27 diciembre 2007

Cerrado por vacaciones


Se quedaron muchas cosas en el tintero este año. Una reseña de Recursos humanos de Antonio Ortuño, por ejemplo, otra de The Gun Seller de Hugh Laurie y algunas cosas más. Pero ahorita ver el blog vacío y sin actualizar me deprime, pero no me dan muchas ganas de escribir en él. Como se que algunos de mis cinco lectores lo visitan con regularidad, prefiero ahorrarles un clic y decirles a todos que vuelvo a las andadas por ahí del 15 de enero.

Si quieren contactarme, pueden usar mi correo o dejar un comentario, que de todas formas se enviará automáticamete al correo. Felices fiestas a todos. Sean felices. Hagan el amor y lean mucho.

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Estoy escuchando: Queen - Keep Passing The Open Windows
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25 diciembre 2007

Hermano Cerdo 18

Ya está aquí Hermano Cerdo 18, la revista de los campeones, en su nuevo formato electrónico. Además de la imperdible columna de Miguel Habedero, les recomiendo especialmente la crítica que hace Mauricio Salvador del Los culpables, de Juan Villoro. Es e tipo de crítica inteligente que rara vez se lee en español y que tanta falta hace.

12 diciembre 2007

Metonimia

...hay un indiscutible placer en montar en un descapotable conducido por una mujer hermosa. Te hace sentir como si montases en una metáfora.


The Gun Seller, Hugh Laurie

09 diciembre 2007

El estado de las cosas

1. El estado sólido
Mientras el resto de la Ciudad de México se idiotizaba con el final del torneo de fútbol, me fui a reunir con unos pocos refugiados a la librería Ghandi. Éramos demasiados los refugiados, así que decidí salirme de ahí y me fui a la librería El Sótano, que a pesar de estar a menos de una cuadra de la anterior, estaba mucho menos poblada.

Mientras ojeaba las novedades --algo deprimentes-- del fin de año, me quedé escuchando a un par de amigos que discutían emocionados sobre algún libro que sólo iban a ojear de vez en cuando, ya que su precio exorbitante nunca les iba a permitir comprarlo. Yo seguí mi trayecto entre las mesas y ellos el suyo, pero cuando nos volvimos a cruzar, hablaban sobre un libro que uno de ellos había encontrado en una librería de viejo en el centro.

La situación se me hizo extraña, porque por lo común la gente no habla mucho en las librerías o al menos no lo hace mucho en las librerías de aquí. Resulta extraño escuchar a dos personas hablar emocionadas sobre libros. En la Facultad, por ejemplo, casi nadie se emociona al hablar de un libro. Está mal visto, quizá. Si dices, por ejemplo, "Joyce", te responderan, "Ulises, por supuesto, gran obra" o anotarán, también, "el Quijote es una obra invaluable" (siempre se puede meter a Cervantes en una conversación, aunque no tenga relación).

Hay bastantes listillos que se las dan de todos los libros que han leído, que no pierden oportunidad de demostrarlo. "Claro, pero eso que has dicho lo dice Elizondo mucho mejor" o, mi favorito, "como dijo Cortázar...". Y para ser listillo no puedes emocionarte.

Por otro lado, si no eres un listillo, tampoco quieres que te tomen por un idiota. Nadie te puede ver con, digamos, Homero bajo el brazo. "¿Cómo, no has leído La Odisea?". Lo más sencillo es fingir que lo has leído todo. Lo más sencillo, por supuesto, es simular que todo te ha parecido aburrido y superfluo, así que no habrá duda de que lo has leído, porque, aceptémoslo, nada está más en boga que decir que todo es una basura.

Así que es extraño escuchar a dos personas genuinamente emocionadas por un libro. Es extraño porque la mayoría de los que pierden su tiempo con la literatura lo hacen para darse un halo de estatus, de prestigio, y no porque realmente lo disfruten. Al menos, eso parece. Y podría extenderse lo anterior a la escritura.

Puede decirse -se dice mucho, ya que esa es la moda- que es difícil emocionarse mucho con tanta basura que se publica. Vamos, el resto de la ciudad está en frenesí por un torneo de fútbol que es pura basura. Ese pretexto no va a funcionar para siempre. Al menos, los aficionados de las patadas están viendo el partido. ¿Cuándo fue la última vez que tú tomaste un libro?

La literatura necesita de sus fanáticos. Necesita sus hordas de hinchas enardecidos: hombres gordos con los estómagos enormes pintados con las siglas de su autor favorito. Bueno, quizá nada necesite hombres gordos moviendo sus panzas al unísono. El caso es que hace falta, al menos, un poco de emoción.

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Estoy escuchando: Superbus - Butterfly
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07 diciembre 2007

Aviso inoportuno

Uno de mis escritores favoritos volvió a las andadas en su blog The Beasthouse (en inglés). Como siempre, leerlo es una delicia, que quisiera compartir con ustedes.

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Estoy escuchando: 08-Superbus Sex baby sex
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30 noviembre 2007

10 cosas que aprendí sobre escribir

Aprendí bastante sobre lo que significa escribir este mes que se termina. (1) Escribir no es un arte. Tampoco puede calificarse de un oficio. Es más bien como barrer la calle o desazolvar una cañería. Es algo que se hace sólo cuando no se tiene otra opción. (2) A diferencia de barrer o desazolvar, es endiabladamente difícil.

(3) Harold Bloom se hizo famoso al hablar de la angustia de las influencias. La influencia más pesada, la más difícil de desechar, es la influencia de uno mismo. (4) Escribir es una pelea constante con uno mismo. (5) Esa pelea no se puede ganar.

(6) A nadie le importa que escribas. De hecho, no lo entienden. La idea de sentarse frente a una computadora y sentarse a hilar una frase tras otra les resulta completamente ajena. (7) Resulta más fácil escribir a contracorriente, cuando no se tiene tiempo para ello. (8) Afortunadamente, esa es la única forma de escribir.

(9) Mientras estoy escribiendo, mientras estoy escribiendo de verdad, nada existe, ni mis manos en el teclado, ni la pantalla del ordenador, ni el sonido de la calle. Si el infierno es la ausencia de Dios, escribir es el infierno. (10) Escribir es estar sólo. Escribir es la soledad. Escribir es el cero absoluto. Duele. No vale la pena. En definitiva, no vale la pena. No me sorprende que a nadie le importe, porque en realidad es un acto inútil. No hay palabras, en verdad, para decir lo odioso que resulta escribir.

No me gusta escribir, como tampoco me gusta barrer la calle, desazolvar la cañería del baño o mantener en orden mi estudio. Lo hago porque no me queda de otra.

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Estoy escuchando: Kenji Kawaii - Nine Sisters
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18 noviembre 2007

Al mal paso...

La novela va. Mientras voy escribiendo, me doy cuenta de que muchas cosas que he dejado atrás las quisiera cambiar: el orden, los nombres de algunos personajes, algunos datos o frases. Me contengo y sigo escribiendo.

El Nanowrimo tiene sorpresas muy agradables. Ayer se envío a los participantes un discurso de aliento de Neil Gaiman:

You write. That's the hard bit that nobody sees. You write on the good days and you write on the lousy days. Like a shark, you have to keep moving forward or you die. Writing may or may not be your salvation; it might or might not be your destiny. But that does not matter. What matters right now are the words, one after another. Find the next word. Write it down. Repeat. Repeat. Repeat.
El escritor es un tiburón buscando sangre. Esa idea me gusta. Pero lo que verdaderamente me motiva a seguir, gracias a su honestidad, fueron las palabras de Sara Gruen, quien envió lo siguiente a los participantes:

I can do this. WE can do this. However far behind you are, take comfort in knowing that there is somebody else out there in the same boat, and look for that next fun scene. And then the next. And if that doesn't work, set someone on fire. In your book, of course.

See you in the winner's circle.
Por cierto, ¿mencioné que mi novela me está empezando a gustar?

P.S: Perdón a los no bilingües por no traducir. Si alguien se anima, puede traducir las citas en los comentarios.

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Estoy escuchando: Armens - Longtemps
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15 noviembre 2007

Tan cerca, tan lejos



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Estoy escuchando:
Merzhin - Poussières
via FoxyTunes Abajo, decía que el bloqueo del escritor no es otra cosa que el ego del escritor. Apenas lo escribí se me olvidó. Como resultado estoy muy, muy retrasado en la novela. Pero no estoy dispuesto a rendirme todavía. Va a ser una locura, pero voy a sacar esas 50,000 palabras para fin de mes. Con un buen plan de trabajo, puedo recuperar el tiempo perdido y ponerme al parejo.

¿De que trata la novela? Un escritor de historias de terror desaparece. Su único rastro es un teléfono móvil, que aparece en circunstancias misteriosas en el departamento de un estudiante de física. A partir de esta circunstancia, el estudiante decide hacerse pasar por él, al menos entre la gente que sólo lo conoce por internet, mientras trata de averiguar su paradero.

Cualquier opinión, crítica, sugerencia o reclamo resultaría de mucha ayuda en este momento.

12 noviembre 2007

Rascacielos, de J. G. Ballard



La mejor ganga del año, compré Rascacielos de J. G. Ballard por treinta pesos mexicanos (unos tres dólares) en los saldos de la librería Ghandi. Los libros de J. G. Ballard suelen acomodarse en la sección de ciencia ficción, pero Rascacielos corresponde a la etapa tardía de este escritor, en la que abandona toda pretensión de lo fantástico, para describir un tema recurrente: la enajenación de la lumpenburgesía.

Su obra más famosa de este periodo es la autobiográfica El imperio del sol, llevada con gran éxito a la pantalla por Steven Spielberg, pero sin duda la más controversial es Crash, un alucinante viaje por las carreteras que rodean al aeropuerto de Londres, donde un culto de aficionados a los choques automovilísticos se enfrasca en juegos mortales mientras su líder sueña con morir en una colisión con la actriz Elizabeth Taylor. La obra se hizo aún mas popular gracias a la película homónima dirgida por David Cronenberg, que fue juzgada tan lasciva e inmoral que el magnate Ted Turner tomó como proyecto personal impedir la comercialización de la cinta.

Si Rascacielos (High Rise, 1975) no ha sido llevado a la pantalla grande, se debe quizá a que no hay ningún director se quiera arriesgar a soportar el duro ataque que recibió Crash. El libro cuenta la historia de un lujoso y moderno edificio de departamentos habitado por grises y exitosos profesionistas. Tras la misteriosa muerte de un joyero, las tensiones del edificio ponen a los inquilinos en tensión, lo que los divide inmediatamente en tres bandos de acuerdo a la altura del piso en el que viven. Los habitantes del edificio comienzan a luchar entre ellos por el control de las piscinas, los víveres y los ascensores hasta degenerar completamente en una sociedad tribal.

Decir que en esta obra Ballard demuestra la degradación y el declive de la sociedad contemporánea resulta trivial. La fuerza de Ballard radica en el carácter hipnótico de su prosa; en la manera en que logra revelar el carácter interno de sus personajes de una manera animal, casi mítica de manera que al final del libro nos resulte perfectamente creíble que el protagonista consulte en un libro de cocina la mejor manera de preparar al perro de su vecino . Rascacielos no es una lectura agradable, pero resulta una excelente lectura.

09 noviembre 2007

Más sueños

1. Ayer soñé otra vez con Borges. Jugábamos ajedrez y discutíamos sobre H. P. Lovecraft. Al menos, yo discutía sobre H. P. Lovecraft, pero Borges me hablaba de Chesterton y comparaba el final de El hombre que fue Jueves con la revelación última de En las montañas de la locura. Borges se veía muy cansado. Estaba fumando un habano o más bien junto a él había un cenicero con un habano encendido que no se extinguía nunca. Detrás de Borges había un enorme espejo, pero en ese espejo sólo se reflejaba el sillón de respaldo alto donde estaba sentado Borges, el cenicero, el habano y la mesa de ajedrez. Quizá el espejo era en realidad una pintura.

2. De niño, solía soñar con los cuentos de Lovecraft. No había leído aún a Lovecraft, pero soñaba con sus cuentos. Ya había leído a Poe, pero no a Lovecraft. Creo que en realidad no eran los cuentos de Lovecraft, sino sus sueños, los que yo soñaba. Los sueños estaban desgastados por las orillas, estaban granulosos y difuminados, como sueños que ya han sido usados muchas veces. Quizá eran los sueños de Poe, que habían sido después soñados por Lovecraft. Lo cierto en que de esos sueños todavía recuerdo una frase extraña, que tiempo después le recitaría a Borges en otro sueño: En su mansión de R'lyeh, Cthulhu muerto aguarda dormido.

3. En el espejo del sueño con Borges hay una puerta pintada. Cuando le pregunto por ella al viejo - en el sueño Borges es muy viejo-, él se ríe y me recita unas líneas de Quevedo:

¡Oh muerte, cuánto mengua en tu medida
la gloria mentirosa de la vida!

El viejo Borges tose un poco mientras recita. Entiendo pronto la naturaleza de esa risa y me estremezco. Borges parece olvidar de pronto el tema y comienza a hablar sobre la naturaleza de las pesadillas. Después, algo alarmado, me pregunta la hora. Es muy tarde.

06 noviembre 2007

Adios a la página en blanco


Hugo Hiriart dijo que no existe tal cosa como el bloque de escritor. Lo que se suele llamar bloqueo del escritor no eso otra cosa sino el ego del escritor que se reusa a escribir algo que no le parece lo suficientemente bueno. Escribe y luego corrige. Cualquiera puede escribir y corregir después.

El ejercicio de escribir contra reloj te libera de muchas de las preocupaciones de la escritura. Hace cinco días no había nada, pero de pronto comienza a aparecer una historia, unos personajes y una situación. No vale la pena ponerse a pensar si es una buena historia o buenos personajes. Sólo hay que escribirla, hacer que avance, sin cesar.

Voy 5000 palabras detrás de lo que debería de ir en este momento. Espero cerrar distancias pronto.

05 noviembre 2007

Recursos humanos

Acabo de enterarme, por el blog de la redacción de Letras Libres, que Antonio Ortuño terminó finalista en el Premio Herralde de Novela 2007 por Recursos humanos. Ortuño es de los consentidos de esta memoria electrónica, como podrán recordar los lectores de su primera novela, El buscador de cabezas. Mis mas sentidas felicitaciones a Antonio Ortuño, de quien no me cabe la menor duda se merece ese reconocimiento y va para cosas mejores. La Teoría del Caos espera con ansias leer esta nueva novela, que aparecerá pronto en Anagrama.

Según Alvaro Enrigue:

Recursos humanos cuenta la subida de un solo hombre –un miliciano de sí mismo– por el escalafón de una empresa editorial. Están las lamentables intrigas y alianzas de siempre, la grilla que todos hemos padecido e infligido, pero también ese recurso que llamó de inmediato la atención sobre Ortuño: la poética de la exageración. ¿Cuál es la diferencia entre ponerle una zancadilla al jefe directo para quedarse con su silla y reventarle la oficina con una bomba casera? Según el autor, la cuestión es sólo de grado. Este relatar la subida de un solitario convencido de su propio programa le permitió a Ortuño apuntalar mejor su escritura en un tono reflexivo y brutal –la gramática de lo ominoso–, muy eficaz durante la lectura e inquietante durante la maduración de lo leído.

31 octubre 2007

Nanowrimo

Official NaNoWriMo 2007 Participant
Después de muchas consideraciones, he decido que este año lo voy a hacer. Y tengo toda la intención de ganar.
Estoy leyendo Austerlitz, de W. G. Sebald. Me pregunto como me las había arreglado para no leer este libro hasta ahora. Muy recomendable. Más noticias pronto.

29 octubre 2007

Las cosas más pequeñas

Más que nada por capricho, me compré un nuevo teclado para la computadora. Desde hace tiempo estaba buscando un teclado que me recordara al teclado de mi vieja laptop, sin mucha suerte. Finalmente encontré algo mejor. Un teclado de plástico suave, que puede incluso enrollarse y que no hace ningún ruido cuando se usa. El problema es que no hace ruido. Es decir, quería un teclado que no hiciera ruido y ahora que lo tengo que me doy cuenta de que el teclado es extremadamente silencioso. Era demasiado. El silencio me estaba volviendo loco. Sentía que no apretaba las teclas porque no escuchaba nada cuando lo hacía.

Así que tomé una decisión extraña. Hice una búsqueda rápida con San Google y encontre un programa gratuito que hace que tu teclado suene como una máquina de escribir. No como un teclado de computadora, sino como una máquina de escribir. Y es un mundo de diferencia. Creo que, para los que nos ganamos la vida escribiendo, escuchar el ritmo de las teclas conforme las golpeamos es como música, una música ritual, pagana, un sonido de tormenta que se avecina o de un bailarín de tap calentando antes de subir al escenario.

Es una experiencia nueva para mí, que ya no me toco la época de las máquinas de escribir, pero, como dice la publicidad del programa, escuchar el sonido de las teclas es relajante y te ayuda a darle un ritmo a tu trabajo. Dan ganas de escribir. Quizá en unas horas me aburra o me desespere, pero es una experiencia que vale la pena probar.

El programilla se llama Home Typist, y es gratuito.

10 octubre 2007

Microreseñas

  • Estoy leyendo The Time Traveler's Wife de Audrey Niffenegger. Es algo así como la cruza bastarda de Only Revolutions y Slaughterhouse Five. Se deja leer, pero a ratos me deja un gusto pastoso a bestseller.
  • Justo antes de ese libro terminé Cloud Atlas de David Mitchell. Un libro muy interesante, pero cuya ambición rebasa lo conseguido. Cloud Atlas está compuesto de seis novelas cortas interconectadas que se va interrumpiendo a la manera de las muñecas rusas. Mitchell maneja registros desde la crónica de viajes hasta la ciencia ficción, haciendo el detour obligatorio por la novela negra. Hay que dar un salto de fe 50 páginas para que comience a funcionar la narración.
  • The British Museum is Falling Down (La caida del museo británico) de David Lodge fue una agradable sorpresa encontrada en la mesa de descuentos de la librería más grande de la ciudad. El autor muestra un delicioso manejo del pastiche literario donde parodia a algunas de las vacas sagradas de la literatura universal. Muy divertida.
  • Everything is Illuminated de Jonathan Safran Foer también fue una lectura agradable. Es una novela sobre el holocausto que sin embargo logra evadir el mote de "otra tonta novela del holocausto". He leído unas críticas terribles a JSF, que básicamente lo acusan de no ser Phillip Roth. Y no lo es, pero eso no quiere decir que sea malo.
  • El viento ligero en Parma de Enrique Vila-Matas es un buen regalo. Algunos de los artículos de este libro son magistrales, el resto son excelentes. Vila-Matas es uno de los pocos autores que vale la pena leer en español y este libro explica un poco el porqué.

06 octubre 2007

Paratextos


1. El único libro de Bioy Casares que he leido es La invención de Morel. Tengo que admitir que en realidad la novela no me gusta. El planteamiento puede resultar atractivo, pero para un lector de ciencia ficción no tiene el mismo impacto que para el lector de literatura blanca. Lo que me gusta de La invención de Morel es su promesa. La idea de esa novela que Borges ha leido y releído y discutido sus pormenores con el autor, de manera que no le parece “una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta”.

2. Por el contrario, Los detectives salvajes no parece ser en realidad “el tipo de novela que Borges hubiera aceptado escribir”, como piensa Ignacio Echevarría. Si bien, para Bolaño, el maestro argentino debería ser el centro del canon latinoamericano, en sus textos se puede leer entre líneas que, de haber nacido en otro tiempo, Bolaño habría pertenecido a los otros: a los Felisberto Hernández o a los Roberto Arlt —verdaderos detectives salvajes—. Borges habría considerado a Bolaño un bruto.

3. House of Leaves es en realidad la novela que Borges hubiera aceptado escribir o que escribió. Borges escribió en ‘Tlön, Uqbar, Orbis Tertius’: “Nos demoró una vasta polémica sobre la ejecución de una novela en primera persona, cuyo narrador omitiera o desfigurara los hechos e incurriera en diversas contradicciones, que permitieran a unos pocos lectores —a muy pocos lectores— la adivinación de una realidad atroz o banal.” House of Leaves es la ejecución de esa novela.

28 septiembre 2007

Leer en el camión

El ritmo de mi vida ha cambiado en los últimos meses y eso me permite retomar una vieja costumbre: leer en el camión. En vez de estar encerrado dos horas detrás del volante, mientras viajo a la universidad y vuelvo a casa, me subo al camión, saco un libro y me pongo a leer. En otras palabras, sin importar que tan pesado sea mi día, puedo dedicar dos horas a la lectura.

En un mundo perfecto (para mí, por supuesto), los camiones tendrían atriles de lectura y habría una sección especial para los que viajan con libros.

08 septiembre 2007

Around the world

Guitar Hero es la única razón por la que escucho nueva música...


Pero no cabe duda de que no me arrepiento...


Aunque esta semana, John B. se lleva las palmas en cuanto a hallazgos musicales:

21 agosto 2007

Literatura, ¿con o sin papas?

Como se podrá ver desde la entrada anterior, perdí el libro que estaba leyendo. Algo resignado, me he decidido por empezar Everything is Illuminated de Jonathan Safran Foer. Apenas después de unas cuantas páginas, el libro me ha ganado por completo. Desafortunadamente, no puedo leer más que unas cuantas páginas por día: el trabajo que realizó en estos días es muy demandante y para colmo me estoy retrasando.

Sin embargo, no me puedo dejar de preguntas, ¿será que la literatura se ha ido a otra parte? ¿A otro país? ¿A otra lengua? No me refiero a que no haya buenos escritores en español, pero las últimas cosas que he leído, en la lengua de mi país vecino, me parecen más interesantes, más vitales, más acorde con mis intereses que todo lo que he leído en español en los últimos años.

Mientras le doy vueltas a esa pregunta, trato de escribir un poema sobre una persecución en lancha.

10 agosto 2007

"A veces, los mejores deseo no se pueden cumplir. Quisiera tener más tiempo para escribir en esta memoria. Tengo la cabeza llena de ideas, pero muy poco tiempo para escribirlas. Los últimos quince días han sido bastante pesados.

Han pasado muchas cosas, algunas de las cuales las iré contando por aquí en cuanto tenga un poco más de tiempo. Como podrán notar, por ejemplo, fui a ver la película de los Simpsons. Estoy leyendo A Confederacy of Dunces o al menos lo hacía hasta que el libro desapareció. También estoy leyendo el numero de McSweeney's que me compré en Montréal y tengo una buena pila de libros en espera. En definitiva no me puedo quejar.

Algunos me han preguntado si deberían sentirse aludidos por la última nota que subí. Si preguntan, es porque probablemente les queda bien el saco.

Sean felices. Hagan el amor, lean mucho y vayan al cine."

29 julio 2007

Los falsos

Hay en México (los ha de haber en todo el mundo) personas que van por ahí diciendo que son poetas o escritores. Son más bien actores que llevan su papel a niveles extremos. No les basta con adoptar la pose y el tono de voz que tienen los escritores y los poetas (que creen que tienen los escritores, se entiende), sino que también escriben. Escriben cosas que parecen poemas, o cuentos, o novelas. Peor aún, las publican. Peor aún, el gobierno les da becas para que escriban sus maravillosas obras que irán a engordar los polvosos anaqueles de las librerías estatales.

Estos pobres diablos no tienen un solo amigo que les diga que no son poetas o escritores. Como cualquier culto fanático, se reúnen sólo entre ellos, entro los que no están dispuestos a revelar el juego. Se dicen unos a otros que pueden cambiar el destino de la literatura (es decir, no saben que la literatura no tiene destino). Se dicen los unos a los otros que su obra es buena, que el último cuento les ha encantado y que deberían publicarlo. Hacen como que leen (auque no lo entienden), hacen como que hablan de literatura. En eso es fácil identificarlos porque hablan de literatura como si los últimos cuarenta años nunca hubieran pasado. Hablan de García Márquez (al que no han leído), de Cortázar (que no entienden), de Sabines (al que según ellos imitan). No saben quien es Philip Roth, ni Don DeLillo, ni Michel Houellebecq, pero tratan de aparentarlo.

No es difícil ubicarlos. Se reúnen en talleres literarios y en lecturas de poesía, en cafés de la Condesa, de la colonia Roma o de Coyoacán, en lugares donde creen que pueden encontrarse con los verdaderos escritores o con los verdaderos poetas. Creen, en resumen, que el hábito hace al monje, que si la mona se viste seda la confundirán con Monalisa, que de tanto escribir poemas o cuentos o novelas, por azar, escribirán al menos uno bueno en su vida.

Pero es fácil detectar a los farsantes. La mirada los delata. Tienen la mirada de un contador, o de un publicista, o de un merolico, pero no la mirada de un escritor; esa mirada profunda y brillante que parece absorberlo todo. Esa mirada no puede fingirse, aunque, de vez en cuando, entre esos grupos de actores y farsantes puede detectarse una mirada turbia, ceniza, como un carboncillo que se apaga.

20 julio 2007

Esta nota es sólo para constatar que después de las vacaciones es necesario tomarse una semana de vacaciones para reponerse.

14 julio 2007

De regreso...

Algo harto del francés, de que nadie creyera que era mexicano, de que te sirvan papas fritas con todo, pero muy contento.

06 julio 2007

Vacaciones

Estimados lectores:

En unas cuantas horas estaré volando hacia Canadá, a donde me iré a tomar unas merecidas vacaciones. Entretanto, Teoría del Caos tomará un pequeño receso. Es un buen momento para visitar el archivo, o usar la barra de navegación que está justo arriba de esta nota. Ya de regreso les contaré como fue, y si logré mi cometido de ver el estadio Ralph Wilson. También explicaré porqué me empeño en poner comas antes de las yes.

Luis: Si alcanzas a leer esto pronto, ¿cuál es el libro de Donald Barthelme que me recomendarías en primer lugar?

04 julio 2007

Hermano Cerdo 16, con Golpes y Patadas

Acaba de aparecer la revista Hermano Cerdo, número 16, que incluye al suplemento de artes marciales Golpes y Patadas, una sección de autoayuda y la esperada columna de Miguel Habedero, ese escritor adorado y odiado que ha marcado tanto a nuestra generación.

En la sección de ensayos, aparece uno de William Gass, "El arte de ser", del cual hice la traducción. De dónde saqué los h****s para traducir a William Gass es algo que todavía no descubro. Aprendí bastante de hacer esa traducción. Ya me dirán ustedes que tan mal lo hice.

03 julio 2007

La épica del pasaporte. Parte III y final

Llegué a las cinco de la mañana. El primero en llegar. A las nueve y media ya tenía pasaporte nuevo. Es decir, esperé tres horas para poder hacer un trámite que me tomo una hora y media. Siguiendo la sugerencia de Luis, me llevé un buen libro, El enigma de París de Pablo de Santis y llegué casi a la mitad. Sin aventurar demasiado, el libro pinta muy bien. Todavía no me atrevo a recomendarlo, pero si no tienen otra cosa que leer, vale la pena arriesgarse.

Si todo falla en mi vida, puedo dedicarme a hacer negocio en la fila de los pasaportes. Podría rentar banquillos, vender plumas, e incluso apartar lugares. Claro, a menos de que a algún funcionario piense en resolver el problema de la desmañanada, por ejemplo, permitiendo concertar citas por internet. Afortunadamente vivo en México y eso nunca va a pasar.

02 julio 2007

29 junio 2007

La épica del pasaporte. Parte I

Hoy madrugué para tratar de sacar mi pasaporte. No me levantaba tan temprano desde hace años. No fue suficiente. ¿Qué sentido tiene que todas las oficinas digan que su horario de atención es de 8:00 a13:00 horas cuando la realidad es que hay que llegar a las cinco de la mañana? ¿Dónde dice eso o más bien porqué no se dice eso en ninguna parte?

Hay sólo una oficina que abre los fines de semana. Si quieres alcanzar "ficha" hay que llegar desde la medianoche del día anterior. ¿Dónde está eso en los folletos? ¿Pará que nos entregan --a los que no alcanzamos "ficha"-- un folleto con esos horarios de servicio?

Y más importante ¿porqué si sólo había 150 personas, el funcionario dijo que repartió 270 "fichas" y más de la mitad se quedó con las manos vacías?

22 junio 2007

Fuga 191

Hoy tendría que ponerme a leer una novelita bucólica de la Grecia clásica, pero en vez de eso me voy a acostar y leer A Confederacy of Dunces. Hoy me apetece olvidarme de las obligaciones y darme gusto con un buen libro. Hoy se me ocurre que quiero ir a ver Zodiac al cine y comerme un bote de palomitas de maíz: el más grande que tengan.

Hoy, creo que me iré al infierno: el cielo es para los pobres y yo soy rico. No tengo dinero. No tengo ni un centavo, pero tengo muchos libros, los he leído, quiero escribirlos. Creo que voy por buen camino.

Voy por la calle y veo a esos pobres que no han leído un libro: a los que les da flojera, los que creen que no sirve de nada, los que dicen que no tienen tiempo para leer. ¿Cómo puede ser el cielo para esos pobres idiotas? Prefiero el infierno. Encontrarme con Rimbaud, con Hemingway, con Velázquez y con Picasso. A Picasso le daría un puñetazo en la nariz. Y poco me importa que esa última frase sea cacofónica. No por eso dejaría de darle un puñetazo.

El cielo debe ser un lugar espantoso. Se debe de despertar temprano por la mañana y asistir a clases de ejercicios aeróbicos todas las mañas. El desayuno: buffet, pero nadie se serviría dos veces al plato. Eso sería gula. En el cielo se debe escuchar a Bach, pero también a Paulina Rubio y a Shakira, que de seguro tienen licencia especial de San Pedro para enseñar los calzones.

En el cielo no hay libros. Todas las bibliotecas estarán en el infierno después del Juicio Final y en sus frontispicios se leerá: non serviam. Borges sería el gran bibliotecario del infierno. Virgilio la haría de guía de turistas (desde que se abolió el Purgatorio, ya se sabe... ) Voltaire y Foucault (el del péndulo) jugarían ping-pong mientras Aristóteles les lleva té helado en cristalería con borde de plata.

Los pobres idiotas que no leen (los que pueden leer pero no quieren, se entiende) se aburren en un baño sauna celestial, mientras en el infierno todas las noches hay peleas de osos. ¿Cómo puede ser el cielo para ellos? Hoy me siento un poco más cansado que de costumbre con la estupidez humana, con su desidia, con su insignificancia. Habría que tomar un poco de ese té helado que carga Aristóteles mientras piensa en la chiquilla que lo montaba como mula cuando lo descubrió Alejandro. En el infierno se hacen las mejores barbacoas: en el cielo, las mejores lechugas.

El silencio es lo que sucede cuando no nos atrevemos a decir lo que queremos decir: cuando nos apena. El ruido es lo que ocurre cuando en vez de decir lo queremos (porque nos apena, porque no encontramos las palabras) decimos otra cosa.

17 junio 2007

The Killers: Romeo and Juliet

No hay nada equiparable a la frase blast form the past en español... pero eso es justamente lo que sentí, un soplo del pasado, al escuchar la versión de The Killers de "Romeo and Juliet". Pero ahí está, una de mis canciones favoritas de todos los tiempos de una de las (según algunos) peores bandas de la historia, en una versión acústica tocada por la banda que pone locos a todos los chavitos.

16 junio 2007

Ocho citas sobre mí


Me pasa el bastón Edilberto Aldán. Curiosamente, el bastón se parece extrañamente a la propuesta final de William Gass en “The Art of Self”, que acabo de traducir para la revista de Kung Fu y literatura Hermano Cerdo en su número 16, que aparecerá en breve.

REGLAS
1. Cada jugador(a) comienza con un listado de 8 cosas sobre sí mismo
2. Tienen que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las reglas del juego
3. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar, y anotar sus blogs/nombres
4. No olvides dejarles un comentario en sus blogs respectivos de que han sido invitadas a participar, refiriendo al post de tu blog: "El Juego".

1. No hallarás nuevas tierras, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá.
Vagarás por las mismas calles.
Y en los mismos barrios te harás viejo;
y entre las mismas paredes irás encaneciendo.
(C. P. Cavafis: “La ciudad”)

2. Como los escribas continuarán, los pocos lectores que en el mundo había van a cambiar de oficio y se pondrán también de escribas. Cada vez más los países serán de escribas y de fábricas de papel y tinta, los escribas de día y las máquinas de noche para imprimir el trabajo de los escribas.
(Julio Cortázar: “Fin del mundo del fin”)

3. Pasó, pues, el hallarla en esta manera: estando yo un día en el Alcaná de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y como soy aficionado a leer, aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado de esta mi natural inclinación tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía; vile con caracteres que conocí ser arábigos, y puesto que, aunque los conocía, no los sabía leer, anduve mirando si parecía por allí algún morisco aljamiado que los leyese; y no fue muy dificultoso hallar intérprete semejante, pues aunque le buscara de otra mejor y más antigua lengua le hallara.
(Miguel de Cervantes: I, 9)

4. ¿Qué quieres saber ahora? —pregunta el guardián—. Eres insaciable.
—Todos se esfuerzan por llegar a la Ley —dice el hombre—; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
—Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.
(Franz Kafka: “Ante la ley”)

5. —Entonces ¿por qué citáis a ese Aristóteles en griego?
—Porque lo que uno no entiende, lo ha de citar en una lengua que no sabe.
(Voltaire: Micromegás)

6. —That is God.
Hooray! Ay! Whrrwhee!
—What? Mr Deasy asked.
—A shout in the street, Stephen answered, shrugging his shoulders.
(James Joyce: Ulysses)

7. Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo.
A lo largo de los años puebla un espacio con las imágenes
de provincias, de reinos, de montañas, de bahías,
de naves, de islas, de peces, de habitaciones,
de instrumentos, de astros, de caballos, de personas…
Poco antes de morir,
descubre que ese paciente laberinto de líneas,
traza la imagen de su cara.
(Jorge Luis Borges: El hacedor)

8. Cierto día de niebla abofeteé a un tonto que se rió de mi cabeza rapada. En un principio, me divirtió y llenó de optimismo pensar que existiera alguien tan despreocupado y alegre que un incidente tan simple le produjera risa; porque al reír es bien sabido que el hombre se olvida de todo. Y, al olvidarse de algo, significa que no hay mucho de qué acordarse.
(Francisco Tario: La puerta en el muro)

Debería de elegir ocho víctimas más que continúen esta labor: la autobiografía de la humanidad, pero prefiero que ellos se elijan a si mismos. Si lo haces, por favor déjame un aviso en los comentarios, te aseguro que es bastante entretenido.

14 junio 2007

12 junio 2007

Sueños


1. A veces en sueños platico con Borges o más bien Borges dicta monólogos casi interminables interrumpidos por algunas preguntas mías. Hablamos de ajedrez, del universo y de poesía anglosajona, aunque quizá hablamos siempre de la misma cosa. En mis sueños, Borges tiene una voz grave, profunda, que no se parece en nada a la voz ligera de acento argentino que se escucha en sus entrevistas grabadas. Puede ser que en realidad en los sueños Borges me habla en inglés y yo le contesto en inglés pero lo olvido cuando me despierto. Borges está centrado detrás de un gran escritorio de roble con un viejo tintero y unas cuantas hojas de pergamino; detrás de él se ve un cielo estrellado o el universo.

2. En sueños platico con Borges y hablamos de ajedrez. También he soñado que hablo con Shakespeare. Estamos en una taberna muy oscura, con el techo bajísimo. No se podría andar de pie en esa taberna. Hay un olor muy fuerte como de pescado crudo y aceite. Shakespeare toma vino o cerveza. Yo no tomo nada. Con Shakespeare siempre hablo de teatro. Yo le menciono a Ibsen y el hace un ademán de desdén con la mano, como diciendo ¡Puaff, Ibsen! o ¿En serio quieres hablar de Ibsen?

3. Nunca he soñado con Kafka. Me gustaría soñar con Kafka, pero nunca he soñado con él. Una vez soñé que caminaba por una calle adoquinada. Los edificios eran edificios antiguos, del siglo dieciocho o diecinueve, pero en el sueño se veían como nuevos o eran nuevos. Parado en medio de la calle había un hombre con sombrero de hongo que me daba la espalda. Yo pensé que ese hombre era Kafka, pero me desperté antes de alcanzarlo y mirarlo de frente.

En ese instante brevísimo entre la vigila y el sueño, sin embargo, me di cuenta de que el hombre no era Kafka, sino alguien que se hacía pasar por Kafka y que ese impostor no tenía rostro o su rostro era un espejo. Al mirarlo de frente, sólo me hubiera visto a mí mismo.

08 junio 2007

Top 20 textos literarios inclasificables


Con esta lista, termina el loco evento conocido como Top 20. Ha sido bastante divertido ir anotando estas listas en la memoria, y ha sido muy edificante leer las listas de los demás participantes. No hay que olvidar, sin embargo, que la construcción de ese gusto que hoy llamamos campechanamente Top 20 es algo que nunca termina; quizá dentro de un año las listas que hoy puse cambien por completo, quizá algunos de los sugeridos en otras de las listas entren en las mías.

Queda, para finalizar, la extraña tarea de armar una lista de mis Top 20 textos literarios inclasificables, lo cual engendra una pequeña trampa. Si los coloco en la lista, los estoy clasificando ya, como textos literarios inclasificables. Y entonces ya no podrían ir en la lista, puesto que ya he demostrado que no son inclasificables… Veamos si la paradoja no provoca un efecto en cadena que destruya la realidad. Claro. Ojalá fuera tan fácil.

Estos son los libros que nunca se bien a bien donde poner en mi biblioteca:

1. Las ciudades invisibles, Italo Calvino

2. A Heartbreaking Work of Staggering Genius, Dave Eggers

3. Tristam Shandy, Lawrence Sterne

4. La puerta en el muro, Francisco Tario

5. Negra espalda del tiempo, Javier Marías

6. El libro rojo, Paul Auster

7. Only Revolutions, Mark Z. Danielewski

8. La vuelta al día en ochenta mundos, Julio Cortázar

9. La feria, Juan José Arreola

10. Lo demás es silencio, Augusto Monterroso

11. The Book of the War, Lawrence Miles, Ed

12. Bartleby y compañía, Enrique Vila-Matas

13. Cuentos malvados, Espido Freire

14. 53 días, Georges Perec

15. Del cuerpo, Mauricio Ortiz

16. Manual de zoología fantástica, Jorge Luis Borges

17. Beyond the Fields We Know, Lord Dunsany

18. Un crimen provisional, Arqueles Vela

19. Poemas y ensayos, Julio Torri

20. El grafógrafo, Salvador Elizondo



También participaron:
. El barón detrás del espejo, de otoR ojepsE
. Carlos Reyes, de Cine azteca
. David, de La calavera
. Edgar A. Mora, de Fábrica de Polvo
. F, de Escritos sobre cosas
. Joel Flores, de Búnker 84
. Kira Domínguez, de Do you know your lines?
. Lirva, de Érase una vez una ciudad
. Luis Luna, de Cineralia
. Luis Panini, de Parcialmente nublado
. René López Villamar, de Teoría del caos
. Santiago, de Terciopelo verde

¡Maldita filología!

¡Maldita filología!

06 junio 2007

Top 20 filósofos


En general, la filosofía se me hace una perdida de tiempo. Cabría agregar que lo que más me gusta hacer en el mundo es perder el tiempo. La de abajo es una lista tramposa. Muchos de mis filósofos favoritos no son filósofos, sino poetas o novelistas o científicos, en algunos casos los incluí, en otros no.

1. Voltaire

2. Martin Heidegger

3. Gottfried Wihelm Leibniz

4. Michel Foucault

5. John Wilkins

6. Ludwig Wittgenstein

7. Denis Diderot

8. Karl Marx

9. René Descartes

10. Abenjaldún

11. Confucio

12. Lao Tse

13. Hans–Georg Gadamer

14. Jürgen Habermas

15. Heráclito de Éfeso

16. Jacques Derrida

17. Maimónides

18. Sun Tzu

19. Hipatia de Alejandría

20. Guillermo de Ockham

03 junio 2007

Top 20 novelas cortas


La idea de hacer un Top 20 de nouvelles o novelas cortas tiene el gran inconveniente de decidir qué es una novela corta. Lo más sencillo es ignorar el inconveniente. Si una novela aparece en esta lista, entonces para mi cuenta como una novela corta y es, además, una de mis veinte favoritas, aunque no necesariamente en el orden en el que aparecen.

1. Retrato del artista adolescente. James Joyce

2. La subasta del lote 49. Thomas Pynchon

3. Aura. Carlos Fuentes

4. El mago. César Aira

5. Las aventuras de Arthur Gordon Pym. Edgar Allan Poe

6. El cazador de tatuajes. Juvenal Acosta

7. El hombre delgado. Dashiell Hammett

8. Matadero cinco. Kurt Vonnegut

9. Cándido. Voltaire

8. Ruido blanco. Don DeLillo

9. La flecha del tiempo. Martin Amis

10. Soy leyenda. Richard Matheson

11. Estrella distante. Roberto Bolaño

12. Justine. D. A. F. de Sade

13. El hombre que fue jueves. G. K. Chesterton

14. 24 horas en la vida de una mujer. Stefan Zweig

15. En las montañas de la locura. H. P. Lovecraft

16. Clemencia. Ignacio Manuel Altamirano

17. Bartleby, el escribiente. Herman Melville

18. Hombre al agua. Fabricio Mejía Madrid

19. La muerte de Iván Illich. Lev Tosltoi

20. Diabulus in musica. Espido Freire



Otros participantes del Top 20:

. Edgar A. Mora, de Fábrica de Polvo
. Lirva, de Érase una vez una ciudad
. Luis Panini, de Parcialmente nublado
. René López Villamar, de Teoría del caos
. Santiago, de Terciopelo verde


02 junio 2007

En francés

Dos notas interesantes desde el país galo.

La primera, la inminente aparición de Only Revolutions en francés, títulada O Révolutions, de la cual ya se puede ver la primera página. (dar click en la imagen para ver el tamaño normal)

Estoy bastante tentado a adquirir la versión frnacesa. El lenguaje poético de Danielewski no sólo se sostiene en la traducción, sino que se ve potenciado por el carácter de la lengua francesa, sin perder ningunos de sus juegos formales (número de palabras por página, número de versos, entre otras). Mientras el original, del lado de Sam, comienza diciendo:

Haloes! Haleskarth!
Contraband!
I can walk away
from anything.
Everyone loves
the Dream but I kill it.

En la versión francesa, de Claro, se puede leer:

Halos! Héliaque!
Contrebande!
Je peux tout
quitter.
Tout le monde aime
le Rêve, moi je le tue.

Hay además, en el francés, una afortunada aliteración entre Rêve y Révolutions, que no existe en los originales Dream y Revolutions, y no existiría tampoco en una posible traducción castiza, con Sueño y Revoluciones.

La segunda nota, también muy interesante, habla sobre la lectura de los Détectives sauvages de Roberto Bolaño, y hace una interesante comparación entre Thomas Pynchon y Roberto, en cuanto al estilo y la ambición narrativa de ambos. Aunque en los comentarios de la entrada secomenta que la comparación entre Pynchon y Bolaño es "d'une stupidité sans nom", me parece que la idea no está tan errada.

Como lector, me siento atraido por Pynchon y por Bolaño quizá por las mismas razones. Hay algo de similitud entre la cacería de cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York y las extrañas expediciones de los real visceralistas. Hay algo similar entre la búsqueda de V. y la de Cesárea Tinajero. Y eso es lo que me atrae en ambos escritores.

Apuntes sobre Roberto Bolaño

Kafka en el fin del mundo

Apuntes sobre Roberto Bolaño

1. Burgess lo sabía. En 1959, Anthony Burgess se desplomó en el salón de clases del Colegio Sultan Omar Ali Saifuddin, en la capital de Brunei, mientras trataba de explicar a sus alumnos el motín del té de Boston. Regresó a Inglaterra, su país natal, para ser examinado por los especialistas. Los doctores le diagnosticaron un tumor cerebral y le dieron doce meses de vida. Preocupado de dejar a su esposa sin ningún medio para mantenerse, Burgess se impuso a si mismo un ritmo frenético de escritura. En aquel entonces, rebasaba los cuarenta años, pero sólo había escrito una trilogía de novelas de tema malayo y un puñado de cuentos. Con la amenaza de muerte que pendía sobre su cabeza, Burgess escribió un gran número de reseñas y artículos de periódico. En los cinco años siguientes, escribió once novelas, entre las cuales se encuentran su novela más famosa, La naranja mecánica, y la más alabada por la crítica, Nada como el sol.

La sentencia de muerte sobre Burgess resultó ser falsa; el tumor, inexistente. La de Roberto Bolaño no lo fue. La enfermedad del hígado que lo estuvo acechando durante años lo alcanzó finalmente el catorce de julio de 2003, en Barcelona. Como Burgess, él estaba conciente de las implicaciones de su enfermedad, y escribía con la fiereza y la desperación propias del caso. A su muerte, dejó instrucciones de que su obra póstuma, 2666, se editara en cinco volúmenes, de forma que su viuda y sus hijos pudieran obtener el mayor beneficio de sus regalías.

Bolaño escribía contra el tiempo. Burgess escribía contra el tiempo o al menos creía que lo hacía. Ni para uno ni para otro era suficiente escribir con rapidez o escribir el mayor número de obras. Tenían, además, que ser buenas, los suficientemente buenas para que un editor las comprara y lo suficientemente buenas para que el público las consumiera. Más aun, no bastaría con ser prolífico y ser un buen novelista. Había que hacer literatura.

2. “Cuenta Canetti en su libro sobre Kafka que el más grande escritor del siglo XX comprendió que los dados estaban tirados y que ya nada le separaba de la escritura el día en que por primera vez escupió sangre.” Lo anterior lo dice Bolaño en una conferencia titulada “Literatura + enfermedad = enfermedad”(1). También dice que “escribir sobre la enfermedad, sobre todo si uno está gravemente enfermo, puede ser un suplicio […] Pero también puede ser un acto liberador”.

La conferencia va dedicada a su hepatólogo. Bolaño era así, con un sentido del humor ácido y encantador. Como buen lector de Kafka, comprendía que el pesimismo es la mejor receta para enfrentar la realidad. Los pesimistas sabemos. Los pesimistas sabemos y por eso sonreímos, ante la enfermedad, ante la muerte. A Bolaño nada lo separaba de la escritura. Sin estoicismo, con la determinación de un detective salvaje, esperaba su turno en la lista para un trasplante de hígado. Se había hecho el propósito de publicar al menos una vez al año desde 1996, cuando apareció Estrella distante, y continuó esa tendencia, muchas veces la excedió, hasta el 2003, cuando apareció El gaucho insufrible. Ese año, el último de su vida, Bolaño visitó a todos sus editores para asegurarse de que dejaba su casa en orden.

Para Bolaño, la literatura es un viaje. Una búsqueda de la verdad oculta y las más de la veces inaccesible, un viaje sin final del que, con suerte, al volver, encontremos algo, “un libro, un gesto, un objeto perdido”(2). Un viaje sin rumbo fijo donde al final, con suerte, nos encontremos a nosotros mismos.

3. En Tres, el poeta chileno escribe:

Soñé que la Tierra se acababa. Y que el único ser humano que contemplaba el final era Franz Kafka. En el cielo los Titanes luchaban a muerte. Desde un asiento de hierro forjado del parque de Nueva York Kafka veía arder el mundo.(3)

4. Cuando escribió Llamadas telefónicas, Bolaño ya lo sabía. Cuando escribió Estrella distante, él ya sabía. Eso no lo detuvo. Como Sócrates la noche antes de la muerte y la cicuta, Bolaño ya lo sabía, pero se empeñó a aprender a tocar una nueva melodía antes de morir. Cómo Sócrates, prefirió la cicuta a la fuga.

Para Bolaño, toda literatura verdadera nace de esa búsqueda incansable cuyo fin último es la muerte. “La literatura no vale nada si no va acompañada de algo más que el mero acto de sobrevivir”(4). En “Los mitos de Cthulhu”, Bolaño anota cómo los escritores latinoamericanos han perdido la capacidad de desafiar al orden establecido, la capacidad de denuncia; es decir, que han perdido la capacidad de desafiar a la muerte. Lo que desean ante todo es respetabilidad. “Firmar libros, sonreír, hacer de payaso en los en los programas del corazón…”.

Falta el arrojo, la desperación, del poeta desesperado y pobre a quién nadie escucha, pero que grita en las calles sus poemas; la literatura que pierde su semblante enfermo y se presenta rubia y rozagante ante los ojos de un lector que busca que lo reafirmen, no que lo cuestionen. Falta el arrojo del héroe que emprende el viaje a casa esperando que la travesía dure veinte años. No por casualidad, su amigo el poeta Mario Santiago se trasfigura en Los detectives salvajes en Ulises Lima; los desiertos de Sonora hacen las veces de Ítaca y Cesárea Tinajero se transmuta en Penélope.

En una entrevista realizada por Cristián Warnek(5), Bolaño recuerda, con un brillo infantil en los ojos, a Mario Santiago, a quién tenía que cuidar cuando cruzaban la calle, pues el mexicano seguía leyendo el libro que tenía en la mano sin fijarse en los coches; recuerda a Mario Santiago que se metía a la regadera con un libro en la mano.

Los escritores ya no son forajidos, pistoleros a sueldo, cazadores de cabelleras, hombres desperados que subsisten como pueden cobrando sus recompensas. Ya no son Sensini. Si acaso, son ladrones de cuello blanco. Todo está perdido. Kafka lo sabía. Roberto lo sabía. Y sonreía.

5. Cuando escribió Llamadas telefónicas, Bolaño ya lo sabía. Sabía que estaba enfermo, que iba a morir; sabía “que esto no tiene salida”(6). Y perseveraba. Se sabía un detective salvaje, un héroe intrépido que tenía que escupirles en la cara a los dioses antes de que su hado se consumara. Lo sabía y escribía.

Llamadas telefónicas es un aviso de Los detectives salvajes, así como los propios detectives son un aviso del apocalipsis por venir en 2666. Los “Detectives” de Llamadas telefónicas prefiguran la búsqueda de Cesárea Tinajero, la búsqueda de Beno von Archimboldi; búsquedas que terminas devoradas por el desierto mexicano, a la vez Ítaca y Gehenna de todas las búsquedas. El fantasma de Arturo Belano ya deambula por las páginas de Llamadas telefónicas y le dicta a Bolaño sus historias.

Bolaño lo sabe y escribe. Toda su obra está conectada por líneas fantasmagóricas. Los detectives salvajes le nutren de la información de lo que habrá de aparecer en sus historias. La mesa de escritura de Roberto Bolaño es un lugar algo atiborrado. Para escribir Estrella distantenos encerramos” --Arturo Belano, su alter ego, y él mismo-- “durante un mes y medio en mi casa de Blanes y con el último capítulo en mano y al dictado de sus sueños y pesadillas compusimos la novela que el lector tiene ahora ante sí. Mi función se redujo a preparar bebidas, consultar algunos libros, y discutir, con él y con el fantasma cada día más vivo de Pierre Menard, la validez de muchos párrafos repetidos.”

Lo mismo puede decirse de Llamadas telefónicas, de Los detectives salvajes o de 2666. En el cuento que da nombre al libro, “Llamadas telefónicas”, se resume en una frase ese viaje imposible de los cazadores de cabelleras, de los detectives salvajes: “Sueña con un desierto, sueña con el rostro de X, poco antes de despertar comprende que ambos son lo mismo”. La X marca el lugar. Y Bolaño lo sabía.


(1)“Literatura + enfermedad = enfermedad”, El gaucho insufrible.
(2) Loc. cit.
(3) “Un paseo por la literatura”, Tres, fragmento 31.
(4) “Los mitos de Cthulhu”, El gaucho insufrible.
(5) Entrevista a Roberto Bolaño.
(6) “Los mitos de Cthulhu”.

01 junio 2007

Música y felicitaciones

Antes que nada: hoy es cumpleaños del Daniel, el último de los Highlanders, excelente amigo, buen Director de Juego y fanático de los Raiders (algún defecto habría que tener). Desde Teoría del Caos, te mando un caluroso abrazo y muchas felicitaciones.

* * *

También, hoy toca Top 20 de videos musicales, una lista que difícilmente podría llenar. En vez de esa entrega, les dejo con un video de un concierto de Merzhin, para que se den una idea del tipo de música que escucho hoy en día.



Merzhin - Peur de Rien

Top 20: Casas y sellos editoriales



1. Gallimard

2. Denoël

3. Penguin Group

4. Pantheon Books

5. Random House

6. Sexto Piso

7. Cátedra

8. Lumen

9. Paidós

10. Anagrama

11. Aldus

12. El Acantilado

13. Siruela

14. Minotauro

15. Sarabande Books

16. Chaosium

17. Seix Barral

18. Pre-Textos

19. Crítica

20. Joaquín Mortiz



Otros participantes del Top 20:


. Edgar A. Mora, de Fábrica de Polvo
. Joel Flores, de Búnker 84
. Lirva, de Érase una vez una ciudad
. Luis Panini, de Parcialmente nublado
. René López Villamar, de Teoría del caos

30 mayo 2007

Rayuela, Anagrama y otras enfermedades literarias

En The Art of Fiction, Mauricio habla sobre las modas literarias, sus seguidores y ¿Quién se ha robado mi queso? Una lectura muy recomendable en esta época del Top 20, y que nos lleva a preguntarnos, ¿por qué leemos lo que leemos?

El problema es que esa propensión a esquematizar (que tanto nos servía para hablar mal de la otra gente) era un arma de dos filos. Cierto que podías identificarte con los personajes de Rayuela, sentir que ese mundo de bohemia, literatura y jazz era el mundo al que aspirabas; pero por otro lado te volvías también un esquema tú mismo.

28 mayo 2007

Top 20 libros de cuentos


Esta lista es una suerte de complemento al Top 20 de cuentos, pero también es otra cosa. Un libro de cuentos es como una casa de espejos, si hacemos caso a Borges. O, si como dijo Cortázar, la novela gana por decisión y el cuento por knock out, un buen libro de cuentos es una reverenda mаdrіzа. En completo desorden, éstas son las más memorables.

1. Ficciones, Jorge Luis Borges.

2. Narraciones extraordinarias, Edgar Allan Poe.

3. El gaucho insufrible, Roberto Bolaño.

4. Zadig y otras historias, Voltaire.

5. El cobrador, Rubem Fonseca.

6. Los veinticinco mejores relatos negros y fantásticos, Jean Ray.

7. Obras completas (y otros cuentos), Augusto Monterroso.

8. Éstos son los días, Alberto Chimal.

9. Dublinenses, James Joyce.

10. Final del juego, Julio Cortázar.

11. Cuentos crueles, Auguste Villiers de l’Isle-Adam.

12. Siete pecados capitales, Milorad Pavić.

13. Hipotermia, Álvaro Enrigue.

14. La noche, Francisco Tario.

15. El cocodrilo, Felisberto Hernández.

16. Los libros de sangre, Clive Barker.

17. El ángel negro, Antonio Tabucci.

18. Other Electricities, Ander Monson. (Un fragmento traducido)

19. Cantar de ciegos, Carlos Fuentes.

20. Los tres impostores, Arthur Machen.

25 mayo 2007

Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo

Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo, es a la primera cinta de la saga lo que Matrix Revolutions es a Matrix. Nada salva a esta película: ni el guión, ni los actores, ni la fotografía, ni el diseño de arte, ni el vestuario, ni la banda sonora. Ni Chow Yun Fat y Keith Richards juntos salvan esta película. Incluso los efectos especiales fallan; en varias ocasiones, "se pueden ver los hilos".

Si te gustaron la primera y la segunda parte de Piratas del Caribe, no vayas a ver la tercera. Si no te gustaron, este es un mal momento para darle una oportunidad a la saga. No vale ni como película palomera los domingos. No vale ni para comprársela pirata.

24 mayo 2007

Top 20 novelas


1. House of Leaves, Mark Z. Danielewski. La consentida de la casa. Si bien no es la mejor novela que he leído, si es mi novela favorita. He escrito ya varias cosas sobre ella, entre otras, una reseña y la traducción de uno de sus poemas.

2. V., Thomas Pynchon. En V. hay de todo, espionaje internacional, magia, música, personas que se sueltan a cantar sin ninguna razón aparente y cocodrilos en las alcantarillas. Mi modelo de novela ideal.

3. Ulises, James Joyce. A veces juraría que puedo escuchar los pasos de Leopold Bloom en mi cabeza. De verdad. Una lectura difícil, pero que se queda contigo por siempre, justo como la siguiente novela.

4. Moby Dick, Herman Melville. Un pasaje en especial, cuando están preparando el aceite de ballena y el Pequod se llena de humo, es algo a lo que vuelvo constantemente. Moby Dick es el inverso de V., una novela sobre una sola cosa, pero en realidad habla de todo.

5. En busca del tiempo pierdo, Marcel Proust. La única novela que no he terminado de leer y aún así incluyo en la lista. Cada año leo un volumen (este año será el cuarto) y la sutileza de los enormes párrafos de Proust no me deja de conmover.

6. El cuarteto de Alejandría, Lawrence Durell. Porque en realidad la ciudad es la que debe ser juzgada.

7. Cambio de piel, Carlos Fuentes. La novela que me hizo descubrir las posibilidades de la literatura. Es una novela mágica. Cada vez que la leo, entiendo una cosa distinta.

8. El diccionario jázaro, Milorad Pavić. Es una novela-diccionario. ¿Cómo no iba a ser una de mis favoritas?

9. Atlas descrito por el cielo, Goran Petrović. El cartógrafo describe en esta novela la existencia de un atlas que no describe ni el cielo ni la Tierra. También, sabe perfectamente cómo es ese beso simple como el pan dulce espolvoreado de azúcar.

10. Lavondyss, Robert Holdstock. Un viejo consejo sobre la escritura dice que si un personaje conoce el mejor chiste del mundo, el chiste nunca debe de describirse, porque ningún lector se creerá que justamente ese es el mejor chiste del mundo. Lavondyss demuestra que el consejo es falso.

11. Los detectives salvajes, Roberto Bolaño. Si esta novela fuera un disco, sería la banda sonora de nuestra generación.

12. ¡Absalón, Absalón!, William Faulkner. Dicen que quien no conoce a Faulkner, ante cualquier Rulfo se arrodilla. Esta novela es, en mi opinión, la que mejor demuestra el dicho anterior.

13. Crash, J. G. Ballard. El matrimonio entre el metal y la carne. El culto a la muerte. Inicio de mi obsesión por las cicatrices; esta novela me enseñó las posibilidades del cuerpo.

14. El cuarteto de Los Ángeles, James Ellroy. Ellroy escribe una prosa dura, en la que cada frase duele como una bala. No hay concesiones ni miramientos en este cuarteto.

15. Drácula, Bram Stoker. Una novela de sutileza extraordinaria. Pináculo de lo gótico, Drácula es una novela–laberinto en la que el vampiro si apenas es un pretexto.

16. El hombre en el castillo, Philip K. Dick. Novela dictada por el I-Ching, en la cual las potencias del Eje ganaron la Segunda Guerra Mundial y un escritor se atreve a escribir una novela sobre que hubiera pasado si la hubiesen ganado los Aliados.

17. This Town Hill Never Let Us Go, Lawrence Miles. Una novela de culto —literalmente— que aún no ha descubierto su propio culto de lectores. Armas hechas de cultura, alquimia contemporánea, una guerra en la que darle nombre al enemigo implica perderla.

18. Si una noche de invierno un viajero, Italo Calvino. Libresca, totalmente libresca, esta novela de Calvino es una carta de amor para los lectores.

19. La trilogía de Nueva York, Paul Auster. La novela del amante de Nueva York, captura la esencia de esa ciudad que todavía hoy es la capital del mundo.

20. El Proceso, Franz Kafka. A veces mi vida es justo así, como en esta novela.



Otros participantes del Top 20:

. El barón detrás del espejo, de otoR ojepsE
. Carlos Reyes, de Cine azteca
. David, de La calavera
. Edgar A. Mora, de Fábrica de Polvo
. F, de Escritos sobre cosas
. Joel Flores, de Búnker 84
. Kira Domínguez, de Do you know your lines?
. Lirva, de Érase una vez una ciudad
. Luis Luna, de Cineralia
. Luis Panini, de Parcialmente nublado
. René López Villamar, de Teoría del caos
. Santiago, de Terciopelo verde


22 mayo 2007

Top 20 actores

Primero lo primero. Hoy es cumpleaños Lirva, de Érase una vez una ciudad, así que todos vayan a felicitarla. ¡Feliz cumpleaños, Lirva!


* * *


Y sin más, ahí van mis veinte actores favoritos:
1. Humphrey Bogart
2. Peter Lorre
3. Orson Welles
4. Marlon Brando
5. Al Pacino
6. Ralph Fiennes
7. Anthony Hopkins
8. Ulrich Mühe
9. Russell Crowe
10. Christopher Walken
11. William Hurt
12. Vigo Mortensen
13. Cantinflas
14. Charles Chaplin
15. Jeremy Irons
16. Brad Pitt
17. Edward Norton
18. Roman Polanski
19. Jean Reno
17. Jack Nicholson
18. Michael Caine
19. Daniel Day-Lewis
20. Kenneth Branagh

21 mayo 2007

Hoy hay Top 20 de fotógrafos. Como a mi no me gustan las fotos, prefiero abstenerme de este desafío. Les recomiendo que se den una vuelta por los blogs de los de participantes del evento, para ver sus sugerencias.

Otros participantes del Top 20:

. El barón detrás del espejo, de otoR ojepsE
. Carlos Reyes, de Cine azteca
. David, de La calavera
. Edgar A. Mora, de Fábrica de Polvo
. F, de Escritos sobre cosas
. Joel Flores, de Búnker 84
. Kira Domínguez, de Do you know your lines?
. Lirva, de Érase una vez una ciudad
. Luis Luna, de Cineralia
. Luis Panini, de Parcialmente nublado
. René López Villamar, de Teoría del caos
. Santiago, de Terciopelo verde

20 mayo 2007

Top 20 cuentos de Julio Cortázar




Desde que empezó esta locura del Top 20, esta es la categoría que se me hizo más extraña de toda, pero quizá por lo mismo es la que se me hizo atractiva. Tener un Top 20 de cuentos del Gran Cronopio implica ser un gran fan de Julio. Obviamente, lo interesante en una lista de esta índole son las duras elecciones entre poner un cuento como mejor que otro. Esta lista está ordenada estrictamente por gusto personal, siendo el cuento número uno el que más me gusta. La lista va en orden descendente.

20. El viaje

19. Ahí pero dónde, cómo

18. La isla a mediodía

17. La salud de los enfermos

16. Posibilidades de la abstracción

15. Axolotl

14. Las armas secretas

13. Circe

12. La puerta condenada

11. Fin del mundo del fin

10. La autopista del sur

9. Todos los fuegos el fuego

8. Las babas del diablo

7. Final del juego

6. Instrucciones para dar cuerda al reloj

5. Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

4. La noche boca arriba

3. Instrucciones para John Howell

2. Continuidad de los parques

1. Casa tomada

19 mayo 2007

Top 20 musical





Mis gustos musicales son parcos y extraños. Dudo mucho que la siguiente lista le vaya a hacer sentido a alguno; queda, más bien, a modo de instantánea de mis gustos actuales. Esta lista abarca la correspondiente al día de hoy (bandas, cantantes), la del 23 de mayo (rolas) y la del 30 (álbumes). De paso, me voy declarando incompetente para contestar el del primero de mayo: videos musicales. Yo todavía no soy generación MTV. Sin más por agregar, este es mi Top 20 musical:

1. Queen. «‘39», A Night at the Opera.

2. Indochine. «Gang bang», Alice et June.

3. Alan Stivell. «Back to Breizh!», Back to Breizh.

4. Los prisioneros. «Estrechez de corazón», Grandes éxitos.

5. Lucybell. «Viajar», Sesión futura.

6. Victor Jara, «La luna siempre es muy linda», Sus mejores canciones.

7. Elvis Presley, «Jailhouse Rock», Grandes éxitos.

8. Armens, «Si Différent», Sans Contrefaçon.

9. Akhentaton, «Bad Boys De Marseille (Part II)», Bad Boys De Marseille.

10. Ärsenik, «Un Monde Parfait», Quelques gouttes suffisent...

11. Merzhin, «La Rue Calumet», Pieds Nus Sur la Braise.

12. BOA, «Duvet», Race of a Thousand Camels.

13. Louis Bertignac & Carla Bruni, «Les Frôleuses», Longtemps.

14. Carlos Nuñez, «Yann Derrien», Un Galicien en Bretagne.

15. EV, «La Route des Reines», Dizehan.

16. Fito Paez, «El mundo cabe en una canción», El mundo cabe en una canción.

17. Glaz, «Holen ar bed», Holen ar bed.

18. Manau, «On Peut Tous Rever», On Peut Tous Rever.

19. Poe, «Five and a Half Minute Hallway», Haunted.

20. Voltaire, «God Thinks», Almost Human.


Otros participantes del Top 20:

. El barón detrás del espejo, de otoR ojepsE
. Carlos Reyes, de Cine azteca
. David, de La calavera
. Edgar A. Mora, de Fábrica de Polvo
. F, de Escritos sobre cosas
. Joel Flores, de Búnker 84
. Kira Domínguez, de Do you know your lines?
. Lirva, de Érase una vez una ciudad
. Luis Luna, de Cineralia
. Luis Panini, de Parcialmente nublado
. René López Villamar, de Teoría del caos
. Santiago, de Terciopelo verde