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Mostrando las entradas de junio, 2011

Más fines del mundo

Estoy leyendo The Passage de Justin Cronin. Después de un arranque muy lento (y de más de 200 páginas) se volvió uno de esos libros que no puedes soltar. The Passage es una novela postapocalíptica de vampiros que recuerda a ratos a Murakami de El fin del mundo, a ratos un RPG de consola y en otros ratos más a The Walking Dead. Mientras libro las últimas 400 páginas, me quedo pensando en la proliferación de apocalípsis en la literatura reciente. ¿De dónde viene el deseo de destruir el mundo?

¿Todos vamos en el metrobús, o no?

Ayer, mientras volvía en la Línea 1 del metrobús desde Francia a Nuevo León, escuché a un par de trabajadores del sistema de transporte, una policía y un encargado, de que el día de ayer habían golpeado a un policía en Doctor Gálvez. Estuve un rato buscando si había algún parte noticioso del asunto, pero no encontré nada. Así que se quedará en simple anécdota.

Conforme me acercaba a Nuevo León, que es la estación que hace conexión con la Línea 2, la unidad comenzó a llenarse a niveles que parecieran ir en contra del principio de exclusión de Pauli, casi con seguridad arriba de los 240 pasajeros que se supone caben ahí. Como resultado, no pude bajar en Nuevo León, sino que tuve que llegar hasta Chilpancingo, bajarme y hacer el transbordo a pie.

De vuelta en Nuevo León (pero en la Línea 2) me quedé esperando 20 minutos antes de que llegara una unidad, atestada, punto en el cual me di por vencido y mejor me salí, de nuevo, y me fui a comer a casa de mi abuela.

Cada vez es más constante …

París-Brest de Tanguy Viel

Echaba de menos una novela que se pudiera leer tranquila, sin demasiado esfuerzo, pero que a la vez no fuera una simple caminata en el parque. La respuesta llegó en forma de París-Brest de Tanguy Viel. Viel es famoso (aunque por acá no es muy famoso que digamos) por mezclar tramas de novela negra con la morosidad y la prosa reflexiva de Proust. También se dice que es un multiventas en su tierra y algún crítico exaltado dijo que con esta novela "ha desnudado una parte de la sociedad francesa de provincias." A mi en general la emoción con la que se ha recibido esta novela me parece un poco exagerada.

En lo esencial, París-Brest es la historia de una familia de estafadores, con la diferencia de que ninguno de ellos se asume como tal, sino que se ven como respetables aunque infortunados miembros de la clase media alta de Brest. Hay unas obligatorias comparaciones entre París y Brest y también hay mucho mar y gaviotas, que es como uno que nunca ha estado en Brest se lo imagina. …

El lector como un animal en extinción, 2

Se puede, porque se puede según me dicen, sobrevivir sin leer. Yo no sé cómo. Los únicos años de mi vida en que no leí (entre los 18 y los 22 o 23) son los peores años de mi vida. Pero, ¿cómo sobrevive un lector?

A propósito de la entrada de ayer, me acordé de persecusiones de libros memorables. En cierta ocasión perseguí un libro de un extremo a otro de la ciudad, desde Ciudad Universitaria hasta Satélite. Manejé durante horas, me perdí y pagué una pequeña fortuna por un libro que, hace unos cinco años, terminé regalando. La chica que en aquel entonces era mi novia me acompañó en todo el camino y de las pocas que recuerdo bien de ese día es que no se la estaba pasando nada bien. También recuerdo como pasé semanas buscando por todos los lugares donde se vendían libros en inglés una copia de Crash de J.G. Ballard (la encontré en el extinto Tower Records de la Zona Rosa).

Hay libros que me tomó años encontrar, como Los tres impostores de Arthur Machen (ahora tengo toda su obra en e-boo…

El lector como animal en extinción

Esto es lo que nuestros vecinos del norte llaman un rant y no hay que leer mucho más que eso en lo que sigue.

Quería leer El mundo de ocho espacios porque lo recomendó Alberto Chimal. Lo pude haber comprado en PDF en 4 USD, pero como leer libros en PDF es una patada en los dientes, salí a buscar el libro a la librería El Sótano en Miguel Ángel de Quevedo. Para los que no viven en la Ciudad de México, en Miguel Ángel de Quevedo están todas las librerías de la Ciudad (que son tres), el Fondo de Cultura Económica, El Sótano y Ghandi. Digo que hay tres y casi no miento. Si eres rico, puedes comprar en El Péndulo o en Conejo Blanco (que no es una librería, sino una boutique de libros). En el resto de la Ciudad sólo hay puntos de venta de libros, y de esos hay muchos, es decir, lugares donde puedes comprar novedades y sólo novedades. Incluso las sucursales de Ghandi y El Sótano venden más discos que libros. Al final, si quieres buenas posiblidades de encontrar lo que buscas, vas a Miguel Á…

La juventud y la crítica

Llevo años leyendo, con gusto, el blog de Eduardo Huchín, aunque hasta unas pocas semanas nunca lo había visto. A pesar de ello, me gusta pensar que es mi amigo, al menos tan amigo como puedes ser de alguien porque lo lees con constancia y disfrutas lo que escribe. Me dio mucho gusto ver que había quedado entre los finalistas del concurso de crítica de Letras Libres. Más gusto me dio cuando lo ganó, con esta crítica sobre Decencia, de Álvaro Enrigue. Me gustó mucho la reseña porque resulta bastante complicado escribir una buena reseña, "más amplia de lo que exige el tema, con una posición crítica" cuando te enfrentas a un libro tan malo. Me gustó que encontrara una forma de hablar de algo más interesante a partir de una novela fallida.

No iba a anotar mucho más sobre este asunto porque en teoría lo literario se acaba ahí. Me llamó mucho la atención que Enrigue publicase una nota en El Universaldescalificando la reseña antes de que se publicase. Me llamó la atención pero tam…

Constatación brutal del presente, de Javier Avilés

Escribir sobre Constatación brutal del presente (CBDP), la primera novela de Javier Avilés, es muy difícil. Es difícil porque es una novela sobre el lenguaje, sobre el lenguaje escrito y sobre la narración. Aún más, es una novela sobre la imposibilidad de la narración.
Mi reseña deConstatación brutal del presente ya está en la revista de los campeones, Hermano Cerdo.