28 noviembre 2010

Final de temporada

Tengo muy abandonado este libro de notas. Noviembre fue un mes muy agitado pero productivo. La próxima semana no será diferente, porque me voy a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Si van a andar por allá, no sean malos y avisen, para pasarlos a saludar.

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Por cierto, no se que estén leyendo, pero deberían de poner A Naked Singularity de Sergio de la Pava en su lista de lecturas.

22 noviembre 2010

Glittering dance-infused rock that parlays its love of synthesizers and melody into the best Ziggy Stardust-penned-Steven Tyler-sung songs done with an added sprinkling of Freddie Mercury bravado.

 –Review: Danger Days: The True Lives of the Fabulous Killjoys

10 noviembre 2010

Cosas que pasan


Pasan cosas así. De pronto no tengo mucho tiempo para escribir ni para leer. De todas formas, avanzo lento pero seguro con Ilustrado de Miguel Syjuco, que David Miklos me recomendó hace poco. Es muy bueno, de esos libros buenos que te dan envidia de los buenos que son. El mejor debut literario que he leído desde House of Leaves. Este año ha sido quizá uno de los años en que he leído más buenos libros desde el 2003. Casi todos son libros recientes. Hay una explicación muy sencilla a por qué estoy leyendo tantos libros tan buenos: desde 2003 no había tenido acceso a tan enorme cantidad de títulos que no había leído. (El 2003 fue el año en que empecé a leer en serio. Toda la literatura me estaba esperando.) A diferencia de 2003, en que hice pocas cosas además de leer, este ha sido un año muy agitado, pero las horas en el metro se han transformado en horas de lectura gracias a los libros electónicos.

Pasan cosas así. El 28 de noviembre estaré en Guadalajara, en la FIL. Cuando tenía 18 años soñaba con ir a GenCon o a la ComiCon. Ahora mi sueño es la FIL, que tiene la ventaja de no que no necesito visado y los asistentes cuidan más su higiene personal. Pasaré una semana entre libros, más libros de los que nunca voy a poder leer (y a decir verdad, la mayoría no los quiero leer). Imagino a un lector culto, cultísimo, que ha leído muchísimos libros pero ninguno de los que he leído yo —será fan de Musil, por ejemplo—. ¿Podría tener la misma idea de la literatura?

A veces, pasan ciertas cosas, por ejemplo, descubrir que pasé toda la carrera de ingeniería sin conocer ni necesitar conocer la existencia de un teorema geométrico que ahora es de enseñanza obligatoria en la secundaria. Cuando sea viejo, algunos de mis amigos estarán en los libros de texto de Español. No sé si eso es motivo de alegría o para ponerse a temblar.

08 noviembre 2010

Dos citas

Hemos pasado del orgullo nacional de muchos de nuestros predecesores (capaces, en casos extremos, de hablar durante cinco horas de libros sin citar uno extranjero) al reconocimiento llano de que hay literaturas más interesantes, sutiles y eficaces que la nuestra y no tiene sentido negarlo. [...] Pocos de los nacidos en los setenta (aunque haya excepciones notables) citarán un mexicano entre sus autores predilectos.

—Antonio Ortuño, "Las nuevas vidas paralelas", en Cultura y arte de México No. 5 (p. 5 y 6)

David Foster Wallace “ha sido, de lejos, el escritor más influyente para un gran y muy diverso grupo de narradores nacidos en los años 60 y 70 del pasado siglo”.

—Vicente Luis Mora citado por Javier Calvo en una nota de Mauricio Salvador.

03 noviembre 2010

Mexico 2026

Now she could see in the illumination of the battery-powered flashlights that few if any of the Mexican wrestlers were actually Mexican. The possibility had only just occurred to her. And why would they be? The people on the other side of the border had things to do, places to go. The people of Mexico had jobs. The wrestlers, instead, were a heterozygous lot, a multiethnic melting pot of bad vibes. What they liked about Mexican wrestling was the superheroic violence.

—Rick Moody, The Four Fingers of Death.

01 noviembre 2010

De bestsellers: Nota sobre Library of the Dead, de Glenn Coopen


Después de leer The Antologist de Nicholson Baker, una novela sobre un poeta que no puede escribir la introducción a la antología que ha preparado, decidí buscar algo en las antípodas de la ficción. No es que The Anthologist tenga nada de malo, al contrario, no me reía tanto con una novela desde hace tiempo. Ahí va mi blurb: "El antólogo es lo que pasa si mezclas a Vila-Matas con Buster Keaton". Pero cuando leo ficción tan metaliteraria como The Antologist, por más graciosa que sea, me queda una sensación extraña en el estómago.

Necesitaba algo así como una Coca-Cola literaria y terminé eligiendo Library of the Dead de Glenn Cooper. Los habituales de esta memoria ya sabrán que me gusta leer best sellers. Obviamente, me gusta leer best sellers porque los disfruto, pero también me gusta leerlos porque me intriga como funcionan. Me intriga, especialmente, como hacen para seducir al lector. Cuando uno lee cualquier reseña de cualquier novedad literaria, se pueden leer cualquier cantidad de cosas sobre el lenguaje, la construcción de los personajes y la tensión, y cómo esos elementos seducen al lector. Pero resulta que la mayoría de los best sellers usan un lenguaje que no sólo no es llano sino es más bien torpe, los personajes no tienen la más mínima profundidad y el manejo de la tensión es transparente. Pero funcionan. La gente los lee y conecta con ellos, los recomienda a sus amigos y los regala para navidad. Hay aglomeraciones en las firmas de autógrafos.

El argumento central para menospreciar al best seller radica en decir que sus lectores son tontos o que no saben lo que hacen. Yo creo que es tonto no permitirse de vez en cuando la lectura de un best seller, porque te puedes llevar algunas sorpresas. Al inicio de Library of the Dead tenemos tres tramas:

1) un agente del FBI investiga los asesinatos del Doomsday Killer en Nueva York, un asesino que envía a sus víctimas una fotografía con la fecha en la que morirán;
2) un experto en informática que vive en Las Vegas trata de convertirse en guionista mientras trabaja todos los días en la ultrasecreta Area 51;
3) en el 777, los monjes de la abadía de Vectis se preparan para la llegada de un cometa.

Sí, los personajes de Glenn Cooper son ridículos. Will Piper, el detective del FBI, es un magneto atractor de mujeres y su compañera decide bajar de peso para parecerle atractiva. Churchill y Truman hacen breves apariciones en el libro, y sus caracterizaciones parecen sacadas deun sketch de Saturday Night Live. Pero Cooper corre unos riesgos con la trama que uno no ve comúnmente en los jovenes novelistas literarios. También no hay un ápice de condescendencia: Cooper no busca burlarse de sus lectores ni intenta parecer más listo que ellos. En gran parte, por eso los giros de la trama funcionan. Casi todo bestseller que se precie de serlo esconde «un secreto que cambiará la historia de la humanidad». El de Cooper es muy bueno y es, hay que decirlo, muy borgeano. Contra lo que podría pensarse, no tiene nada que ver con extraterrestres.

Ahora estoy cerca de la mitad de The Four Fingers of Dead de Rick Moody. Esta novela se presenta como la novelización del remake de 2025 del clásico de serie B The Crawling Hand. No me había divertido tanto una novela desde Against the Day. Tiene una anécdota curiosa, y es que el nombre del novelizador fue elegido mediante una subasta de caridad, que ganó una mujer canadiense, para que su nombre se usara en una novela. A parte de eso, tendría que repetirlo, es hasta el momento la novela que más me ha divertido desde Against the Day.

Hay un cambio cualitativo en la escritura, entre la novela de Cooper y la de Moody, pero la temática es más o menos la misma: el impacto de la cultura popular, la decadencia del imperio. Estos temas se leen con más inocencia en Library, Fingers es hiperconsciente de los temas que trata. ¿Será eso la literatura: oficio, hiperconsciencia? Pero entonces, ¿qué es un mal libro literario?

He tenido fiebre y dolor de garganta desde el viernes. Mejor no me hagan caso.