenes que habían volado ese mismo día desde Nueva York hasta la pista en Crecent Creek en cinco avionetas rentadas por la compañía, acompañaba cada paso de sus lustrosas botas negras con un firme movimiento de hombros para lucir mejor las impecables chaquetas rojas con hombreras y botones dorados y los sombreros a juego, decorados también con una pluma dorada que se inclinaba en todas direcciones con la fuerza del viento que soplaba desde el mar.
Lento, pero va tomando forma.

¿Cuotas de género?

Esto es un rant. No me va a dejar de molestar por un rato, así que no voy a intentar escribir algo razonado. Mis disculpas de nuevo.

Luis González de Alba publica en Milenio su misógina columna ¿Cuotas de género?, que hace que se me engarroten las manos del coraje. En resumen, dice que las mujeres como género no sirven para la literatura porque "los hombres somos competitivos en todas las áreas, sin excepción". De hecho, también dice que "las buenas tetas" y  "buenas nalgas" imposibilitan a las mujeres para los deportes. De paso —haciendo gala de una incapacidad absoluta para la coherencia temática— dice que sólo los homosexuales hacen buenos bailarines o diseñadores. Ahí va el párrafo más idiota:

Los hombres somos competitivos en todas las áreas, sin excepción. Y lo somos porque asumimos las actividades más riesgosas, como la defensa contra otros machos, o la guerra en humanos. Y asumimos los riesgos porque los machos son sustituibles, las hembras no. Si un gallo se me muere, todas mis gallinas resultarán fecundadas por los restantes. La especie ahorra alimento si tiene más hembras que machos. Por eso manda hombres a matarse entre sí y en los naufragios oímos el grito “mujeres y niños primero”: son los resabios de nuestra evolución.


Perdón si el párrafo no tiene mucho sentido. Sólo lo cito tal cual. Ya me imagino que Sandro Cohen podrá hacer delicias sobre la concordancia con él. No me detengo más en la pésima redacción, que no tiene la culpa. De hecho, haré un esfuerzo por no concentrarme en la estupidez pasajera de la columna y me centraré en la escencial.

Dice González de Alba que aparecen más hombres que mujeres en su revista Nexos porque los hombres son más competitivos. Entonces, ¿cómo es que en la lista de 20 escritores de menos de 40 años de The New Yorker hay 10 mujeres? ¿Me va a decir que a Michiko Kakutani la literatura le tiene sin cuidado? Para el caso, olvidemos que el fútbol soccer es el deporte de mayor crecimiento entre mujeres en los Estados Unidos, porque quizá resulte que en su argumento evolutivo, los norteamericanos no son personas, sino robots, y se rigen por otras leyes.

Acá voy a aventurar otra teoría —ya que están de barata, por lo que veo—, que quizá desmerezca porque no soy colaborador de Nexos: En las sociedades civilzadas, es decir, aquellas en las que la fuerza física del torso del macho homo sapiens ya no es esencial, en las que la reproducción biológica deja de ser el fin último del acto sexual, en las que el conocimiento es un valor esencial, las mujeres inmediatamente ocupan espacios de igualdad en una gran cantidad de áreas, incluyendo la literatura, los deportes y el diseño de interiores. En resumen, la presencia de mujeres en todos los ámbitos sociales es un indicador del desarrollo de una sociedad.

México todavía no es esa sociedad. Las mujeres mexicanas viven abiertamente bajo la amenaza de violencia física, social y emocional. Esta violencia no discrimina niveles económicos, sociales o culturales. Viven también bajo el prejuicio machista y misógino de que ciertos ámbitos no son de su interés, del cual la columna de González de Alba es una muestra perfecta. El prejuicio y la violencia no las hacen por sí mismos menos capaces, pero si obligan a las mujeres a lidiar con un handicap impuesto por la sociedad: no pueden acceder a las mismas oportunidades que los hombres. El machismo y la misoginia, por desgracia, tampoco discrimina géneros: hombres y mujeres los practican por igual.

El resultado último es que no haya suficientes mujeres, por ejemplo, en la política o en la literatura. Si no hay suficientes quiere decir que algo va muy mal en la sociedad, no que "los hombres son más competitivos". Y sí di a entender que los norteamericanos son más civilizados, me disculpo otra ves. Basta leer los comentarios sobre el mal trato que sufrió Ines Sainz en los vestidores de los Jets de Nueva York, escritos por hombres y mujeres también.

04 octubre 2010

Sobre la lista de Granta en español (y las cuotas de género)

* Las listas literarias casi siempre terminan siendo un fiasco. Yo sólo me fío de Top 10 de libros que cada mes pone The Millions. Compro casi todo lo que sale ahí.

* Ahora, a menos hayan estado dormidos debajo de una piedra, sabrán que el pasado viernes la revista Granta en español anunció su lista de los mejores 22 jóvenes escritores en español. La lista causó malestar en muchos sectores de los aficionados y profesionales de la letras. Desafortunadamente, no por la calidad de los escritores incluidos, sino por sus arbitrariedades. No me extenderé aquí. Mejor los invito a leer la nota de David Miklos en el blog de La Tempestad, "Todo ese blurb" que tiene enlaces a los nodos de discusión sobre dicha lista.

* Como muchos otros, me reservo a discutir sobre los escritores de la lista en sí porque no quiero caer en el juego de Granta en español. Una excepción: celebro la inclusión de Antonio Ortuño, de quien vengo insistiendo tendrá una carrera brillante —aunque con sus traspiés—, por la proyección que le dará esa inclusión.

Editado una hora después: Yo acá quejándome de los intereses ideológicos de Granta en español y resulta que en México, desde las revistas "literarias" mexicanas—entre comillas porque las indiciadas son ante todo revistas políticas que usan a la literatura como estrategia de legitimación— todavía se defiende que las mujeres no sirven para la literatura. Para colmo, sólo los homosexuales pueden ser diseñadores. Así que perdón, por aquello de la paja en el ojo ajeno y la viga...

02 octubre 2010

Inframundo de Javier Moreno en ebook


Javier Moreno, editor de HermanoCerdo, acaba de lanzar en ebook su nuevo libro de cuentos, Inframundo. Tuve la fortuna de leer una versión preliminar hace un año y debo decir que es una delicia. El libro electrónico ha quedado muy bien cuidado.

A falta de una reseña minuciosa, que pronto llegará, les recomiendo mucho la lectura de este libro, que escapa a los lugares comunes del cuento. Aprovecho, también, para enviarle un fuerte abrazo a Javier.

01 octubre 2010

El derecho a leer bestsellers

Las primeras cifras de ventas de libros electrónicos indican que el género más popular es la ficción, particularmente las novelas. Sin embargo, el sector de mayor crecimiento en el comercio de libros electrónicos es el de las historias románticas. ¿Hay un súbito interés por las aventuras pasionales? ¿El mundo tiene una nueva necesidad por los amores prohibidos? No. Lo que sucede es que los libros electrónicos no tienen portada, así que puedes leer lo último de Danielle Steel en público sin temor a ser juzgado.

El resto, en el blog de La Tempestad.

The Charge of the Light Brigade, Lord Tennyson



1.

Half a league, half a league,
Half a league onward,
All in the valley of Death
Rode the six hundred.
"Forward, the Light Brigade!
"Charge for the guns!" he said:
Into the valley of Death
Rode the six hundred.

2.

"Forward, the Light Brigade!"
Was there a man dismay'd?
Not tho' the soldier knew
Someone had blunder'd:
Theirs not to make reply,
Theirs not to reason why,
Theirs but to do and die:
Into the valley of Death
Rode the six hundred.

3.

Cannon to right of them,
Cannon to left of them,
Cannon in front of them
Volley'd and thunder'd;
Storm'd at with shot and shell,
Boldly they rode and well,
Into the jaws of Death,
Into the mouth of Hell
Rode the six hundred.

4.

Flash'd all their sabres bare,
Flash'd as they turn'd in air,
Sabring the gunners there,
Charging an army, while
All the world wonder'd:
Plunged in the battery-smoke
Right thro' the line they broke;
Cossack and Russian
Reel'd from the sabre stroke
Shatter'd and sunder'd.
Then they rode back, but not
Not the six hundred.

5.

Cannon to right of them,
Cannon to left of them,
Cannon behind them
Volley'd and thunder'd;
Storm'd at with shot and shell,
While horse and hero fell,
They that had fought so well
Came thro' the jaws of Death
Back from the mouth of Hell,
All that was left of them,
Left of six hundred.

6.

When can their glory fade?
O the wild charge they made!
All the world wondered.
Honor the charge they made,
Honor the Light Brigade,
Noble six hundred.