31 diciembre 2008

2009

Estimados cinco lectores:

Teoría del Caos les desea un muy feliz 2009, lleno de buenos libros, buenas películas y buen sexo.

Un enorme abrazo,


René López

30 diciembre 2008

Fin de año (2)

¿Cómo llamarías a un año donde en general pasaron cosas malas, pero las cosas buenas que pasaron son muy buenas? El 2008 fue un año de altibajos, de sorpresas desagradables y de desencuentros. Fue un año de retrasos y desilusiones. La mayor parte del año, salvo los últimos dos meses, fueron bastante malos. Entonces, ¿cómo llamar a este año?

Ayer estaba sentado en la tasa del baño cuando se me ocurrió una idea que no había tenido desde hace mucho. Siento como si estuviera despertando de un pesado letargo, como si fuera Rip Van Winkle.

23 diciembre 2008

Más fácil

¿Qué buenas opciones hay para pedir libros de España a México por Internet?

Fin de año (1)

¿Quién habría callado por miedo a la respuesta? No habría sido yo. No, nunca lo he sido. Ha llegado la hora de dejar de serlo, de tener una larga y necesaria reconciliación con las palabras, le pese a quien le pese.



19 diciembre 2008

La Cerise



Et l'on serpente à la surface,
Négligeable bagatelle,
Candidate forcée à l’hécatombe perpétuelle,
Ouvrons la chasse aux mécréants qui n'ont jamais goûté l'opium,
Sensé faire de nous des hommes et des mères pour nos enfants,

Alors on brûle on brûle on brûle, on accumule autant d'émules,
De peuple en peuple, de ville en ville, pendant que les théocrates dealent.

Si Dieu existe? Je n'en sais rien. Quel est le plus beau des jardins?
Si par le plus grand des hasards tout ça existe, je ne veux pas le savoir.

Alors ne me fais pas croire que nous attend la bonne surprise,
J'ai autre chose à faire à voir dans cette vie de friandises,
Ne me laisse pas croire que nous attend la bonne surprise,
Et si jamais tout n'est pas noir, ce ne sera que la cerise.

Et l’on torture à la surface
Le corps, le sexe, la femme, la science
Et autres formes de connaissances trop dangereuses pour nos systèmes
Je refuse toute abstinence plutôt que de m’avouer vaincu
J’invoque ici l’immanence, la transcendance en temps voulu

Ignorants noyés sous la gnose
Prenez le ou non comme une fronde
Mais je ne ferais pas de vos névroses
Un modèle pour mon monde

Si Dieu existe, je n’en sais rien
Je ne péterais jamais plus haut
Que le Cul d’aucun de vos Saints
Si Dieu existe, rencard à l’échafaud

Alors ne me fais pas croire que nous attend la bonne surprise,
J'ai autre chose à faire à voir dans cette vie de friandises,
Comment pourrais-je boire ces paroles imbibées de bêtises?
Pourquoi devrais-je donc m’en vouloir dans cette vie en terre soumise?

N’attendons pas plus tard qu’aujourd’hui pour rafler la mise
Et si enfin tout n'est pas noir, ce ne sera que la cerise.
Ce ne sera que la cerise
Ce ne sera que la cerise

16 diciembre 2008

Las lecturas de 2008

En el blog de Hermano Cerdo hay un especial sobre las lecturas de 2008. A mi se me ocurrió recomendar a Petrovic y a John Frankin Bardin, entre otros. Vale la pena estar atentos a este especial, donde este tundeteclas se coló de milagro, porque ya han participado Alberto Chimal, David Miklos, Junot Díaz y Enrique Vila-Matas, por decir algunos nombres. La piara tiene una gran fiesta.

11 diciembre 2008

Contra la negativdad, 6

En la nota de Ortuño en letras libres aparecen en los comentarios respuestas de Yepez, Hernán Bravo Varela y de Rogelio Guedea que vale la pena leer. Me quedo un fragmento de este último:

Creo que en una cosa coincidimos: en que lo que se que se enrosca en nuestras lenguas cuando hablamos de crítica y de críticos, de nuestra obra literaria o la de otros, es el Ego. No sé por qué todos, pero todos, queremos tener la Última Palabra, o al menos así lo parece. Me desconcierta que así sea. Este maniqueísmo, esta idea de que si no estás conmigo estás contra mí, este si no eres lacayo eres traidor, no sólo nos está produciendo una miopía crítica terrible sino que aparte nos está enemistando gratuitamente.

10 diciembre 2008

Contra la negatividad, 5

Contesta Rafael Lemus a Antonio Ortuño (es el tercer comentario. ¿Por que no hay víncuos a los comentarios en Letras Libres?):

Antonio,

Está bien: digamos que no somos la mejor crítica literaria. Lamentable, pero nada extraño: la crítica suele ser un reflejo del estado de la literatura nacional. Tienes razón cuando apuntas que los críticos jóvenes no hemos renovado el lenguaje crítico ni refutado el canon heredado ni entregado ensayos amplios que articulen, de un modo u otro, nuestra visión de las cosas. Yo agregaría –y aquí me repito– otros vicios de la crítica mexicana: el comentario impresionista, la alergia a la teoría, el desaseo formal, el desdén del ensayo, la incapacidad para ir escribiendo reseña a reseña una Idea de la literatura. Somos, además, flojos: salvo Heriberto Yépez, que ha escrito muchos ensayos y no pocos libros, con frecuencia muy brillantes, los demás no hemos elaborado todavía una “obra”. (Claro que lo que exiges –subvertir las artes, renovar el lenguaje, refutar del canon– no se hace de un día para otro y rara vez en un solo libro.)

Si hay excepciones destacables en la “nueva narrativa mexicana”, ¿por qué no habría de haberlas en la “nueva crítica”? No todos se gastan en “análisis” de dos mil caracteres y varios, por fortuna, tienen mucho más malicia que un mero “chisguetito de veneno”. Ya mencioné a Yépez, y añadiría por lo menos a Geney Beltrán Félix (cuyas reseñas son siempre ensayísticas y, aun cuando elogian, están escritas contraDivino tesoro, es un estupendo ejercicio crítico: eligiendo a ciertos poetas jóvenes, aventura otra lectura de la tradición poética mexicana). (Más allá, atendiendo las artes plásticas, está María Minera.) Acaso son pocos, y poca cosa para ti, pero a veces yo disfruto más sus ensayos y reseñas –sin importar su tamaño– que los cuentos y novelas de muchos de mis “compañeros de generación”.

Ahora bien: si uno atiende tu comentario, parecería que todos los críticos conspiraran contra los narradores nacidos en los setenta. ¿De veras? Yo, por lo pronto, he escrito elogiosamente sobre tu obra y las de Guadalupe Nettel, David Miklos, Vivian Abenshushan y Emiliano Monge. De hecho, empiezo a pensar que las cosas parecen estar dispuestas a favor de los “nuevos narradores”. Nunca había sido tan fácil, para un narrador mexicano, publicar sus primeras obras en editoriales importantes, ser traducido, ser premiado, ser becado, ser aplaudido. Tan es así que todos nos hemos tragado la idea de que existe una potente “generación de escritores nacidos en los setenta” cuando es obvio que sólo existen, aquí y allá, con más o menos fortuna, escritores nacidos en los setenta.

Y aquí seguimos: discutiendo minucias en vez de estar estudiando a fondo, subvirtiendo las artes, refutando el canon, renovando el lenguaje. ¿O es que eso ya lo hicieron, ya lo hicimos, los jóvenes narradores mexicanos?

Saludos.

R.
Me quedo de momento con ese somos flojos bastante revelador. Y con que, al parecer, hay diálogo. (Hay una respuesta de Ortuño más abajo en los comentarios. Espero que el fuego no acabe pronto.)

08 diciembre 2008

Qué pena, la de muerte

Respecto de que México es parte de convenciones internacionales opuestas a la pena de muerte, el presidente de los diputados subrayó que, en todo caso, "los acuerdos internacionales, también son revisables" (Fuente: El Universal).
Gracias por recordarme por qué no debo de votar nunca por el PRI.

Contra la negativdad, 4

En la multicitada nota de Rafael Lemus aparece el siguiente comentario:


Comentario de: Gustavo Méndez Martínez [Visitante]


"...LOS CRÍTICOS. Es una plaga que nunca pude entender. Si yo fuera un gran cirujano y un señor que jamás ha manejado un bisturí, ni es médico ni ha entablillado la pata de un gato, viniera a explicarme los errores de mi operación, ¿qué se pensaría? Lo mismo pasa con la pintura. Lo singular es que la gente no advierte que es lo mismo y aunque se ría de las pretensiones del crítico de cirugía, escucha con un increíble respeto a esos charlatanes. Se podría escuchar con cierto respeto los juicios de un crítico que alguna vez haya pintado, aunque más no fuera que telas mediocres. Pero aun en ese caso sería absurdo, pues ¿cómo puede encontrarse razonable que un pintor mediocre dé consejos a uno bueno?" (El túnel, Ernesto Sábato)


Lo mismo pasa en la literatura. ¿Cómo puede encontrarse razonable que un escritor mediocre dé consejos a uno bueno?

Y parecería tener sentido lo que dice, salvo porque no tiene ningún sentido. Al médico no va a reclamarle un "crítico de la cirugía" sino el paciente porque ha olvidado en su estómago unas tijeras. De la misma forma, el que reclama al escritor es un lector; el crítico literario es un lector. ¿No es razonable que un lector dé consejos a un escritor? No necesito ser diseñador de sillas para darme cuenta de que una no es cómoda. Quizá con los libros sea más difícil, pero el principio es el mismo.

Mi padre ha visto dos películas a la semana durante los últimos treinta años. ¿Eso descalifica su opinión, sólo porque nunca ha filmado una?

Contra la negatividad, 3

(Y vuelve la jaqueca. En serio. Ya tengo cita con el doctor.)

En el blog de Letras Libres escribe Antonio Ortuño (el sexto comentario):

Implacables pero ineptos

Señoras, señores: tenemos un consenso. Entre la nueva crítica literaria mexicana, el consenso es que la nueva narrativa mexicana es zonza, menor, inmunda o, cuando menos, pérfida.

Vaya: quizá esa dichosa “nueva narrativa” merece que la vapuleen. Sí: sobran autores jóvenes que combinan superficialidad con idiotez, limitaciones verbales con ambiciones de bestseller, arrogancia con mala precocidad. Sí: al menos entre los nacidos en los setenta y ochenta, escasean las obras de valor. Se exaltan tradiciones desechables, se esgrimen referentes sobreuntados de pop, se proclaman estéticas carcomidas o procedimientos francamente simplones. No parece haber en el tablero muchos asaltos al lenguaje, muchas reinvenciones de la expresividad, muchos genios retóricos.

Pero excepciones existen. Yo incluiría textos variopintos de setenteros como David Miklos, Guadalupe Nettel, Alain Paul Mallard, Emiliano Monge, Heriberto Yépez, Yuri Herrera, Nicolás Cabral o Vivian Abenshushan entre lo más interesante que ha producido la narrativa mexicana en años recientes. Y hay más nombres citables.

Ahora bien: ¿qué es lo que pasa por la cabeza de los nuevos críticos? ¿Se justifica el discurso inquisitorial que manda a todos los narradores jóvenes al bote de la basura? No: basta hojear cualquier revista cultural para darse cuenta que el problema son los propios críticos. Veamos: para empezar, la reseñita rabona (que no la crítica de largo aliento) es el género favorito de las revistas. La publicación de trabajos de creación se ha extinguido y dominan el panorama los “análisis” de dos mil caracteres con chisguetito de veneno incluido. Cualquier asno con un par de autores a medio digerir en el cerebro emite dictámenes de desprecio con una suficiencia que ya quisiera el Papa para una Misa de Gallo.

Pero eso sí: ¿dónde están los estudios a fondo, las subversiones de las artes desde las ciencias sociales, la relectura y refutación de tal o cual canon, la renovación del lenguaje desde la teoría? No: eso no está en las revistas ni en la mesa de discusión. Porque no hay un solo neocrítico con obra seria publicada, ninguno que haya emprendido un trabajo más complejo que reunir una colección de reseñitas y hacerla pasar por libro.

¿Tenemos una narrativa joven de segunda? Pues quien lo sostiene es una crítica joven de tercera.


Ubi sunt, de hecho (pero en la nota de Lemus queda bien claro por qué ya no están en ninguna parte). Aún así, con aventarse la bolita no se arregla nada.

Editado el 8 de diciembre de 2008: Este texto de Antonio Ortuño ya tiene entrada propia.

06 diciembre 2008

Contra la negatividad, 2

No hay forma más sencilla de sentirse superior que mirar por encima del hombro a quien va leyendo El Código Da Vinci o la nueva novela de Pérez-Reverte. Es un deporte inevitable. Pero tenemos más en común con ellos que con esos tipos que pasan la tarde pateando gatos o mirando fútbol y que no leen ni en defensa propia.

Eso sí, tenemos más en común con los que patean gatos y nunca leen un libro que con todos los autonombrados poetas que han escrito diez líneas cortas y creen que cambiarán al mundo con sus "versos". La poesía con cáncer. (Es decir, aquellos que no leen pero hacen como que escriben.) Tenemos más en común con los pateadores de gatos que con los que escriben una novela como si escribieran un informe de gastos, con los que leen como si fueran los únicos que saben leer.

En vez de caerse mal, leerse. Pero nos sobra demasiada política, demasiada hambre.


05 diciembre 2008

Contra la negatividad, 1

En el Blog de la Redacción de Letras Libres, Rafael Lemus habla sobre la desaparición del crítico literario. Por una vez, estoy de acuerdo con él. No faltará el imbécil que haga esta nota de lado porque Rafael Lemus le cae mal o porque le parezca que el crítico sí es el enemigo. Y vaya que hacen falta críticos, pero como dice Lemus, nadie quiere que el aguafiestas se meta en la celebración.

Ahora el mejor pretexto para no leer a alguien es que te cae mal, no hace falta más.

27 noviembre 2008

Bolaño y la heroína


Escribo esta nota rápida para preguntarme por ese "misterio literario" que da la vuelta por las revistas literarias gringas. El asunto de si Bolaño era adicto o no a la heroína ya ha sido desmentido por varias fuentes, y todo parece provenir de aceptar como autobigráfico un relato "Playa", que yo no he leído. En Puente Aéreo, Gustavo Faverón ha hecho una respetable investigación sobre cómo se ha esparcido el rumor a partir de un artículo escrito en The Nation. Esto no ha impedido que el dato falso se siga propagando y cada nueva nota o reseña retome esta supuesta adicción. Una muestra de como se esparcen las memes en esta era digital, pero también una duda de qué tanto se documentan reseñistas y ensayistas en Norteamérica, esos ensayistas y críticos que solemos tomar como modelos.

22 noviembre 2008

FILIJ :(

Todavía queda un día para ir a la FILIJ. No sé si sólo es mi imaginación, pero este año todo me pareció muy pequeño, muy opaco. Regresé sin libros.

Sábado por la mañana

Tengo una lista de nombres de autores cuyos libros quisiera leer, autores famosos o desconocidos (por mí) que por alguna razón me han llamado la atención. En unas horas iré a darme una vuelta por la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil a ver si encuentro algunos de esos títulos, porque algunos de los mejores autores actuales están escribiendo libros "para niños". También voy a dar un vistazo a ciertas cosas que tienen que ver con un proyecto del que espero hablarles más pronto.

Queridos cinco lectores, un libro nuevo es ante todo una promesa. Compremos hoy una nueva promesa, una promesa pequeña, traviesa, que provoque mariposas en el estómago.

14 noviembre 2008

Ayuda literaria

Es hora de mostrar que las miles de horas quemándose las pestañas valieron la pena. Desde Apostillas literarias Magda pide ayuda:

Quiero pedirles un favor:

Si alguien conoce narrativa en
castellano (cuentos y novelas) donde se cuente una historia que guarde
dentro otra historia. Por ejemplo: que la novela o cuento narre un
crimen y que de pronto un personaje cuente otra historia diferente
dentro de la historia de ese crimen, que sería la parte fundamental de
lo que trata la novela o el cuento: Por ejemplo (disculpas que repita
tanto “por ejemplo”): que un día una señora le contó que en México
existen fantasmas que hablan con las personas y que se desarrolle este
tema y después se regrese a la narración primera (la del crimen). De
igual forma, que dentro de la historia que se cuente, asome o aparezca
la historia de otro libro de un autor diferente del libro que se está
leyendo (que se hable de otro cuento o de otra novela dentro de la
narración que estamos leyendo).

Asimismo, narrativa en
castellano (cuento y novela) que guarde en la historia que cuenta la
historia –el reflejo- de un cuadro identificado claramente (pintura) o
de una película identificada claramente (en castellano o película
traducida –con letreros- (cine).

También, narrativa en
castellano (cuento y novela) que guarde en la historia que cuenta la
historia (s) de algún suceso de la época colonial en México –o en
Hispanoamérica- (literatura colonial). Por ejemplo: que se narre la
historia de una monja enclaustrada que tuvo tres amantes en la época
colonial y que dentro de esta historia se cuente la historia de un
cuadro (pintura, sea de la época que fuere) o de otra historia (la vida
del virrey que ya muerto se aparece en las noches en el convento y hace
travesuras). De igual forma, que dentro de la historia que se cuente,
asome o aparezca la historia de otro libro de un autor diferente del
libro que se está leyendo (que se hable de otro cuento o de otra novela
dentro de la narración que estamos leyendo).

Y, por último, el cómic: Un cómic que cuente una historia y dentro de esta historia que cuenta exista otra historia (literaria, pictórica o de cine).

Les
pediría por favor la ficha completa: Nombre del autor, lugar de
edición, editorial donde está publicado y el año (este último puede
estar o no). Si se trata de cuento, de igual forma: en el libro donde
se encuentra el cuento, el autor de los cuentos (o de la antología), la
editorial y el año. Y en el cómic, de igual forma.

Si no estuviera la palabra castellano, tendría ejemplos de todo. Por el momento no se me ocurre nada. Vayan y ayuden a Magda.

Notas

* El cumpleaños vino y se fue con menos mala suerte que de costumbre.

* Vengo de la presentación de Diferencias de Goran Petrovic. Goran Petrovic es Dios, pero eso ya lo sabíamos. José Gordon, que lo "presento" se portó como un completo imbécil. Si un escritor viaja 12,000 kilómetros para presentar su libro, te callas y lo dejas hablar, sobretodo cuando no tienes nada que decir. Una "actriz" leyo algunos fragmentos de un cuento de Goran y demostró que no sabe leer. Pero Goran y su traductora valen el viaje. (Los 12.000 kilometros que viajó Goran y los 15 que viajé yo, o lo que es lo mismo, el día que la Meca fue hasta Mahoma. La vida a veces es así de buena.)

* La presentación se la llevó una lectora que preguntó al serbio, "¿qué libro vas a leer esta noche para ver si te puedo encontar en él?" Sí han leído La Mano de la Buena Fortuna, sabrán porque el autor se sonrojó y no supo que contestar. Si no la han leído, dejen de leer esta memoria y vayan a leerla.

* "La gente pegaría chicles por todas partes, incluso en el paraíso" --Goran Petrovic

* Mañana estrenan Quantum of Solace, la nueva de Bond. Sabes que el cine está mal cuando la película que más esperas es la nueva de Bond.

* Ayer vi Notting Hill. Nunca la había visto completa o más bien la había visto en fragmentos cada vez que la pasaban por televisión. Vale la pena verla completa. Es más buena de lo que jamás pensé que pudiera ser, con todo y Julia Roberts.

* Mi nueva canción favorita, ahora que parece que el invierno se adelantó:


A Jagged Gorgeous Winter - The Main Drag

29 octubre 2008

Nota

Mis padres me han traído Nocilla Experience de Barcelona. Venía envuelto en papel de cera rojo. Aquí nadie envuelve los libros en papel, aunque no suena a una mala idea. Me resisto a inciar la lectura, que guardaré para un día lluvioso. Mientras tanto, continuo leyendo El mago de Viena de Sergio Pitol y preguntándome cómo me las arreglé para no haberlo leído antes. El libro resulta una excelente lectura para seguir a Oficio: Leer de Rogelio Guedea, un librito delicioso al que dan ganas de regresar de vez en cuando. Por si esto fuera poco, parece que se confirman los rumores de una nueva novela de Thomas Pynchon.

Los astros se están ordenando de manera correcta, así que en unos minutos me voy a inscribir en el Nanowrimo de este año. Creo que mi cabeza está en el lugar correcto para ponerse a escribir una novela.

Trabajo, además, en siete cuentos de los cuales algunos me gustan más que otros pero que tienen cara de ser un libro, de leerse mejor en conjunto que por separado. ¿Cuál es el hábitat natural del cuento?

Pienso también, a ratos, en un poema largo a la Coca-Cola.

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Estoy escuchando: Noir Désir - Tostaky (Le Continent)
via FoxyTunes

21 octubre 2008

¿Nanowrimo o no?

Para los que no lo saben, el Nanowrimo es un concurso en el que el único objetivo es escribir una novela en treinta días. El año pasado entré al concurso y conseguí ganar al juntar las 50,000 palabras que pide el concurso, pero no terminé de escribir la novela. Este año no estoy muy seguro de si repetir o no la experiencia. Tengo una vaga idea de algo que me gustaría hacer, que probablemente sea una novela corta y por lo mismo se ajuste al concurso.

Estimados cinco lectores, ¿debo o no concursar este año en el Nanorwrimo?

20 octubre 2008

Un sueño más

En este sueño, estoy jugando Guitar Hero. Más bien, estoy mirando un cielo estrellado, el universo, y todo el universo es un juego de Guitar Hero y lo que veo es parecido a esto:



El universo es un solo de guitarra interminable. Yo muevo las manos por los botones de la guitarra de juguete y atrapo todas las notas que llueven hacia mí, una lluvia de estrellas, una lluvia de música que avanza cada vez más y más rápido en patrones cada vez más complicados, imposibles. En el sueño soy mucho mejor que cuando estoy despierto. Capturo todas y cada una de las notas y se escucha un solo de guitarra triste y feroz, feroz y triste, enojado, sublime. Pero el patrón de las notas se vuelve cada vez más rápido y complicado, como si estuviera jugando una canción de Buckethead o de Satriani, sólo que no se escucha como si fuera una canción de Satriani sino como uno de esos interminables solos de rock sureño. Pronto las notas van más rápido de lo que puedo mover la mano y fallo algunas cuantas. Me recupero.

El sueño, como el solo, parece interminable. Las manos me duelen, pero la canción sigue en infinitas variaciones, sin repetirse nunca, sin escuchar nada que indique que la canción va a terminar. Cada vez me canso más. Dejo pasar algunas notas sólo para descansar la mano y por un momento el universo se torna silencioso. Luego continúo. Y el solo de guitarra continua y se hace todavía más complicado y toco todas y cada una de las notas, sin tratar de pensar, dejándome guiar por el instinto y por el dolor caliente y rojo que se acumula en el dorso de mi mano.

Me despierta el teléfono. En mi télefono suena el inicio de Tarantulla de The Smashing Pumpkins. Oigo tu voz. Entonces sé que todo va a estar bien. Sólo que no es cierto. No suena el teléfono y no me despierto. Sigo jugando ese solo de guitarra incesante hasta que muchas horas después, agotado, abro los ojos.


(Imagen de XKCD)


16 octubre 2008

El hombre detrás de Winkies

Esta escena de Mulholland Drive es una de las que más me han influenciado en la vida. Es una escena curiosa en la cinta porque parecería que tiene poco o nada que ver con el resto de la trama, como si fuera un cuento dentro de una novela.

Filmada con pulcritud, para mi la escena está toda en los detalles. El plato con la comida intacta. La pintura sobre los avisos de la entrada del Winkies. El rostro de Patrick Fischler cuando dice:

I hope that I never see that face ever outside of a dream. That's it.



Winkie's Dream

13 octubre 2008

Breves notas sobre The Brief Wondrous Life of Oscar Wao


* Una novela extraña y hasta cierto punto tramposa, The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, quizá sea el tipo de novela que tiene más encanto si se lee desde el punto de vista anglosajon, es decir, como una novela del otro (el dominicano, el negro) que se termina volviendo lo propio (Jersey, NYC). Desde México, recuerda demasiado a las sagas familiares de García Márquez y sus émulos como para resultar refrescante, en cuanto a tema, estructura y personajes.

* Oscar Wao es un geek (en España le dirían friki, en México nerd o ñoño o pepino). Conzco muchos Oscar Waos identicos al Oscar Wao de la novela o casi idénticos y por lo mismo el personaje me resulta un poco increíble por estereotípico. Además, sólo hasta cierto punto se puede justificar con la mala memoria del narrador los errores de fechas y datos sobre los "hitos" de la cultura friki. [Hay un punto en partícular que me molesta de sobremanera. Oscar es un gran adorador de Gary Gygax, co-creador de Dungeons & Dragons. Lo idolatra. Quiere ser el Gygax dominicano. Justo por eso parece imposible que en 1988 se encuentre jugando el módulo Q1 Queen of the Demonweb Pits. Claro que hay que ser muy friki para entender por qué. [Aunque pensandolo mejor, es fácil hacer un símil literario. Imaginen que en una novela japonesa hay un chico retraido que quiere ser el Cortázar japonés. Por lo tanto, se le ve leyendo una novela de Isabel Allende.]]

* En el mismo tenor que el punto anterior, la mención de cuantos puntos de golpe (hit points) pierden los personajes en las múltiples golpizas y torturas que son los puntos culminantes de la novela es de muy mal gusto, muy muy mal gusto. [Para sobrevivir la pérdida de 120 puntos de golpe hace falta, según las reglas de AD&D que era el juego favorito de Oscar, ser un guerrero de nivel 10. [Y no, aquí no hay simil literario que valga.]]

* Si no has leído Watchmen de Alan Moore (y no sé por qué no lo has hecho), Junot Díaz se encarga de contarte el final en las últimas páginas de la novela, todo el final. Todo el final. La película sale el año que viene. Ya sabrán si quieren saber el final antes de tiempo o no.

* Si los tres puntos anteriores te dejaron en blanco, te vas a perder del 90% de las referencias de la novela. Sospecho que muchos de los críticos de la novela se la leyeron así, porque no se ven comentarios a esta parte de la personalidad de Oscar. Y esas referencias que no entendían les parecieron maravillosas durante la lectura.

* Las mejores partes del libro son las que transcurren en la República Dominicana, pero están tan divorciadas de la historia de Oscar (parecen pretextos para narrar la historia de la dictadura dominicana, metidas con calzador) que parecen sacadas de otra novela.

* La prosa de Junot Díaz es una fuerza que debe de respetarse.

* Sólo si se suman los comentarios del primer y el último punto se expica el Pulitzer, los críticos asombrados, la acumulación de premios. Una buena novela, pero tampoco hay que salir corriendo a comprarla. Pero si ya se está en la librería, es una buena apuesta.

* Mi amigo Luis Panini dice que la vida de Oscar Wao no es ni tan breve ni tan maravillosa. Es algo que señalan todas las reseñas en mayor o menor grado (y en grado peyorativo o meliorativo, según cada autor). Esta novela es un buen ejemplo de la importancia de un título. Si le hubieran puesto Fukú, por ejemplo, el horizonte de espectativas del lector no se vería tan violentado.

11 octubre 2008

Una advertencia sobre Haunted, de Chuck Palahniuk

Haunted es una novela fallida. Todas las cosas consideradas, es un fracaso estrepitoso, de esos que sólo se pueden conseguir cuando la ambición es muy grande. En este caso, a Palahniuk se le escapa desde las primeras páginas.

Al inicio, uno de los personajes dice una frase que resumen la novela: "Como yo lo veo, Ana Frank lo tuvo más fácil que nosotros: ella nunca tuvo que ir de viaje promocionando su libro." La clave está en entender que la frase no tiene nada de irónica, que para todos los personajes de la novela es una suerte de mantra. El resultado es tan increible como acortonado, recortado por veinticuatro cuentos (en general, bastante olvidables), una fábula idiota que en sus excesos escatológicos pierde al lector.

Mi recomendación es no leer Haunted. Si se pasa por una librería y se le encuentra por ahí (en español le pusieron Fantasmas, según San Google), les recomiendo leer la última y la primera de las historias, que son lo único rescatable de este esperpento. Eso sí, traten de leerlas con el estómago vacío.

10 octubre 2008

¿Qué leer?

Bolaño escribió que uno debería de escribir cuentos de tres en tres o de cinco en cinco, nunca de dos en dos o de uno o en uno o se corre el riesgo de escribir el mismo cuento toda la vida. ¿Pasará lo mismo con la lectura? A mi me resulta prácticamente imposible. Hace dos días leí El último lector, el de Piglia, de corrido, porque me había decidido a leer ese libro únicamente. Anoche empecé a leer Haunted de Chuck Palhaniuk pero hoy, en un viaje al aeropuerto, me compré The Brief Wondrous Life of Oscar Wao de Junot Díaz demasiado barato como para dejarlo pasar y leí la contraportada y las primeras páginas de regreso a casa. Ahora no sé cuál libro leer y eso sin contar que para el lunes debo leer Vida y hechos del famoso caballero don Catrín de la Fachenda de Fernández de Lizardi.

¿Cómo demonios saber cuál leer primero? ¿Qué criterio seguir? El asunto no es puramente filosófico, sino también económico. Si en un viaje a la librería me compro dos o tres libros, sé que leeré uno inmediatamente y los demás se iran a la pila de libros por leer. El problema es que para cuando termino un libro me entran ganas de ir por libros nuevos y me compro dos o tres... Tal vez la respuesta sea comprar libros de cinco en cinco, pero casi nunca tengo dinero para hacer eso.

He probado con hacer listas de lectura, pero no funciona. Es el síndrome del prado del vecino: las ojas del libro recien adquirido me parecen más verdes. Los libros que no he comprado me parecen más atractivos que los que ya he comprado. Luego están los libros que son demasiado caros como para comprarse por capricho pero que se ven muy bien (Acantilado, 451, Paidos, estoy pensando en ustedes) y que son los que me da más miedo que me decepcionen. También los que me dan mucha curiosidad por ser voces nuevas, pero que por lo mismo me da miedo que no digan nada (eso es caer en una generalidad injusta a partir de malas experiencias con un puñado de jóvenes autores, pero cuando estoy entre comprar un libro de, digamos, Danilo Kis o Sebald o Fresán y un libro de un ilustre desconocido del que lo único que sé es que participó en un "laboratorio de novela" con dos escritores segundones como maestros, ¿cuál creen que escojo?)

Hay un crítico de cine en El Universal que me hace la vida muy fácil a la hora de escoger películas. Si le ha chocado una, lo más probable es que me guste. Desafortunadamente, no hay un crítico literario así (y francamente se publican muchos más libros que películas se filman). Eso implica que tengo que andar a ciegas en las librerías, confiando sólo en el gusto de algunos amigos de este librillo de notas, que a veces no viven en este país y los libros que recomiendan no se encuentran con facilidad; correr riesgos para comprar libros que luego termino por no leer o me toma tiempo leer u olvido y no desempolvo hasta tiempo después o los pierdo o se mojan. Odio que se mojen los libros.

¿Cómo saber qué leer justo ahora?

09 octubre 2008

Un gato

Después de leer House of Leaves,  me dan miedo las puertas cerradas. La idea de que una puerta pudan llevar a algún lugar extraño, desconocido, unheimlich, me ronda por momentos. Abres la puerta de recámara y  descubres que da a un largo pasillo oscuro. Pasa más o menos lo mismo con los libros. Cada hoja que pasa es una puerta cerrada. No vas a saber lo que vas a encontrar hasta que la abras. Pasa incluso con los libros que ya has leido y quizá de ahí el temor de que al abrir una puerta no encuentre lo que espero. Recuerdo haber leído Cambio de piel de Carlos Fuentes cuando tenía dieciocho años y luego otra vez cuando cumplí veinticinco y me encontré con un libro totalmente distinto. A veces saco el libro de su estante para comprobar que las palabras no han cambiado de nuevo.



En eso los libros son como el gato de Schrödinger. No puedes saber si el libro está vivo muerto hasta que lo abres. No sabes si las palabras cambian de lugar mientras no las miras. Si los libros están vacíos hasta el momento en que abres una de sus páginas.

En Avalon, de Mamoru Oshii, la protagonista compra varios libros sobre la leyenda artúrica como parte de su investigación, libros que se descubre, más tarde, están vacíos. Eso puede significar que ese mundo no es real o quizá, sospecho, que el mundo existe sólo para el protagonista. Que aquello que no ve, aquello que olvida, no existe.





Los libros son, finalmente, receptáculos de la memoria. En Farenheit 451, Bradbury plantea la idea de un hombre que trata de memorizar el contenido de los libros para preservarlos. De forma similar, los druidas de la antiguedad transmitían libros enteros en forma oral, para evitar que el conocimiento cayera en manos indignas. Los libros son una extensión de nuestra memoria; la literatura una extensión de nuestra imaginación.

Shakespeare escribió celebremente que todo el mundo es un escenario. Yo creo que todo el mundo es un libro y cada uno de nosotros no somos más que uno de sus infinitos lectores. Como el gato de Schrödinger, como un libro cerrado, no existe más que cuando nos ponemos a leerlo.

Una breve nota sobre el Nobel

Todos los años, antes de que se anuncie el Nobel de Literatura todos ponen sus listas de escritores, que siempre tienen a los mismos escritores y que nunca ganan. Después se anuncia el ganador, que nadie esperaba, pero a los pocos días resulta que todo el mundo ha leído y que es maravilloso.

08 octubre 2008

Terminator: The Sarah Connor Chornicles



De todas las series que hay en televisión, mi favorita por mucho es Terminator: The Sarah Connor Chronicles. Contra el facilismo en el que ha caído Heroes, la telenovela que es Lost y los excesos de Dexter, la serie de Terminator opone guiones interesantes y sorprendentemente no depende de efectos especiales para entretener al público. Justo por esa razón, parece, la serie va a ser cancelada dentro de poco. Es una lástima, pero así son las cosas.

Mientras aguante la serie, vale la pena verla.

06 octubre 2008

Poesía y vacío (1)

El punto de arranque

a) En La senda de los libros se abrió una pequeña discusión sobre la poesía postpoética, que es en realidad una discusión sobre el valor sobre la poesía de vanguardia o postmoderna. En uno de los comentarios, JacoboDeza anota:

La emoción de la que yo hablo es el "poder de consolación" del que habla Margarit, y en líneas generales, eso se consigue menos con poesía de vanguardia o postpoética (o visual, o experimental...). La intelectualización del contenido, apegado a un mayor interés por la forma, repercute en las sensaciones que el poeta quiera transmitir. Les pasaba también, en otro nivel, a los conceptistas: extasiados por la forma se olvidaban de que el poema tiene que decir algo profundo y, sobre todo, debe entenderse.
Habría que partir la discusión en tres partes. Creo que nadie discutirá que el poema debería decir algo profundo (aunque en verdad sí habría que discutirlo) así que por una parte habría que discutir si sobre todo el poema debe entenderse, si la intelectualización del contenido repercute en las sensaciones que el poeta quiere transmitir y finalmente preguntarse sí, en el caso de Fernandez Mallo, los poemas no son más que trucos matemáticos para ocultar el vacío.

En resumen, ¿tiene o no ropa el emperador?

b) Justo en el camión de camino a la Facultad discutía sobre el rollo que se trae la banda de poetas jóvenes mexicanos, lo que yo alegremente calificaba de poesía postpunk: una poesía que busca no decir nada de la peor forma posible, que rehuye de manera intencionada o no intencionada de una forma coherente a la vez que trata de ofuscar el contenido hasta anularlo; una poesía emo en la que se confunde la depresión con la lucha social y la desidía con el tener algo que decir. ¿Hay diferencia entre esta propuesta (o falta de ella) y lo que propone Fernández Mallo? ¿Es una diferencia escencial o sólo de grado?

c) Cómo no tengo nada mejor que hacer con esta memoria, trataré de pelotear el asunto en los próximos días. Estimados cinco lectores, si tienen algo interesante que decir, sus comentarios serán más que bienvenidos.


Poesía postpunk (1)

Definición:

Llámese poesía postpunk a lo que sea que se hace por pasar por poesía en México a últimas fechas.

28 septiembre 2008

De reseñas

Vamos a imaginar lo siguiente:

Yo escribo una reseña, negativa, de una novela. Un amigo del escritor o persona que se hace llamar escritor no lee la reseña, pero le hablan de ella. El amigo del escritor no soporta la crítica, que no ha leído, y escribe una larga nota en la que explica cómo ha estado presente desde la concepción hasta la última corrección de la novela de su amigo y por tanto siente la necesidad de defenderla, la defiende ante la crítica que no ha leído, en la cual supone aparecen algunos juicios fácilmente despreciables por alguien como él, que no se deja caer nunca en lugares comunes o facilismos. El amigo del novelista se siente tranquilo, ha puesto en su lugar al reseñista y a la reseña, que no ha leído. Lo pone en su lugar porque se le ha ocurrido, tremendo pecado, leer.

(Como no faltará el idiota que se rehuse a darse cuenta que lo anterior es sólo un ejercicio imaginario, antes de que iracundos amigos de escritores lleguén a reclamarme por reseñas que no he escrito de libros que no he leído, lo reiteraré: esto es un ejercicio imaginario)

26 septiembre 2008

Buscando a Alaska, 1

Editado el 18 de abril de 2009: Estimado internauta, que llegas buscando un resumen del libro. ¡No seas imbécil! Esta novela es muy buena. Ponte a leerla. Y no, aquí no vas a encontrar un resumen.

En mi reseña de Twilight mencioné mi sorpresa acerca del término young adult fiction. Buscando a Alaska de John Green cae en esta clasificación, también. Todo indica que para que una novela entre en esta categoría 1) los personajes deben ser estudiantes de preparatoria, 2) deben ser más o menos inadaptados sociales y 3) tienen un insospechado amor por los clásicos. Eso en el contenido. En cuanto a la forma, 4) debes de poder leer la novela de un tirón.

También, 5) todo indica que el protagonista debe tener un despertar sexual más bien tardío, pero prácticamente todo el mundo a su alrededor empezó temprano (o son vampiros, por lo que empezaron mucho muy temprano) y 6) tiene una tendencia a proteger a sus padres, que como son adultos no están listos para lidiar con el mundo (no digo que eso no sea cierto, al contrario). Special Topics in Calamity Physics cumple con todas las características antes mencionadas, así que también es young adult fiction. Harry Potter es huérfano, así que no entra en la clasificación.

¿Cómo sería una novela así escrita en mexicano? Las preparatorias, en definitiva, no son lo mismo de éste lado del Bravo.


25 septiembre 2008

De corrido

Leí Buscando a Alaska de John Green. Empecé poco después de media noche y terminé a las seis de la mañana. Luego me dormí y soñé con el libro.

24 septiembre 2008

Una nota

Leo estos días The Yiddish Policemen's Union de Michael Chabon y quizá sea debido a las críticas negativas, que me habían hecho no esperar demasiado, pero de hecho la estoy disfrutando mucho. Chabon parece ser un mago del lenguaje, parece que barajeara las palabras y repartiera cada vez una mano ganadora. No sé que pasaría en la traducción, pero se adivina que traducir este libro fue un trabajo difícil.

La novela parte de una idea curiosa. Israel cayó en 1948 y los judíos consiguen asilo temporal en Alaska. Durante sesenta años, se les concede un territorio federal autónomo, lo cual quiere decir que en el 2008, ahora, el territorio vuelve al control de Alaska. Judíos en las nieves. La novela me recuerda a partes iguales a El hombre en el castillo de Phillip K. Dick y a Everything Is Illuminated de Jonathan Safran Foer.



Por cierto, ¿es mi imaginación o Jonathan Safran Foer se parece a Harry Potter?

21 septiembre 2008

Ya llegó, ya está aquí

El número 21 de la revista Hermano Cerdo. Hay un muy recomendable artículo de Zadie Smith, "Fracasar mejor", otro artículo sobre Watchmen de Alan Moore, escrito por Pablo Muñoz, y una visión interesante de la lucha entre los Fumadores y los no fumadores de David Sedaris. Además, sendas reseñas, cuentos y la columna de Raúl Aníbal Sánchez.

Yo no la he leído (bueno, savo el articulo de Z. S.) pero le acabo de echar un ojo y pinta muy bien.

19 septiembre 2008

Preguntas sobre la ideología de la forma

¿En qué sentido se promueve una política cuando se elige escribir, digamos, un soneto en vez de un poema de verso libre sobre un mismo tema, o cuando se toman decisiones sobre la dicción de dicho poema? ¿O cuando un novelista escoge un arreglo extraño, no cronológico,o narradores múltiples que hablan en vez de un personaje que nunca habla directamente al lector, en vez de un narrador convencional que cuenta la historia en orden cronológico? ¿O simplemente al elegir escribir una novela?
(La nota completa, mucho más interesante que lo que voy a decir, está en Blog Merdian)

1. En la nota original, se concluye al contraponer las ideas de Lukacs y Bajtín. Yo me quedo con la idea del segundo, de que una novela polifónica es una representación más fiel de la vida Aquí y Ahora.

2. ¿Es posible extraer una ideología de la forma de composición de Rayuela? ¿De Sobre héroes y tumbas? Lo pregunto en tanto que la primera, entre otras cosas, es una suerte de respuesta a la segunda.

3. La forma de una novela, de una obra de arte... ¿que tanto es una decisión estética y que tanto es una decisión ética?

4. En Los detectives salvajes, qué tanto hay de ideología en la construcción de la novela, en la multiplicidad de voces, en la desaparición de voces... ¿Hacía donde apuntaría esa ideología?

18 septiembre 2008

El derecho a la cultura

Toda persona tiene derecho al acceso a la cultura y al disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia, así como el ejercicio de sus derechos culturales. El Estado promoverá los medios para la difusión y desarrollo de la cultura, atendiendo a la diversidad cultural en todas sus manifestaciones y expresiones con pleno respeto a la libertad creativa. La ley establecerá los mecanismos para el acceso y participación a cualquier manifestación cultural. (Fuente: Proceso)

Menuda idiotez.

12 septiembre 2008

A quemar todas las maletas

Hace unas horas fui a Ghandi a ver las últimas novedades editoriales. Dos primeras novelas provenientes de un "laboratorio de novela" tenían las pilas más altas junto a las cajas, más altas que las pilas de los últimos libros de Villoro y Vila-Matas. También encontré ahí una nueva novela de uno de mis autores favoritos. Ya la tenía en las manos e iba a comprarla, cuando se me ocurrió leer la contraportada:

X tiene una maleta llena de dinero y documentos secretos...

¡Alto ahí! Hagamos un trato. Olvidemos las maletas. Escriban novelas en las que no hay hombre con maletas llenas de dinero y yo las leo con gusto. Lavadoras llenas de dinero, sí. Cajuelas llenas de dinero, sí. Alforjas llenas de dinero, sí. Maletas, no. Cada vez que escribes que hay un hombre con una maleta llena de dinero, un gatito muere.

¿Qué obsesión hay de un tiempo acá con darles a los personajes una maleta llena de dinero? Si no pueden encontrar un mejor pretexto para escribir una novela, no la escriban. Mejor vean la televisión, donde sobran las historias de gente con maletas llenas de dinero. No digo que sean malas historias, pero ya basta de maletas.

Por una mejor literatura, ¡a quemar todas las maletas!

Esta memoria en Worlde



Tengo una obsesión con Kafka...

03 septiembre 2008

Lento pero seguro

A pesar de las barreras de lenguaje y de cultura, House of Leaves se lee cada vez más en español, cómo muestran estas dos reseñas. ¿No habrá algún editor valiente que se atreva a traducirlo?

02 septiembre 2008

La trama para qué


Se busca (Wanted) de Timur Bekmabetov es una película con el sello del director. Tras dos horas de explosiones, efectos especiales innecesarios, balas que viajan en curva, vertiginosos acercamientos y metatextos superfluos, Timur plantea la pregunta: ya sé que no tiene ningún sentido que un gremio de tejedores se convierta en super-asesinos que deciden el destino del mundo de acuerdo a lo que les dice un pedazo de tela y ya sé que este es el momento en que podría explicarlo todo, pero si sigues en la sala ¿no prefieres, en vez de una tonta justificación, otros veinte minutos de balazos? Y siguen otros veinte minutos de balas que chocan en el aire, ratas que explotan y una pelea con machetes.

Por eso amo a Bekmambetov.

19 agosto 2008

¿Será una señal?



El día de hoy granizó, me granizó, justo en el momento en que salía de la oficina. Además de mi camisa, mis pantalones y mis calcetines, salió damnificado Esta Historia de Baricco, que había comenzado a leer. En lo que se seca, tendré que elegir una nueva lectura.

* * *

He estado pensando en un libro de cuentos, que no sé si existe. El primer cuento narra la historia de cinco personas que se encuentran en una cafetería (o quizá un bar o una cantina) y recuerdan algún evento pasado, del que ellos no formaron parte pero que de alguna manera los afectó a todos, afectó a toda su generación o la marcó o los definió.

El resto de los cuentos narran algún evento que ocurrió o ocurrirá en la vida de estas personas que avisa o rememora esa charla, pero hace como si ese encuentro en una cafetería no hubiese ocurrido o no tuviese importancia.

¿Existe ese libro?

***

High Fidelity de Nick Hornby fue una muy agradable sorpresa. Una anécdota sencilla, muy indie, pero con una prosa, una astucia y una profundidad envidiables. Un libro honesto. Tengo ganas de encontrarme con The Fortress of Solitude de Jonathan Lethem y con The Raw Shark Texts de Steven Hall, pero no me cruzo con ellos.

Con una punto cinco librerías en inglés en la Ciudad de México no me extraña.


***

Por las noches continuo leyendo, en tiempo real, el Diario de Gombrowicz. He vuelto a soñar con Kafka o con ese hombre con sombrero de hongo que creo que es Kafka y que parece sacado de un cuadro de Magritte.

Hoy en la facultad ví un libro titulado La Praga de Kafka. Pensé en comprarlo, pero me da un poco de miedo leer sobre mis sueños.

***

Imaginen la trama de una novela que se llamara Kafka, detective.

17 agosto 2008

Et après



D'accord, je ne suis pas d'accord
Je veux pouvoir encore
Décider de mon sort
Vivre avant d'être mort
Vivre avant d'être mort et alors

Cox, "Et après"

03 agosto 2008

La ciencia ficción como género literario

Neal Stephenson: Science Fiction as a Literary Genre

La liga dirige a una charla de 40 minutos que dictó Neal Stephenson en Gresham College. Hay pocas cosas mejores que hacer en 40 minutos que ver esta charla. Y sólo una se puede hacer con ropa.

31 julio 2008

Rabia


A media lectura de Rabia de Jaime Mesa. A falta de una reseña más detallada cuando termine la novela, diré lo siguiente:

Rabia está muy bien escrita pero no dice mucho o más bien no dice casi nada. Mauricio, quien me recomendó la novela (aunque me recomendó leerla, no comprarla, como hice), dice que somos demasiado exigentes con los nuevos novelistas, que esperamos de sus primeras obras una madurez que no pueden tener. Tiene algo de razón, aunque como lector nunca he sido muy condescendiente. Lo que me preocupa de Rabia es que, si un escritor novel no tiene nada qué decir en su primera novela, ¿qué hará en la segunda?

Rabia pudo haber sido un excelente thriller, un American Psycho México-americano, pero sus pretensiones literarias lo detienen.

25 julio 2008

The Polysyllabic Spree

Leo The Polysyllabic Spree de Nick Hornby, "la verdadera e hilarante historia de la lucha de un hombre con la marejada mensual de libros que ha comprado y los libros que tiene la intención que leer" y creo que nunca me había sentido tan identificado con un libro en mi vida.

Es refrescante leer a alguien para quien leer es una actividad refrescante. Alguien que puede escribir "Los libros, aceptémoslo, son mejores que todo lo demás" no es el tipo de persona que imaginara que existiera, pero Hornby escribe para gente como él, que espera que entienda las tribulaciones de un lector que tiene familia y un trabajo y le gusta ver la televisión.

"Así como hay libros mal escritos, hay libros mal leídos", escribe Hornby, y tampoco tiene problemas en decir cuando no ha leído un libro como debería. The Pollysylabic Spree es una recopilación de catorce meses de artículos publicados en The Believer, donde el escritor comenta los libros que compra, los que lee y los que decide dejar a un lado.

La prosa del autor es astuta, ligera y divertida. Sus reflexiones sobre la lectura, sobre la manera en que leemos, son profundas pero amenas. Lo más interesante del libro es la manera en que Hornby posiciona la lectura entre el resto de las actividades del hombre del cambio de siglo. Una lectura de lecturas más que recomendable.

21 julio 2008

Las próximas lecturas

Estoy a punto, por fin, de terminar de leer Finalmusik. Una novela bien armada y con un estilo espléndido e impecable, pero que por lo mismo resulta bien pesada de leer. Muchos me han preguntado de qué va la novela y yo no he sabido decirlo. Quizá eso también haga que resulte tan pesada.

Tengo muchas opciones para la siguiente lectura. He leído las primeras páginas de Rabia de Jaime Mesa (gracias, Mauricio) y se me antoja, pero estoy un poco cansado de leer en español. The Polysyllabic Spree de Nick Hornby me hace ojitos desde mi mochila. También he picado unas cuantas páginas y me parece una idea bien interesante, el ir comentando los libros que se leen, los que se compran, los que se quisieran leer (y me recuerda al blog del buen Fisgón).

Tengo también la última de Michel Chabon, Esta Historia de Baricco y alguna cosa más.

Últimamente, suelo pasar más tiempo decidiendo que leer que leyendo.

17 julio 2008

Escuchado en una presentación

Ayer escuché un par de palabras que resumen, a mi parecer, el problema de nuestra sociedad: descontento moderado.

Todo nos parece mal, pero no lo suficiente como para hacer algo al respecto. Nos quejamos, pero no de nada importante ni con suficiente fuerza. La censura nos ha dejado de parecer importante porque no decimos nada digno de ser censurado. Nada nos parece genial por que todo nos causa un descontento moderado.

Y en realidad hay mucho contra lo que sentir indignación, furia, un descontento profundo, hirviente. Lo que parece no haber es gente dispuesta a sentirlo.

09 julio 2008

Contra los frikis

Vía Lavondyss, leo un apocalíptico artículo de El Manifiesto titulado Generación "friki", ¿el hombre del futuro?, cuya conclusión reproduzco:

Todas las épocas, todas las corrientes
históricas se han referido casi siempre a algún arquetipo, a algún
modelo de hombre, y siempre en un sentido de superación. El caballero andante bajomedieval, el santo del cristianismo, el hombre universal del Renacimiento, el hidalgo del Imperio español, el honnête homme del clasicismo francés, el poeta del romanticismo, el capitán de industria del primer capitalismo, el dandy del decadentismo, el artista rebelde de las vanguardias, el soldado de los fascismos, el revolucionario del marxismo. Hoy ya conocemos a un modelo de hombre plenamente acuñado por el mercado global: en España se le conoce como friki, en inglés como geek, en japonés como otaku, y tiene pinta de payaso.

Sirva esta nota de recordatorio para escribir un poco para refutar la sarta de idioteces que contiene el artículo.



08 julio 2008

Sobre una lectura

Estoy leyendo Finalmusik de Justo Navarro. Me asombra la calidad diáfana de su prosa. La primera frase de la novela, "Una vez viví en Roma un domingo radiante", merece un espacio en el club de mejores primeras líneas de una novela. También me asombra la capacidad de Navarro para hilar con frases cortas acciones muy distantes en el tiempo y el espacio.

Hay escritores que intentan hacer de su estilo algo transparente y otros que lo hacen su carta de presentación. El estilo de Justo Navarro es un palacio oriental en el centro de una carretera que atraviesa el desierto.

¿Qué prefieren, un estilo transparente o uno de personalidad fuerte? ¿Debe un escritor cultivar un estilo de rasgos duros o aspirar a que no se note su presencia?

Colado

Por razones ajenas a mi entendimiento, esta memoria se coló a un reportaje sobre la blogósfera mejicana en el programa Cámara Abierta 2.0 que emite La 2 (uno de los canales estatales españoles). El reportaje se puede ver en línea desde la página de Cámara Abierta 2.0 y mis tres segundos de fama empiezan en la marca de los 13m10s (y el reportaje sobre la blogósfera mejica empieza cerca de los 8m30s).

Vía Leemiblog.

07 julio 2008

Del compromiso

Alberto Chimal finalmente ha respondido sobre el debate sobre el compromiso de los escritores en Las historias en el exilio. Los invito a leer la nota completa y les dejo un fragmento significativo:

Un escritor puede ser una persona comprometida aunque no escriba una palabra sobre la actualidad o la “agenda” política. Lo será si vive, simplemente, contra la corriente de la actualidad, que niega la importancia de la vida de los otros: si se preocupa por su entorno y actúa en consecuencia en la medida de sus fuerzas.
En contrapunto, les presento un fragmento del Diario de Gombrowicz (89 pesos en El Hallazgo). Habla sobre los escritores en el exilio, pero creo que el paralelismo es evidente:

Ese exceso de libertad es precisamente lo que más ata al escritor. Amenazados por la inmesidad del mundo y el carácter definitivo de sus problemas, se agarran deseperadamente al pasado; se agarran a sí mismos; desean quedarse tal como eran; tienen miedo del más mínimo cambio en sí mismos por temor a que todo se les desmorone; y finalmente se agarran con despero a la única esperanza que les queda, que es la esperanza de recuperar la patria. Pero la recuperación de la patria no puede realizarse sin lucha, y la lucha requiere fuerza; la fuerza colectiva, sin embargo, sólo puede crearse mediante la resignación del propio yo. Para crearla el escritor tiene que imponerse a sí mismo y a sus compatriotas una fe ciega y muchas más cegueras, mientras que el lujo del pensamiento libre y desinteresado se convierte en el más grave de los pecados. De modo que no sabe ser escritor sin patria, pero, para recuperar la patria tiene que dejar de ser escritor, escritor en serio.
Se me ocurre, con ganas de discutirlo, que cualquier compromiso del escritor con algo que no sea su escritura implica necesariamente esa ceguera de la que habla Gombrowicz. Comprometerse, adoptar una postura, finalmente implica un poco de fe ciega. También, por supuesto, comprometerse con la literatura implica entonces una ceguera ante ciertas cosas. (No me puedo resistir a decir que en Borges, en Homero, esto era literal.)

Esto no quiere decir que un escritor no vaya a tener convicciones políticas además de estéticas, pero quizá quiera decir que la condición de escritor, si es que tal cosa existe, implique mirar incluso las convicciones propias desde ese pensamiento libre y desinteresado del que suele salir la literatura.




01 julio 2008

Una entrevista

Desde hace un par de días, me he puesto a pensar en el posible papel que juega el escritor en la vida social de México. Ayer veía por televisión una entrevista a René Áviles Fabila. Se le preguntaba no como si fuera un escritor, una persona cuyo oficio es escribir, sino como a un gurú, alguien que conociera todas las respuestas. Áviles Fabila intentaba orientar la entrevista al terreno literario, pero el entrevistador insistía en llevarla al terreno de la metafísica y de lo esotérico. Al menos no le preguntó sobre la tragedia del News Divine.

Lo bueno es que ese programa no lo ha de ver más que la madre del entrevistador (y yo).

30 junio 2008

Por la mañana

En el metro, una bella estudiante de medicina leía con atención un libro de medicina, en el capítulo 28: intestinos, recto y ano.

28 junio 2008

La muerte de un instalador, de Álvaro Enrigue

Después de varios retrasos, hoy por fin terminé de leer La muerte de un instalador. Debo decir que el libro me gustó, pero no tanto como esperaba. A ratos me recordó, y no por buenas razones, a La región más transparente. Un poco demasiado pretenciosa, un poco demasiado deshilvanada, un poco demasiado extensa. Se ve el andamiaje.

Todo lo anterior no quiere decir que no sea una novela interesante, pero me temo que tiene fecha de caducidad. Así que léanla pronto.

Desde mi ventana

Se ve un pequeño campo de golf y un anuncio de Sólo Sanborns del cual sólo se ve el “Sólo”. El resto lo tapan los árboles. También se ve un enorme edificio en construcción con una grúa en el techo y un enorme hueco donde algún día habrá otro edificio. Cuando lo terminen, si es que todavía sigo aquí, ya no se verán las montañas.

21 junio 2008

Fin de temporada

* Hace unas horas veía el final de temporada de Damages. Buena televisión que cosas como Lost dejaron de hacer hace tiempo. Qué buena serie.

* Mi amigo Agoran hablaba hace poco de los ciclos de la vida y los finales de temporada. Y todo indica que tenía razón. A mi también me acaba de llegar mi final de temporada. Dice que es importante identificar cuando uno está en su final de temporada. Yo no sé si sea importante, pero si me parece interesante. Sospecho que a esta temporada le queda una sorpresa antes de que corran los créditos. Los mantendré informados.

20 junio 2008

Sobre Encuentro de Jóvenes Escritores

En lo que se me ocurre algo mejor que hacer, voy a escribir una serie de reflexiones en torno al Encuentro de Jóvenes Escritores de Acapulco. No van a ser reflexiones muy agradables, pero total nadie que se pudiera molestar lee esta memoria.

A manera de preludio, los invito a leer esta nota del Sur de Acapulco sobre dicho Encuentro y esta otra nota en la Jornada de Guerrero.

15 junio 2008

06 junio 2008

Mucho ruido

En el bunker, uno de esos blogs que nunca me pierdo, Joel resume de manera bien afortunada una polémica que se ha desatado en la blogósfera literaria mexicana. No voy a intentar repetir el resumen. Mejor vayan al blog de Joel y lean lo que ha pasado allá. Alberto Chimal, que había estado algo callado en la blogósfera, pero a quien todos siguen leyendo por razones bastante obvias, hace eso de la discusión. Luego, por razones más bien extrañas, Xavier Velasco también termina termina metido en la polémica.

Xavier cita la lapidaría de Carlos Ruiz Zafón: "El mundillo literario es 99 % mundillo y 1 % literario".
Para muestra, un botón, por ejemplo, la ya citada polémica. Otro ejemplo, los comentarios en la entrada de Xavier Velasco. En realidad, como anota Xavier Velasco, el 1% ya es exagerado.

A ratos pienso que ya a nadie le importa la literatura. Entonces me meto a leer cosas como Conversational Reading y me acuerdo de que sí.

* * *

A veces, me da por pensar que debería cerrar esta memoria, porque mi otra memoria tiene brutalmente mucho más éxito que esta. Escribo poco en Teoría del Caos y una de las razones es la falta de interlocutores. Cuando abrí Against the Shadow, nunca pensé que iba a aparecer una comunidad fuerte, viva, interesada en discutir y en hacer cosas nuevas, en una actividad tan anacrónica y limítrofe como los juegos de rol. Y digo comunidad, no mundillo. Incluso con las personas con las que tengo serias diferencias de ese otro lado, las personas que también me acusan de arreglar concursos y tener favoritismos, incluso con ellas me une la actividad sobre la que se reúne esa comunidad y sobre esa actividad es sobre la que se centran todas las polémicas y discusiones.

De este lado, esa comunidad no existe. Existe el mundillo, sí, y hay muchas voces aisladas que vale la pena escuchar y leer. Pero parece que nadie lee. Parece que nadie está interesado en discutir sobre literatura. Volviendo sobre el tema del otro blog, hace poco Greg Stolze, un genial diseñador de juegos, escribió lo siguiente:

Considera la poesía como una metáfora. El haiku es una forma muy minimalista, limitada a su conteo de palabras y temática, pero sin reglas para el esquema rítmico o la métrica rítmica. La forma muy precisa del soneto tiene un esquema rítmico inflexible, unas reglas de ritmo y una longitud diseñada, pero dentro de estos límites puedes escribir sobre cualquier cosa que quieras. O hay está el verso libre donde puedes pasar de todo esto. Todas estas formas son legítimas. Puedes preferir una o la otra, entre crear o leer, pero todas ellas son poesía y cuando empiezas a decir que los sonetos son superiores que el verso libre (o incluso que "los sonetos son la Verdadera Poesía y que esa mierda de verso libre es solo basura") estás consiguiendo que te den la etiqueta de snob. Quizá no te importe, quizá seas un snob, pero no te vas a hacer querer por los aficionados al haiku y al verso libre, que tienen mucho más en común contigo que la gente que le importa una mierda la poesía y quiere ver la tele.
Y esa es una bonita fotografía del estado actual de las discusiones sobre juegos de rol. No es perfecto, pero en comparación hay una gran distancia. De este lado, ni siquiera haría falta una metáfora, pero la discusión ni siquiera se aproxima a esos menesteres. De este lado, el consenso parece ser que no, que a nadie le importa una mierda la poesía, pero todos actúan como si en verdad la literatura no fuera ya un nicho casi tan anacrónico y limítrofe como los juegos de rol. No se han enterado de que casi todo el mundo prefiere ver la tele.

* * *

Acaba de salir un nuevo juego que está causando revuelo. Los bandos sobre lo que el juego dice, cómo se juega y el impacto que tendrá sobre futuros juegos son fieros, brutales y muy divididos. Pero lo que se discute es justamente el juego. Sería como sí, al abrir la página cultural de algún periódico, en vez de anunciar al ganador del último premio y preguntarle cual es su opinión sobre la guerra en Irak, aparecieran dos reseñas del libro premiado, se discutieran sus virtudes y sus fallos, la impresión que provocó. ¿Cuándo fue la última vez que pasó eso?

25 mayo 2008

Un lugar para leer

People Reading es un blog sobre gente leyendo, una de mis paradas favoritas en la blogósfera. Hoy apareció una entrada especial: un bar que tiene una mesa reservada para Scott, de las 4 a las 9 de la noche; es la mesa con la mejor luz del lugar, que Scott usa todos los días para leer.

23 mayo 2008

El percherón mortal

Uno nunca espera que el libro que le hace falta está tan cerca. Compré El percherón mortal de John Franklin Bardin hace varios meses en una mesa de saldos en un centro comercial y se quedo debajo del asiento del conductor de mi automóvil hasta hace una semana. El rescate resultó providencial. El percherón mortal se lee como si se viera una película de David Lynch. Lo tiene todo, las cortinas rojas, el hombre que se despierta y descubre que es otra persona, e incluso el enano que habla al revés. Hasta la última página, la novela se mueve en una serie de situaciones absurdas y oníricas con un giro bastante inesperado.

John Franklin Bardin es un gran hallazgo, un escritor que vale la pena leer.


18 mayo 2008

Twilight, de Stephanie Meyer


El mercado del libro en inglés, mucho más organizado y enfocado a la mercadotecnia, tiene categorías para todo. Twilight, la primera novela de Stephanie Meyer, cae en la categoría de young adult fiction, o narrativa para adolescentes entre los 12 y los 20 años. Más allá de lo curiosa que es la clasificación en sí —yo no estaba ni ligeramente interesado en los mismos libros a los 12 que a los 16 que a los 20— también resulta curiosa la inclusión de esta novela en esa clasificación.

La historia de Twilight es sencilla. Bella Swan, una chica de diecisiete años, se muda de la soleada Arizona al húmedo e invernal pueblo de Forks, Washington, donde conoce al misterioso, rico y atractivo Edward Cullen y se enamora inmediatamente de él. Edward Cullen es un vampiro. ¿No les parece muy original?

Los personajes de Twilight son casi todos adolescentes —salvo los vampiros, que solo parecen adolescentes—, pero son adolescentes extraños. Nadie en Twilight bebe una gota de alcohol, ni fuma, ni gusta de fiestas escandalosas. Son adolescentes extrañamente responsables. Bella invierte una buena cantidad de su tiempo en hacer sus deberes escolares, le prepara la comida a su padre todas las tardes y trabaja tres días a la semana en una tienda de artículos deportivos para ahorrar dinero para la universidad. Llama a sus padres por su nombre y la mayor parte del tiempo es mucho más nivelada y segura que ellos.

Esos adolescentes, además, tienen una forma bastante peculiar de hablar, justamente porque no es nada peculiar. Los diálogos de las escenas de amor entre Bella y Edward son impresionantemente cursis, melosos y llenos de lugares comunes. Y son impresionantes porque funcionan. Stephanie Meyer consigue —una proeza bien respetable— hacer que sus personajes se digan las frases de amor más trilladas del mundo y que las creas. Hace que resulten las palabras más acertadas. Más aún, los personajes son extrañamente redondos, tridimensionales, tanto que se pueden dar el lujo de decir frases trilladas. Tanto que los personajes hace que la premisa tan poco original de la novela se ejecute con una gran efectividad, que hace que no sólo perdones esa falta, sino que la agradezcas.

La prosa de Twilight avanza a gran velocidad y no se detiene nunca. No hay un solo cambio de ritmo, ni un solo titubeo ni existe ningún momento en que la trama resulte forzada, salvo al final, en el que los eventos dan un vertiginoso giro hacia lo macabro. El resultado, al menos en este lector, fue leerse las 500 páginas de la novela de un tirón; para más detalles, comprar Twilight un martes, terminar de leerla el miércoles, ese mismo día comprar la segunda parte de la saga, New Moon, y para el viernes por la mañana cerrar con la última parte publicada, Eclipse.

Aquí es donde comienzo a dudar sobre la clasificación de young adult fiction de la novela. Hay partes en las que la tensión narrativa hacia que sintiera que el corazón estaba a punto de reventarme y no creo haber podido tolerar esa intensidad a los doce o a los dieciséis años, una intensidad que por momentos me recuerda la escena de la tabla en Rayuela, si la escena durara 500 páginas, o el infernal viaje por los celos de Por el camino de Swann. Tampoco, en ese momento de mi desarrollo como lector, me hubiera dado cuenta de los cientos de matices y sutilezas del texto, los guiños hipertextuales, las ironías, las entrelíneas.

Pero quizá el punto en que más me desconcierta esa etiqueta de lo young adult es en la naturaleza francamente erótica de la novela. Edward y Bella apenas se besan un par de veces, a penas se tocan, teóricamente, porque la cercanía podría hacer que el vampiro perdiera el control y la asesinara; tan buen pretexto como cualquier otro para transformar la descripción de una simple caricia en un deleite sensual más fuerte que un orgasmo. Hay más sexo en dos párrafos de Twilight que en la orgía de Calígula. Y, curiosamente, de entre todas las relaciones que la literatura ha establecido la literatura entre el vampirismo y la sexualidad, en toda la obra los vampiros no muerden a nadie. Son vampiros vegetarianos. De hecho, el vampirismo y la sexualidad se dan por separado en esta novela. (Como curiosidad, la autora presume de nunca haber leído el Drácula de Stoker.)

Quizá el rasgo más extraño de esos adolescentes extraños de Twilight es que leen y no leen cualquier cosa. Cuando los protagonistas se aburren de jurarse amor eterno y de hacer sus labores de cálculo, discuten con tranquilidad a los clásicos: Shakespeare, Emily Brontë, Robert Frost, pero sobretodo el buen Billy. Peor aún, les entienden. Más terrible aún, encuentran solaz y utilidad en sus lecturas.

Twilight no es alta literatura ni pretende serlo en ningún momento. Esa falta de pretensión le anota un doble éxito. Por un lado, le permite narrar con una naturalidad, un manejo del ritmo y de los personajes, de los sentimientos, que resulta tan efectiva que se siente como un golpe a la boca del estómago —una novela que gana por knock out—. Por el otro, deja en el lodo a toda esa alta literatura que sí pretende serlo, pero que ni en sus momentos de mayor esfuerzo logra provocar en el lector, en este lector, siquiera la sombra del peor párrafo de esta novela. Si todos los bestsellers fueran como éste, no haría falta hacer una distinción entre bestsellers y literatura.

En español, puede leerse la saga de Twilight, Crepúsculo, en versión traducida por Alfaguara.

07 mayo 2008

Miedo

Desde hace un par de semanas, me resulta casi imposible comenzar a leer una novela. Las primeras paginas me aturden o me aburren. Todas las novelas, así que esto no es un aviso de la muerte del autor, ni nada por el estilo. Es sólo que no puedo comenzar a leer.

¿Les ha pasado esto? ¿Qué haces para arreglarlo?

06 mayo 2008

Por la carretera perdida

En El Lamento de Portnoy aparece un texto llamado Lost Highway (Una interpretación metacinematográfica), donde se habla de la extraña posición de Lost Higway en la filmografía de David Lynch y su posible significado. De lectura obligatoria sí, cómo yo, te has desvelado por la noche tratando de comprender el significado de la película, o simplemente tienes pesadillas con el hombre misterioso.

Tengo algunos comentarios propios que hacer sobre ese texto y sobre la película, pero por el momento los invito a leerlo (y si tienen tiempo, a volver a ver Lost Highway).

04 mayo 2008

Esas pequeñas maravillas

Leo que, el 29 de abril, alguien logró obtener una ejecución perfecta en las 64 canciones del Guitar Hero II en nivel experto. Es el primero en todo el mundo. Desde mi esquina del mundo, mil felicitaciones.

01 mayo 2008

Hermano Cerdo 20

HermanoCerdo cumple dos años y lo celebra a lo grande, con un extenso número de aniversario lleno de reseñas (de teatro, de comics, de cine) y crónicas desde Japón, las trincheras de una guerra falsa y los camerinos de Saturday Night Live. En exclusiva, en este número publicamos el ensayo de Scott Esposito "Los sueños de nuestra juventud" sobre el impacto de Roberto Bolaño en el mundo cultural norteamericano. Adicionalmente, Miguel Habedero nos recuerda los orígenes de Juan Villoro. Como si fuera poco, nuestros corresponsales en España y Argentina entrevistan a Agustín Fernández Mallo y a Samanta Schweblin.

En otras palabras, HermanoCerdo 20 está aquí.
Para más detalles, los invitamos a leer nuestra editorial y explorar nuestra tabla de contenidos. Claro que si lo que les interesa es el riesgo, no lo piensen más y sumérjansé de cabeza en http://hermanocerdo.anarchyweb.org. No se arrepentirán.

Hermano Cerdo: Literatura y Artes Marciales, la revista de campeones.

24 abril 2008

¡Soy popular!

Ya lo había leído en el blog de Gustavo Faveron. La forma de puntuar en Blogalaxia ha cambiado y con ella esta memoria electrónica, que en sus mejor días había llegado al lugar 254, pero de común llegaba cerca del 400, ahora está en el lugar 184. Este nuevo ranking ha provocado, curiosamente, que el número de visitas diarias se multiplique por 3. Desafortunadamente, mi otra memoria no tiene tanta suerte y de hecho ha caído mucho.

La razón, Teoría del Caos tiene el honor de estar referenciada por algunos de los pesos pesados de la blogósfera hispana, la otra memoria no.

Los misterios de la popularidad en internet...

Más sobre Orn

Hace cosa de un mes escribía una reseña sobre Orn, de Quim Bou, y ahora me encuentro con alegría en la red con una excelente reseña del cómic en Adalides: Orn, de Quim Bou.
En definitiva, está reseña, mucho más exhaustiva que la mía, no hace
más que confirmar que estamos ante una gran obra. Vale la pena leerla.

23 abril 2008

La tiranía de las efemérides

* Se cumplen diez años de la muerte de Octavio Paz y se organiza toda suerte de aspavientos. Lo curioso es que el año pasado se cumplieron nueve, pero no hubo aspavientos.

* En teoría, muy en teoría, el medio literario está plagado de algunos de los individuos más creativos sobre la faz de la tierra. Son tan creativos que tienen el siguiente pensamiento: se cumplen diez años de la muerte de Octavio Paz, ¡hagamos aspavientos!

* Carlos Fuentes cumple ochenta años en noviembre. ¡Hagamos aspavientos!

* Hace unos días Fernando del Paso cumplió 73 años. ¿Y los aspavientos?

* Se entiende que la creatividad del medio cultural tiene una fascinación estúpida por los números cerrados, por las muertes y por los cumpleaños. Bendita creatividad.

* Mientras tanto, en la tierra de los lectores, alguien lee una copia de Hambre de Knut Hamsun. Han pasado 118 años de su publicación, 53 desde la muerte de su autor, 88 de que recibiera el premio Nobel. No son números cerrados, pero si hay aspavientos.

16 abril 2008

A propósito de que leer es malo para tu vida sexual, Mauricio replica que No eres tú, son tus libros:

Hace unos años, me despertó una llamada de una amiga. Acababa de cortar con un novio al que aún amaba y estaba desesperada por justificar su decisión. “¿Puedes creerlo?”, me gritaba al teléfono, “Ni siquiera ha oído hablar de Pushkin”.
Y sí, me ha pasado.

14 abril 2008

Fragmento

Nostalgia de Ámsterdam

de

Jean Lesevere

que cuenta la historia de un marinero checo que se encuentra varado en Lituania durante el invierno, en una de las peores nevadas de la historia, cuando, de pronto, uno por uno, todos los habitantes de la posada en la que se está quedando Milan, que ese es el nombre del marinero, empiezan a desaparecer en circunstancias misteriosas y, de acuerdo al gordo y tuerto Bronislovas, dueño de la posada, también sobrenaturales. Unos pocos huéspedes, liderados por el capitán Joachim von Stahler, deciden enfrentar al meteoro antes que sufrir la suerte incierta que los espera dentro de la posada. Bronislovas y el resto de los huéspedes, mientras tanto, se reúnen en el cuarto común todas las noches para contarse historias de fantasmas y de naufragios, ya que hay muchos marineros como Milan que no pueden partir gracias a la nevada. A pesar de sus mejores intentos, cada noche un sopor terrible se apodera de ellos y cuando despiertan por la mañana siempre falta un hombre más.

Eventualmente sólo quedan dos personas, Milan y el hostelero Bronislovas. Como este último sabe que podría ser su última noche en la tierra, saca todas las provisiones de la bodega, que en un principio temía no fueran a ser suficientes para mantener a toda la posada durante la nevada, y él y el marinero comen y se emborrachan hasta que dan cuenta de todo, incluso vomitando en varias ocasiones lo bebido y comido hasta llenarse de nuevo. Entonces el viejo Bronislovas le dice a Milan que le tiene una sorpresa y saca de una caja de madera tallada una vieja escopeta de caza. Milan inmediatamente comprende la mirada del posadero, uno de ellos debe matar al otro para después suicidarse, asegurando de esa forma que no correrán la oscura suerte del resto de los hombres. Sin cruzar palabras, se echan a suertes el dudoso honor de empuñar el arma. Milan resulta ganador. El viejo Bronislovas se suelta en llanto y le pide un último favor a Milan, a lo cual el checo inmediatamente acepta. El marinero se inclina y el posadero le susurra unas cuantas palabras al oído; el otro asiente, le pone una mano en el hombro e inmediatamente después dispara. Antes de decidirse a disparar contra él mismo, se sirve un último trago de vodka, que bebe muy lentamente y antes de dar el último sorbo escucha golpes contra la puerta. Totalmente borracho y aterrorizado, Milan abre fuego contra la puerta, que apenas se astilla, y luego se desmaya.

De pronto, la acción de Nostalgia de Ámsterdam se traslada a Buenos Aires, quince años después de lo anteriormente narrado, cuando un joven abogado encuentra en la puerta de su casa a un mendigo, a punto de morir de hambre y de frío y que en un extraño acto de piedad decide alojar en su casa hasta que se recupere. El abogado Urbieta desoye todas las quejas de su esposa Josefina y también de Aleja, el ama de llaves, e instala al mendigo en el cuarto de huéspedes. Durante la primera noche una fiebre terrible amenaza con enviar a la tumba al pordiosero, pero una eficaz y atinada intervención del doctor Zubiaga salvan al enfermo, que se recupera lento pero seguro, hasta que un buen día ya está en condición de sentarse en la cama, aunque aún no puede hablar, asegura el doctor, y desoyendo de nuevo las réplicas del ama de llaves y de su esposa, Urbieta decide que el mendigo puede quedarse hasta que se recupere por completo.

El primer día de la primavera, Josefina descubre con alegría que el huésped ya no está en la cama, aunque también siente un poco de miedo, pues teme que le hayan robado. Entonces escucha ruidos extraños fuera de la casa y asomándose por el balcón descubre al huésped trabajando en el jardín de la casa, que, nos enteramos en una larga digresión que ocupa todo un capítulo, había caído en el olvido tras la muerte del padre de Urbieta, víctima de asaltantes de caminos durante un viaje de negocios. Emocionado por ver de nuevo restablecido el jardín paterno y desoyendo de nuevo las quejas de las mujeres, el abogado contrata al mendigo, que ya para este momento se ha convertido en un hombre saludable aunque taciturno, para cuidar y arreglar las plantas.

Varios meses después, llega a la casa Urbieta la joven sobrina de Josefina, recién egresada de una academia de París. Se da a entender, sin mucho énfasis, que la joven perdió a sus padres en temprana edad y Josefina es lo más cercano que tiene a una madre. Sin tener ningún conocido en Argentina, más que el abogado y su esposa, la joven pasa sus tardes vagando por el jardín e inevitablemente traba amistad con el jardinero. A todo esto, el abogado Urbieta es un hombre muy reservado y se ha decidido a no preguntarle nada de su pasado a su nuevo cuidador, resuelto a ofrecerle una nueva oportunidad en la vida. Sin embargo, por una vez cede ante la insistencia de Josefina y de Aleja la descubrir la amistad naciente entre el hombre y su sobrina política, una amistad que comienza lentamente a transformarse en algo más, y resuelve preguntarle a su nuevo sirviente acerca de su pasado. El hombre le revela que su nombre es Milan y es un prófugo de la justicia en Europa, por haber matado a un hombre durante un lapso de locura temporal. Tras ser condenado a muerte, logró escapar sobornando a un guardia a cambio de un par de gemelos de plata, su herencia familiar, y viajó como polizonte en un barco hasta América. Su conciencia, sin embargo, no lo permitía descansar al recordar “los terribles actos cometidos en un momento de demencia” y se entregó a la bebida, no sabe por cuanto tiempo, hasta que el buen abogado lo rescato de la muerte. Urbieta queda impresionado por la honestidad de Milan, el cual agrega que gracias al abogado se ha dado cuenta de que quedan cosas buenas en el mundo y que aunque decidiera entregarlo a la justicia ese simple hecho le basta para estarle eternamente agradecido. Poniendo sus manos sobre las del abogado, le dice con la mirada firme y clara que tiene su destino entre sus manos. Urbieta, en vez de entregarlo a la justicia, jura nunca contarle a nadie lo que acaba de escuchar, siempre y cuando Milan prometa hacer lo mismo. Éste accede, pero además le confiesa que está enamorado de su sobrina y desea proponerle matrimonio. Ambos hombres se miran a los ojos nuevamente y “algo profundo, atávico, parece asomarse desde el fondo de sus miradas, como si fueran dos lobos que se reconocen en la noche y deciden unir esfuerzos para reducir a la presa”. Sellan su trato con una botella de champán.

La acción de la novela se traslada a Rosario, dos años después, cuando Milan y su esposa llegan a su nueva casa. Urbieta le ha conseguido un excelente trabajo a su yerno y la joven pareja no podría parecer más feliz. Todas las tarde, Milan llega del trabajo para pasar una hora arreglando el jardín de su casa, luego cena con su esposa y los dos se retiran entre risas y susurros a la habitación matrimonial. Diez meses después, Josefina recibe una carta de su sobrina, anunciándole que acaba de dar a luz a una niña, a la cual ha decidido llamar como su tía. Es entonces que el temperamento de Milan comienza a cambiar. En un principio, se vuelve más taciturno que de costumbre y con el paso de los días se torna francamente hosco. Por las noches le cuesta conciliar el sueño y, cuando finalmente lo consigue, habla en una lengua extraña. Comienza a frecuentar las tabernas, a descuidar el jardín y llega cada vez más tarde a su casa. Finalmente, su esposa lo confronta. Le dice que lo ama profundamente y que por tanto no se atreve a dejarle, pero que si no le confiesa que es lo que lo atormenta se arrojará del balcón hacia su muerte. Tal es su desesperación que prefiere dejar huérfana a su hija que seguir soportando la transformación de su adorado marido en un despojo humano. El hombre llamado Milan no sabe como reaccionar, así que da la vuelta y se está a punto de irse, cuando su mirada se fija en un punto de la puerta y algo en ella lo decide a volverse y revelarle la verdad a su esposa.

En realidad, su nombre no es Milan, sino Joachim von Stahler, y antes de llegar a América era un capitán de un navío mercante. Procede a relatarle a su joven esposa la historia con que comienza la novela, justo hasta el punto en que el capitán decide abandonar la posada maldita y probar suerte con la nevada. El frío cobra la vida de todos sus acompañantes, pero el es rescatado por un grupo de soldados, que se había separado de su unidad en Klaipéda a causa de la tormenta y que tras revivir al capitán y escuchar su historia deciden volver a la posada de Bronislovas a investigar lo sucedido. El capitán toca sin respuesta la puerta de la posada, pero pocos segundos después, escuchan disparos y los soldados derriban la puerta. En el interior, descubren el cuerpo inerte del posadero y al checo Milan, que es rápidamente desarmado, sometido y apresado. Ese mismo día la nevada amaina y los soldados llevan al marinero a Klaipéda, donde rápidamente es enjuiciado y condenado a muerte.

Antes de la ejecución, el capitán von Stahler pide hablar con el checo. A pesar de estar bastante malherido, Milan se ve tranquilo, casi se diría agradecido de su suerte. Se niega a hablar de lo que sucedió en la posada, aunque agrega que lo único que lamenta de su muerte es no haber cumplido el último deseo de Bronislovas, susurrado a su oído antes de que lo ejecutara. Joachim, que dice conocer la importancia de esas promesas, jura a Milan cumplir la voluntad del posadero. El marinero hace una señal al capitán para que se acerque y en una voz que es casi un suspiro le dice unas cuantas palabras. Inmediatamente después, los soldados toman a Milan y lo escoltan hasta un muro de piedra. El condenado es colocado de espaldas y se le vendan los ojos, contra su voluntad. A causa del frío, varios de los fusiles no disparan y cuando termina la descarga el marinero no está muerto sino malherido. El capitán Joachim von Stahler lo remata con un tiro de su propia pistola y ese es justo el punto donde decide interrumpir su narración.

Su esposa, sin embargo, le ruega que le diga que es lo que le susurro el verdadero Milan al oído, al cual primero el capitán se niega, pero cuando ella vuelve a amenazar con quitarse la vida, decide confesárselo. Ambos se abrazan mientras él le dice en un murmullo las mismas palabras que le ha escuchado decir tantas veces en sueños, sólo que esta vez en su idioma. Una lágrima única se escapa por el rabillo del ojo de la esposa del capitán.

“—Comprendo—, dice ella. —Ahora que lo sé, debes matarme.

“El capitán salió de la habitación y regreso unos minutos después, empuñando la pistola que le había regalado Urbieta la tarde antes de su partida a Rosario.

—Leí una vez que si una pistola aparece en el primer acto de una obra, debe dispararse en el último. Ahora se cumple ese plazo definitivo—, dijo. Y abrió fuego”

Nostalgia de Ámsterdam termina con una carta, en la cual la oficina de aduanas notifica al abogado Urbieta y a Josefina el fallecimiento de su sobrina y de su esposo. “La policía”, dice la última línea de la novela, “aún trabaja para esclarecer los hechos”.

--Fragmento de "El elefante Blanco"