16 septiembre 2012

Un año en libros

Durante el último año he tenido la suerte de que los libros que leo hacen eco de lo que me pasa, lo anticipan o lo glosan. A causa de esto, me quedan pocas ganas de hablar de libros porque es el equivalente a hablar de mis pequeños y grandes fracasos. No se a qué se deba este fenómeno. Si sucede porque mis experiencias son de alguna forma las experiencias por la que está pasando toda una generación o si más bien he elegido de forma inconsciente libros que me harán reflexionar sobre mi vida.

Ahora pienso que debería leer un libro feliz, que me asombre, porque quisiera una vida feliz y que me asombre. Creo que no estaría mal un poco de asombro, aunque eso no ha faltado el año pasado. Tampoco ha faltado felicidad. También pienso que me gustaría leer un libro que no fuese una novela en clave de mi propia vida. Un libro que me dijera algo pero que no tuviera nada que ver conmigo.

12 septiembre 2012

Cinco preguntas sobre el futuro del libro

Las ponencias y comentarios del Simposio Internacional del Libro electrónico en la Ciudad de México me hacen pensar que la ventana de oportunidad en torno al libro electrónico se está cerrando. O queda sólo una rendija abierta o ya se cerró y no nos hemos dado cuenta.

Me quedan algunas preguntas sobre el futuro más o menos inmediato:

1. ¿Puede una empresa local o regional competir con Amazon?

2. ¿Seguirá siendo necesaria la separación de los derechos de los libros por regiones? ¿Por cuánto tiempo?

3. ¿Qué es exactamente lo que le puede ofrecer a un autor un editor que Amazon no le vaya a poder ofrecer? En otras palabras, cuál va a ser el papel del editor en a mediano plazo.

4. ¿Qué nuevas figuras pueden aparecer o cambiar de funciones para suplir el trabajo del editor?

5. ¿En verdad el libro electrónico hará que el mercado de libros en español se vuelva global?

05 septiembre 2012

Every Love Story Is A Ghost Story, de D.T. Max

Every Love Story Is A Ghost Story, de D.T. Max es la primera biografía publicada del autor de Infinite Jest. El autor demuestra una buena capacidad para investigar y documentar la vida de Wallace. La prosa es irregular, aunque la mayor parte del tiempo es funcional. La historia de Wallace, desde su nacimiento hasta el momento de su muerte, ni más ni menos, es excelente.

Max tiene dos grandes aciertos en este libro:

El primero es no suponer que los lectores conocerán toda la obra de Wallace (aunque dudo que alguien que no sea fan compre esta biografía). Cada libro se presenta con un resumen de su contenido, un análisis de su primera recepción y del contexto literario en el que se creo y publicó. Así, también es una pequeña biografía de los últimos 20 años de la literatura latinoamericana desde el punto de vista de uno de sus creadores. Además, el lector avezado reconocerá los libros páginas antes de que aparezca el título con el que se publicó gracias a los guiños de Max. Es un detalle que agradeceran los conversos y los gentiles pueden ignorar sin perderse de nada.

El segundo acierto, que me parece crucial para el éxito del libro, es la capacidad de D.T Max para no levantar ningún juicio sobre la vida de Wallace. Eso es my bueno porque la figura de Wallace no es nada halagadora: mentiroso compulsivo, misógino, obsesivo e iracundo, el autor de Oblivion podía tomar material para sus historias (anédotas, frases, personajes) sin ninguna contemplación, lo cuál lo lleva a tener problemas legales en más de una ocasión. Su adicción al alcohol y a las drogas, así como su recuperación, recibe el mismo tratamiento. Max se limita a contar lo que sabe (y a contrastarlo con lo que Wallace decía que pasaba). El único momento en el que esta falta de juicio flaquea es cuando intenta dilucidar las razones por las que el escritor deja el Nardil, la droga que mantenía su depresión a raya, meses antes de su suicidio. Sobra decir que no es muy convincente.

Tampoco es muy convincente la postura crítica que toma sobre la obra de Wallace. No estoy muy seguro de que esto se deba a una verdadera inocmprensión. Creo que el biógrafo buscó ante todo ser claro y presentar sólo lo necesario para comprender las relaciones entre la vida de Wallace y su obra. En gran parte, logra ese objetivo. Las conclusiones quedan en mayor parte del lado del lector.

Para el fanático de DFW, este es un libro que hay que leer. Funciona muy bien en conjunto con Although Of Course You End Up Becoming Yourself de David Lipsky, aunque (porque) las divergencias entre lo que Wallace cuenta y lo que en realidad pasó pueden ser a veces escalofriantes.