Ir al contenido principal
El juego consiste en lo siguiente: un número inconmensurable pero finito de ángeles se amontonan uno al lado del otro sobre la cabeza de una aguja y luego se lanza ésta sobre un pajar infinito. Los otros jugadores, ángeles también, toman turnos de una década, una centuria, o un milenio, dependiendo de lo aburridos que estén (en la Creación ya no pasa nada), para encontrar la aguja en el pajar. El ganador, por supuesto, no es quien logre encontrarla, sino aquel ángel que, una vez encontrada la hebrilla de metal, haga pasar un camello por el ojo de la aguja mientras los ángeles sobre su punta bailan y cantan alabanzas al Señor. En casos de especiales, para este juego se han utilizado dromedarios, caballos e incluso sogas, pero ni siquiera los Tronos o las Potestades han logrado hacer pasar a un hombre rico por el ojo de la aguja.
Comentarios
Que chido. Yo me conformo con mi serafín, en caso de que en realidad este ahí.