De locura


Hoy fui al remate de libros en el Auditorio Nacional y me volví un poco loco. Lo peor es que no acabé de ver todo. Voy a tener que volver a ir, entre semana, cuando haya menos gente.
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Uno de tres, 2

Dentro de una semana, me voy a la Animex 2009, en Monterrey, México, para presentar los dos primeros libros de Ediciones Uno de Tres. Babylon King, una novela gráfica que he visto transformarse de unos cuantos bocetos interesantes en la revista Comikaze en un libro del que cada día me siento más orgulloso; y Donjon, un juego increíble que se escribió en Estados Unidos, se ilustró y tradujo en Argentina, se maquetó en España y se editó en México. Era demasiado bueno para quedarse sólo en PDF, y con el permiso y bendición de todos los involucrados, espero agrade a los regiomontanos.

El viaje a Monterrey es parte de la estrategia de Ediciones Uno de Tres: ir a buscar a los lectores donde se encuentren a llevarles libros que —espero— les gusten, aunque sus creadores vivan en otra ciudad, otro país u otro continente.

Mientras tanto, otros cinco (¡cinco!) proyectos de libro ya están en varias etapas de desarrollo. Quizá lo que más me emociona es que Lagarto Blanco, la línea de narrativa de Ediciones Uno de Tres, ya tiene dos buenos candidatos para publicación. Dos libros interesantes, de propuesta temática y gráfica extraña, de los que espero poder hablar en un futuro cercano.

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Mientras tanto, a título personal, creo que acabo de tomar la píldora roja y estoy a punto de descubrir que tan profundo es el agujero del conejo.
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RIP Michael Jackson

De niño era un gran fan de Michael Jackson. Tenía todos sus discos, todavía en vinilo. Cuando en mi casa por fin compramos un reproductor de CD, Dangerous fue el primer álbum que tuvimos en ese formato. Luego vinieron todos los escándalos. Trato de recordar a ese antiguo Michael Jackson, cuando todavía era el Rey del Pop y no Jacko Wacko, pero no puedo.
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Uno de Tres, 1


Cuando tenía 18 años, muchos de mis amigos soñaban con ser el nuevo J.R.R Tolkien, el nuevo Gary Gygax (como Oscar Wao), o el nuevo Jack Kirby. El mundo se dedicó a destruir sus ilusiones. Los más se volvieron mercadólogos, contadores o estafadores profesionales. Los pocos que intentaron seguir un poco su sueño se encontraron con una realidad muy distinta. En México no se podía escribir otra cosa que no fuera "Literatura seria". Cualquier maestro se burlaría y ridiculizaría a los aspirantes a Tolkien o a Lovecraft. Sus compañeros, ya con el cerebro lavado y aplastados sus sueños, los presionarían a dedicarse a otra cosa. Los aspirantes a hacer cómics se encontraban de golpe con realidades igual de adversas. Pero esto no tiene por qué ser siempre así.

No puedo cambiar esto de un día para otro, pero puedo poner mi granito de arena. Ese granito es Ediciones Uno de Tres.
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¡Danielewski en México!




No me quiero emocionar demasiado, pero de acuerdo al programa preliminar de la FIL Guadalajara 2009, Mark Z. Danielewski va a venir a México en Noviembre. De ser así, estaré sentado en primera fila (bueno, donde alcance) para verlo. ¿Se editará por fin House of Leaves en español?
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Contento con Internet

Hay días, como hoy, en los que quedo encantado con Internet. En primer lugar, con LinkWithin, un servicio que enlaza notas relacionadas (y no tan relacionadas) al final de cada entrada en esta memoria. Esto tiene la gran ventaja de que muchas notas que escribí en el pasado tienen nuevos lectores, tanto así que el número de páginas diarias ha crecido en un treinta por ciento. En segundo, estoy feliz de haber encontrado Disqus, un sistema de comentarios que no sólo promete mucho, sino que me va a ahorrar una buena cantidad de tiempo y dinero. (Sólo no lo implento en esta memoria porque perdería años de comentarios.)

En fin, hay días que Internet me hace feliz.

Feliz día del padre


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¿Qué es esto?



De pronto abro una caja y tiene un montón de libros idénticos. ¿Qué cosa tan extraña, no? ¿Y saben otra cosa? Sospecho que entre el lunes y el martes habrá todavía más libros idénticos (pero distintos) esperándome. (¡Y la página web todavía no está lista! ¡Qué voy a hacer!)

¿De broma?

[...] mientras que el “mundillo literario” aplaude la concesión del Premio Cervantes a un escritor, como Juan Marsé, que plaga sus novelas con adverbios terminados en “mente” y cuya obra supone el estancamiento de un género que sigue los cánones del siglo XIX.
—En una carta cadena firmada "Manifiesto para una nueva literatura independiente", Pablo Paniagua.




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Bolaño y postpoesía


Hay algunas similitudes curiosas entre la obra de Roberto Bolaño y la postpoesía enarbolada por los dos Fernández (Mallo y Porta). Algunas imágenes y temas se repiten, como si un trabajo y otro corrieran paralelos o uno fuera el precursor del otro sin saberlo. Célebremente, hay dos escenas muy parecidas en 2666 y Nocilla Experience.

Sin embargo, lo que detonó esta nota fue la lectura de un fragmento de Postpoesía en el cual Fernández Mallo se pregunta por la importancia de la oralidad en la poesía (y sí, hay lecturas en voz alta de poema en cada esquina). Fernández Mallo argumenta que esa preeminencia de la oralidad le ha robado a la poesía de una gran cantidad de recursos: imágenes, fórmulas matemáticas, etc, que se quedan fuera del alcance del poeta (algo que también suele pasar en la novela, quién sabe por qué). El autor de Nocilla Dream alega que la poesía nueva debe de abandonar esa oralidad para abrirse a las necesidades de nuestra época.

Pude haber pensado en muchas cosas al leer elfragmento referido, pero en lo primero en lo que pensé fue en un video que vi en Youtube, una entrevista a Roberto Bolaño, quizá en Chile, donde el entrevistador le pide que lea algun fragmento de su última novela, que quizá era Estrella distante o Nocturno de Chile. Roberto, que el resto de la entrevista ha estado relajado, cuando no burlón, se congela. En su rostro se dibuja una mueca, quién sabe si de miedo, asco o repulsión. Finalmente balbucea una escusa y declina la lectura. El entrevistador se soprprende un poco, pero se repone rápido y continua o cierra la entrevista, que casi siempre esas peticiones de lectura sirven para cerrar.

El caso es que iba en un camión, leyendo Postpoesía, y recordé aquella entrevista a Bolaño y luego pensé en ese enigmático poema que está en el centro de Los detecitves salvajes:


¿Cómo se leería eso en voz alta?

Y luego recordé que algún crítico, al preguntarse por el enigmático final de Los detectives, veía esa última ventana vacía como una invitación al desierto, al silencio, y lo comparaba con los últimos versos de Altazor, con esa disolución del lenguaje al final del poema. Pero no, no es lo mismo. ¿Cómo se leería en voz alta el final de Los detectives salvajes?