30 diciembre 2010

¡Feliz 2011!

Teoría del Caos les desea un feliz 2011, lleno de buenas películas, lecturas y sobretodo buena salud.

Nos leemos el próximo año.

26 diciembre 2010

Hago como que leo

El botín de los libros que vinieron de la FIL.
Como cada diciembre, tengo un exceso de lecturas por escoger. Eso es indiscutiblemente un problema. La imagen de arriba muestra los nuevos libros de papel solamente, libros digitales también tengo demasiados en espera, marcados en Calibre como "para leer". Nadie me enseñó como escoger o programar mis lecturas y a veces no quiero acabar un libro sólo porque después tendré que elegir otro, en este mes espantosamente frío y con poco tiempo para leer.

14 diciembre 2010

Fet a Amèrica. La novela latinoamericana contemporánea según 18 autores

Gracias a la gentileza de su editor en México (Carlos González, de La cifra editorial) anoche en vez de dormir leí Fet a Amèrica. La novela latinoamericana contemporánea según 18 autores, una serie de nueve entrevistas realizadas por Paz Balmaceda vía un blog privado, cada una a un par de escritores que tienen una única característica en común: son algunos de los mejores escritores latinoamericanos vivos. Estas entrevistas impresas suponen el complemento o el anticipo al festival Fet a Amèrica, que se llevó a cabo en octubre pasado en Cataluña y que en su momento transmitió en directo Canal-L a todo el mundo, aunque al parecer no está disponible bajo demanda.

El prólogo de Lolita Bosch es muy revelador y anticipa ya —todo indica que sin querer— las conclusiones que pueden sacarse de las entrevistas. En una encuesta informal en Facebook, Bosch descubre que la opinión de sus amigos es que la literatura norteamericana es la mejor del siglo XX. Pero también descubre que muy pocos conocían la literatura de otros países de habla hispana diferentes a los propios. El resultado de la búsqueda es este libro y el festival.

Pero las entrevistas confirman esa encuesta informal. Balmaceda escoge los pares de escritores más divergentes posibles para hacer las entrevistas: de diferentes generaciones, países y corrientes estéticas. En la mayoría de las entrevistas (y en las mesas del festival) eso provoca la sensación de estar ante un remix: dos voces que gritan a la vez sin escuchar ni intentar escuchar a la otra. Las lecturas en común ̣—al grado en que las hay— suelen ser escritores norteamericanos, que los latinoamericanos colocan en muy alto rango. Los fantasmas de Joyce y de Borges atraviesan el libro, pero son fantasmas ligeramente distintos cada vez. Casi ninguno de los entrevistados lee a sus contemporáneos nacionales o los lee solo por recomendación. En resumen, desconocen tradiciones en español ajenas a la propia, con una excepción importante: cada escritor parece escoger otro país, un único país, a parte del suyo, para fundar su propia mitología. Muchos voltean hacia Argentina. Los menos, hacia España. Pero todos voltean hacia Norteamérica o más bien hacia los libros que Norteamérica ha hecho parte de su canon. En resumen: la novela latinoamericana contemporánea pasa primero por la literatura norteamericana.

Destaco tres entrevistas. La que abre el libro, con Luis Humberto Crosthwaite e Israel Centeno, que parecen competir por cual es el peor país en Latinoamérica, México o Venezuela, pero en la que al menos parece que los escritores terminan interesándose por la realidad del otro. La entrevista con Carlos Velázquez y Sergio Chejfec, que partiendo desde estéticas personalísimas y diferentes terminan por defender y coincidir en asuntos esenciales al quehacer literario y la entrevista que cierra el libro, a Yuri Herrera y Pablo Ramos, que si bien nunca dialogan resulta ser la más divertida de todas.

Me llama mucho la atención la elección de los pares de escritores. Puede parecer un despropósito (ciertamente hizo que las mesas del festival fueran tensas y extrañas), pero creo que al final es un acierto. Tanto Bosch como Balmaceda pudieron haber elegido pares más afines que hubieran dejado la idea de que hay más comunicación en Latinoamérica. Al elegir de esta forma las mesas y entrevistas, se hace una buena instantánea del estado de la literatura en Latinoamérica, su fortaleza y su dispersión, que bien podría ser una de las principales causas de que no sea tan fuerte como la literatura anglosajona. Un documento importante.

13 diciembre 2010

Lo complejo y lo simple

No creo en las propuestas literarias que no son ambiciosas. Un proyecto de escritura que no aspira a crear un nuevo canon carece de atractivo para mí. En este sentido, me veo obligado a confeccionar un proyecto ambicioso, aunque esto no sea garantía de que lo consiga. Finalmente, es la herencia de los grandes maestros. Esto nos remite directamente al asunto de intervenir los espacios de los otros libros. Aquí sucede algo interesante: los otros libros también intervienen en el espacio de nuestro libros. Comenzamos a escribir con la idea de establecer una dialéctica y al mismo tiempo ocurre un fenómeno particular: esas obras con las que aspiramos a dialogar, durante el proceso experimentan una simbiosis con nuestra propia escritura. En lo particular, considero que se trata de una nueva mitología. Lo que yo hago es confeccionar una nueva mitología a partir del universo literario conocido. Mi misión es crear una nueva mitología que se alimenta primordialmente de James Joyce.

—Carlos Velázquez, en Fet a Amèrica. La novela latinoamericana contemporánea según 18 autores.

06 diciembre 2010

Las lecturas de 2010 en Hermano Cerdo

Como cada año, HermanoCerdo, la revista de los campeones, publica las mejores lecturas que a lo largo del año han hecho sus colaboradores, lectores y amigos. Cabe resaltar que, a diferencia de otros ejercicios parecidos, no se limita a las novedades editoriales, sino a lo mejor que cada quién leyó a lo largo del año. Acá están mis lecturas.

Los invito a que envíen las suyas, que la mitad del encanto de leer está en compartir lo leído.

28 noviembre 2010

Final de temporada

Tengo muy abandonado este libro de notas. Noviembre fue un mes muy agitado pero productivo. La próxima semana no será diferente, porque me voy a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Si van a andar por allá, no sean malos y avisen, para pasarlos a saludar.

*


Por cierto, no se que estén leyendo, pero deberían de poner A Naked Singularity de Sergio de la Pava en su lista de lecturas.

22 noviembre 2010

Glittering dance-infused rock that parlays its love of synthesizers and melody into the best Ziggy Stardust-penned-Steven Tyler-sung songs done with an added sprinkling of Freddie Mercury bravado.

 –Review: Danger Days: The True Lives of the Fabulous Killjoys

10 noviembre 2010

Cosas que pasan


Pasan cosas así. De pronto no tengo mucho tiempo para escribir ni para leer. De todas formas, avanzo lento pero seguro con Ilustrado de Miguel Syjuco, que David Miklos me recomendó hace poco. Es muy bueno, de esos libros buenos que te dan envidia de los buenos que son. El mejor debut literario que he leído desde House of Leaves. Este año ha sido quizá uno de los años en que he leído más buenos libros desde el 2003. Casi todos son libros recientes. Hay una explicación muy sencilla a por qué estoy leyendo tantos libros tan buenos: desde 2003 no había tenido acceso a tan enorme cantidad de títulos que no había leído. (El 2003 fue el año en que empecé a leer en serio. Toda la literatura me estaba esperando.) A diferencia de 2003, en que hice pocas cosas además de leer, este ha sido un año muy agitado, pero las horas en el metro se han transformado en horas de lectura gracias a los libros electónicos.

Pasan cosas así. El 28 de noviembre estaré en Guadalajara, en la FIL. Cuando tenía 18 años soñaba con ir a GenCon o a la ComiCon. Ahora mi sueño es la FIL, que tiene la ventaja de no que no necesito visado y los asistentes cuidan más su higiene personal. Pasaré una semana entre libros, más libros de los que nunca voy a poder leer (y a decir verdad, la mayoría no los quiero leer). Imagino a un lector culto, cultísimo, que ha leído muchísimos libros pero ninguno de los que he leído yo —será fan de Musil, por ejemplo—. ¿Podría tener la misma idea de la literatura?

A veces, pasan ciertas cosas, por ejemplo, descubrir que pasé toda la carrera de ingeniería sin conocer ni necesitar conocer la existencia de un teorema geométrico que ahora es de enseñanza obligatoria en la secundaria. Cuando sea viejo, algunos de mis amigos estarán en los libros de texto de Español. No sé si eso es motivo de alegría o para ponerse a temblar.

08 noviembre 2010

Dos citas

Hemos pasado del orgullo nacional de muchos de nuestros predecesores (capaces, en casos extremos, de hablar durante cinco horas de libros sin citar uno extranjero) al reconocimiento llano de que hay literaturas más interesantes, sutiles y eficaces que la nuestra y no tiene sentido negarlo. [...] Pocos de los nacidos en los setenta (aunque haya excepciones notables) citarán un mexicano entre sus autores predilectos.

—Antonio Ortuño, "Las nuevas vidas paralelas", en Cultura y arte de México No. 5 (p. 5 y 6)

David Foster Wallace “ha sido, de lejos, el escritor más influyente para un gran y muy diverso grupo de narradores nacidos en los años 60 y 70 del pasado siglo”.

—Vicente Luis Mora citado por Javier Calvo en una nota de Mauricio Salvador.

03 noviembre 2010

Mexico 2026

Now she could see in the illumination of the battery-powered flashlights that few if any of the Mexican wrestlers were actually Mexican. The possibility had only just occurred to her. And why would they be? The people on the other side of the border had things to do, places to go. The people of Mexico had jobs. The wrestlers, instead, were a heterozygous lot, a multiethnic melting pot of bad vibes. What they liked about Mexican wrestling was the superheroic violence.

—Rick Moody, The Four Fingers of Death.

01 noviembre 2010

De bestsellers: Nota sobre Library of the Dead, de Glenn Coopen


Después de leer The Antologist de Nicholson Baker, una novela sobre un poeta que no puede escribir la introducción a la antología que ha preparado, decidí buscar algo en las antípodas de la ficción. No es que The Anthologist tenga nada de malo, al contrario, no me reía tanto con una novela desde hace tiempo. Ahí va mi blurb: "El antólogo es lo que pasa si mezclas a Vila-Matas con Buster Keaton". Pero cuando leo ficción tan metaliteraria como The Antologist, por más graciosa que sea, me queda una sensación extraña en el estómago.

Necesitaba algo así como una Coca-Cola literaria y terminé eligiendo Library of the Dead de Glenn Cooper. Los habituales de esta memoria ya sabrán que me gusta leer best sellers. Obviamente, me gusta leer best sellers porque los disfruto, pero también me gusta leerlos porque me intriga como funcionan. Me intriga, especialmente, como hacen para seducir al lector. Cuando uno lee cualquier reseña de cualquier novedad literaria, se pueden leer cualquier cantidad de cosas sobre el lenguaje, la construcción de los personajes y la tensión, y cómo esos elementos seducen al lector. Pero resulta que la mayoría de los best sellers usan un lenguaje que no sólo no es llano sino es más bien torpe, los personajes no tienen la más mínima profundidad y el manejo de la tensión es transparente. Pero funcionan. La gente los lee y conecta con ellos, los recomienda a sus amigos y los regala para navidad. Hay aglomeraciones en las firmas de autógrafos.

El argumento central para menospreciar al best seller radica en decir que sus lectores son tontos o que no saben lo que hacen. Yo creo que es tonto no permitirse de vez en cuando la lectura de un best seller, porque te puedes llevar algunas sorpresas. Al inicio de Library of the Dead tenemos tres tramas:

1) un agente del FBI investiga los asesinatos del Doomsday Killer en Nueva York, un asesino que envía a sus víctimas una fotografía con la fecha en la que morirán;
2) un experto en informática que vive en Las Vegas trata de convertirse en guionista mientras trabaja todos los días en la ultrasecreta Area 51;
3) en el 777, los monjes de la abadía de Vectis se preparan para la llegada de un cometa.

Sí, los personajes de Glenn Cooper son ridículos. Will Piper, el detective del FBI, es un magneto atractor de mujeres y su compañera decide bajar de peso para parecerle atractiva. Churchill y Truman hacen breves apariciones en el libro, y sus caracterizaciones parecen sacadas deun sketch de Saturday Night Live. Pero Cooper corre unos riesgos con la trama que uno no ve comúnmente en los jovenes novelistas literarios. También no hay un ápice de condescendencia: Cooper no busca burlarse de sus lectores ni intenta parecer más listo que ellos. En gran parte, por eso los giros de la trama funcionan. Casi todo bestseller que se precie de serlo esconde «un secreto que cambiará la historia de la humanidad». El de Cooper es muy bueno y es, hay que decirlo, muy borgeano. Contra lo que podría pensarse, no tiene nada que ver con extraterrestres.

Ahora estoy cerca de la mitad de The Four Fingers of Dead de Rick Moody. Esta novela se presenta como la novelización del remake de 2025 del clásico de serie B The Crawling Hand. No me había divertido tanto una novela desde Against the Day. Tiene una anécdota curiosa, y es que el nombre del novelizador fue elegido mediante una subasta de caridad, que ganó una mujer canadiense, para que su nombre se usara en una novela. A parte de eso, tendría que repetirlo, es hasta el momento la novela que más me ha divertido desde Against the Day.

Hay un cambio cualitativo en la escritura, entre la novela de Cooper y la de Moody, pero la temática es más o menos la misma: el impacto de la cultura popular, la decadencia del imperio. Estos temas se leen con más inocencia en Library, Fingers es hiperconsciente de los temas que trata. ¿Será eso la literatura: oficio, hiperconsciencia? Pero entonces, ¿qué es un mal libro literario?

He tenido fiebre y dolor de garganta desde el viernes. Mejor no me hagan caso.

31 octubre 2010

Descubrimiento

El problema no era que no pueda leer ficción, es que no puedo leer ficción sin sentido del humor.

26 octubre 2010

31

Durante muchos años, el jersey con el número 31 de los Buffalo Bills estuvo reservado. Ese número representaba a los fans, al espíritu del equipo.

Hoy, el autor de este librillo de memoria cumple treinta y un años. El pasado ha sido un gran año, lleno de viajes, nuevos amigos, buenos libros, buena comida, una familia fabulosa y una gran compañera para compartir mi vida. No ha estado exento de descalabros y frustraciones, pero en un balance, las cosas buenas han ganado de calle.

Quiero agradecer a todos los lectores de Teoría del Caos —ya no puedo decir que sean sólo cinco— por hacer de este un año lleno de polémicas y discusiones inteligentes. Sus comentarios siempre atentos me hacen más feliz el día y al final, ¿qué más se puede pedir? Leer sus blogs y libros de notas siempre me hace pensar que no todo está perdido y que el mundo todavía vale la pena. También quiero agradecer a todos los que leen está memoria desde facebook por sus también atentos comentarios y por no llenar mi muro de invitaciones a juegos tontos ni cuestionarios sin sentido. Gracias también a todos los que le dan RT a mis desvaríos.

No exagero cuando digo que todos ustedes son parte importante de mi día a día. Así que aprovecho la ocasión para enviarles un fuerte abrazo y agradecerles un año lleno de cine, literatura y atractores extraños.

25 octubre 2010

On any given sunday

On any given Sunday
In any world worth living
even the Oakland Raiders
can score 59 points.


A blind referee will give a win to the Steelers
but the Browns will beat the Saints on a fair game
and you can count on the Cowboys to lose come Monday night.

Sure, you can count on Brett Favre
to screw up his last pass

but the Buffalo Bills
still can take a game into overtime.

22 octubre 2010

El elitismo inverso

En una reciente conversación en el Fet a Amèrica, transmitida por Canal-L, el narrador argentino Sergio Chejfec planteó la idea de que la literatura debe agregar a la complejidad del mundo, en vez de intentar ordenarlo y simplificarlo, si es que desea seguirse llamando literatura. Esta declaración se da de forma casi simultánea con la reciente entrevista a Tom McCarthy en Bookworm, que aborda en la etapa final el mismo tema, casi con las mismas palabras, y con la conversación en torno al más reciente libro de Gabriel Josipovici, What Ever Happened to Modernism?


El resto, en LaTempestad.com.mx

20 octubre 2010

¿Qué es la poesía?

¿Qué es la poesía? La poesía es prosa en cámara lenta. Ahora, eso no es cierto de los poemas rimados. No es cierto de Sir Walter Scott. no es cierto de Longfellow o Tennyson o Swinburne o Yeats. Los poemas rimados son diferentes. Pero el tipo de poemas de verso libre que la mayoría de los poetas actuales escriben —el tipo de poemas que yo escribo— son prosa en cámara lenta.

—Nicholson Baker, The Anthologist.

18 octubre 2010

Leeré

De regalo de cumpleaños volveré a leer Against the Day, porque francamente no hay tantos libros tan buenos.

The Art of Roughness

Martín Cristal comparte vía Facebook una charla de Benoît Mandelbrot en TED:

Fractal

Diego Llergo me envía un pequeño mandamiento a modo de epitafio para Benoît Mandelbrot:

Caótico fractal de inconcebible dimensión decimal; aleja de mi la posibilidad del incomprensible caos. (Mandelbrot, descanse en caos)

17 octubre 2010

Chaos Theory

Javier Moreno me envía el siguiente poema para complementar el homenaje a Mandelbrot:


Chaos Theory

Ronald Wallace


1. Sensitive Dependence on Initial Conditions
For want of a nail the shoe was lost,
for want of a shoe the horse was lost,
and so on to the ultimate loss—a battle,
a world. In other words, the breeze
from this butterfly’s golden wings
could fan a tsunami in Indonesia
or send a small chill across the neck
of an old love about to collapse in Kansas
in an alcoholic stupor—her last.
Everything is connected. Blame it on
the butterfly, if you will. Or the gesture
thirty years ago, the glance across
the ninth-grade auditorium floor,
to the girl who would one day be your
lover, then ex-lover, then the wind
that lifts the memory’s tsunami,
the mare of the imagination, bolting,
the shoe that claps the nail down on
your always already unending dream.

2. Love’s Discrete Nonlinearity
No heart’s desire is repeatable, or,
therefore, predictable. If a few hungry foxes
gorge on a large population of rabbits,
the population of foxes increases
while that of the rabbits declines,
until some point of equilibrium is passed
and the foxes begin to vanish with
the depleted supply of rabbits, and then
the rabbits multiply, like rabbits. And so on.
The ebb and flow of desire and fulfillment
is a story as old as the world. So,
if I loved you, finally, too much, until
you began to disappear, and I followed,
would you theoretically return to love
repeatedly again? There are forces so small
in our story of foxes and rabbits
no Malthus could ever account for them.
Whole species daily disappear, intractable
as weather. Or think of a continent’s
coastlines, their unmeasurable eddies
and whorls: infinite longings inscribed
by finite space and time,
the heart’s intricate branchings.

3. Strange Attractors
Our vision is simply not large or small enough
to encompass love’s fractal geometry.
Who can know the motion of whorl within whorl
entrancing that paradoxical coastline, the changing
habitat of rabbits, the possibility that,
in the clockwork attraction of the solar
system, some heavenly body may not appear
every few million years, to throw all our
calculations asunder? Which says something
for randomness, which has its own hopeful
story. It’s just that the patterns of love
and loss are so limitless that chaos
makes its own beautiful picture in which
we are neither (for all our grand needs
and egos) first cause nor unrepeatable.
We are uniquely strange attractors, love’s
pendulum point or arc, time’s shape or fancy,
in a system with its own logic, be it
the cool elegance of eternity, or
the subatomic matrix of creation and decay.

Mandelbrot (1924-2010)

Imagine that inside this labyrinth you see another one, but on a smaller scale, reserved only, say, for cats, dogs, and mice—and then, inside that, one for ants and flies, then microbes and the whole invisible world—down and down the scale, for once the labyrinthine principle is allowed, don't you see, why stop at any scale in particular? It's self-repeating. Exactly the spot where we are now is a microcosm of all Venice.

—Thomas Pynchon, Against the Day

16 octubre 2010

Lovecraft hasta en la sopa

Termino de leer La vida triestina de David Miklos, que incluye "El abrazo de Cthulhu". También incluye un cuento que se llama "Vacas flacas" que no me deja de llamar la atención porque le acabo de enviar a Miklos el mismo cuento.

Esos libros de Bruguera de los que habla Miklos en "El abrazo de Cthulhu" en mi propia infancia ya eran una leyenda, tan difíciles de encontrar como el Necronomicon. Empecé a leer a Lovecraft en unas ediciones baratas, de esas que compras afuera del metro, y terminé de leerlo en las ediciones de Del Rey y Chaosium, en inglés, para descubrir (como con Sherlock Holmes) que las ediciones en español no venían completas y solían tener extrañas decisiones editoriales, como cambiar los finales, agregar nuevos comienzos o transformar una noveleta en un cuento. Ahora, apenas quince años después, las obras de HP Lovecraft ya no tienen derechos y es muy sencillo y barato comprar o encontrar su obra completa.

Alguien debería sentarse a explicar cómo es que Lovecraft pasó de ser un autor de culto a un referente imperdible de la cultura del siglo XXI.

14 octubre 2010

Menos vampiros y más Bakunin


Aunque me temo que en mis lecturas seguirá predominando la nonfiction un rato más, de momento he encontrado una vuelta agradable al terreno de lo imaginado, primero con Soon I Will Be Invincible de Austin Grossman, que es la primer novela que consigo terminar en un buen rato, y ahora con un triple combo: Fabulosos monos marinos de Óscar Gual (que dice ser una novela aunque sospecho que es un libro de cuentos), La vida triestina de David Miklos (que es una cosa extraña aunque bien podría leerse como una novela) y C de Tom McCarthy (que alguien ha llamado el regreso del noveau roman aunque sospecho que es alguien no muy versado en el noveau roman).

Hace dos semanas empecé una nota larga sobre el nonfiction y luego la abandoné. Era una nota sobre como la idea de la próxima muerte del cuento me había llevado primero a leer cuentos en busca de una señal de que estaba equivocado (no la encontré), luego a leer novelas como si no hubiera mañana y finalmente terminara incapacitado para leer ficción. La abandoné porque aunque el proceso mental para volver a la novela fue bastante tortuoso, describir los hallazgos de esta odisea lectora me va a tomar más que una nota larga. Quizá para cuando termine de escribir esos hallazgos, me encuentre leyendo exclusivamente poesía del Siglo de Oro (estuvo a punto de pasar) o leyendo a los historiadores latinos (no creo, pero todo puede pasar).

Lo que quizá valdría la pena comentar, de esa larga nota, es que no entendía esa discusión encarnizada entre fiction y nonfiction que lleva varios años celebrándose en Estados Unidos. Ya la entendí. Es complicado ver desde México a qué se debe tanto escándalo, pero ahora que es mucho más fácil tener acceso a la literatura de nuestros vecinos, me doy cuenta que el asunto por algo muy sencillo: la nonfiction hace mejor el trabajo de ayudarnos a comprender el mundo. No hay una novela hoy que hable de lo que habla Tom Bissell en Extra Lives, Chuck Klosterman en Eating the Dinosaur o Imperial Life in the Emerald City de Rajiv Chandrasekaran.

No es que esa novela no puede existir (los Monos marinos de Gual se acercan, por ejemplo) pero la novela actual sigue preocupada en lo de siempre: el detalle, el tono, la construcción de los personajes y por supuesto, en los vampiros, más que en iluminar algún aspecto de la vida. Me voy a ver tajante: escribir ficción porque "tengo una historia que contar" nunca se ha leído más falso. Quizá se deba a la aparición de Internet y la inundación de letras que trajo consigo (y que sólo imaginó Cortazar, no en "El fin del mundo del fin" sino en "La autopista del sur") que de súbito una historia que contar no parezca suficiente.

O más bien todo lo contrario. Quizá más bien el problema es que las novelas nacen como libros de nonfiction en la cabeza de sus autores, y luego se vuelven novelas por alguna razón más o menos comercial o de tradición o de prestigio. Entonces, tenemos personajes que están ahí nada más para decir frases que el novelista piensa que son buenas, tenemos extensas descripciones del color del cielo que sólo están ahí porque el novelista necesita dosificar el paso de una escena a otra o detalles geniales pero que no tienen nada que ver con la materia.

Freedom, el novelón de Franzen que tanta polémica ha causado, resalta justamente porque es una verdadera novela, concebida como tal, con diálogos que en realidad son diálogos y personajes que en realidad son personajes (aunque en lo que llevo leído tiene detalles de humorismo involuntario —una suerte de choteo de Dostoievski— que distraen). Todo esto puede tener o no que ver con el predominio de los estudios de escritura creativa en los países de habla inglesa. Creo que sólo está parcialmente relacionado.

Con lo que sí está relacionado es con la también añeja tensión entre realismo y posmodernismo en las letras norteamericanas. Durante mucho tiempo pensé que era una discusión válida, pero hoy me parece que es más bien estúpida. Es muy probable que haya sido válida un buen tiempo, y vaya a volver a serlo (todo indica que es parte del péndulo entre clasicismo y romanticismo que la literatura está condenada a seguir) pero de momento creo que el problema radica en que la ficción está demasiado ocupada en verse en ombligo. De esa contemplación del ombligo no se salvan ni realistas ni postmodernistas. Lo que pide David Shields no es que muera la ficción, sino que deje de verse el ombligo. La nonfiction no se mira el ombligo (podría hacerlo, quizá algún día lo haga, pero hoy no) y es por ello que resulta tan gratificante.

Ahora, en español el panorama es muy distinto. Insisto en usar nonfiction y no decir ensayo porque el ensayo en español (salvo excepciones) comulga muy bien con la idea de mirarse el ombligo: el paseo, la erudición de biblioteca, la página sobre nada —todas esas cosas de las que se queja Hugo Hiriart en El arte de perdurar— no ayudan mucho. Ayuda menos que cuando el ensayo no incluya estas características se deje de considerar literatura. Soy injusto. Extra Lives o Imperial Life son libros muy caros: viajes, entrevistas, corroborar hechos, etc. No se pueden escribir con una beca del FONCA.

Y termino con el asunto de los másters de escritura creativa: es difícil pensar que son los únicos culpables porque entonces la literatura en español, que no tiene ese lastre, estaría mucho más saludable de lo que está. Tampoco se puede culpar al mercado: es muy probable que los que escriben en inglés hagan un esfuerzo extra porque pueden de hecho vivir directamente de lo que escriben (por el momento). Lo que es claro es que la ficción necesita renovarse para recuperar espacios (mindshare), pero esa renovación no pasa por el pomodernismo ni por el afterpop ni por el realismo ni por una vuelta a los ideales aristotélicos. Va más de dejar de mirarse el ombligo: el arte como un arma y no como un florero.

Claro que toda esta diatriba puede ser nada más una reivindicación del nuevo disco de My Chemical Romance.

12 octubre 2010

Vanitas vanitatum omnia vanitas


Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;

Mientras a cada labio, por cogello,
Siguen más ojos que al clavel temprano,
Y mientras triunfa con desdén lozano
Del luciente cristal tu gentil cuello,

Goza cuello, cabello, labio y frente,
Antes que lo que fue en tu edad dorada
Oro, lilio, clavel, cristal luciente,
No sólo en plata o vïola troncada
Se vuelva, más tú y ello juntamente
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

—Luis de Góngora

A propósito de una observación tangencial en una crítica de Mutatis Mutandis de Javier García Rodriguez ["si es verdad eso de que eres lo que comes, los que nos criamos en los ochenta somos leche, cacao, avellanas y azúcar [que es otra manera de ser tierra, polvo, humo, sombra y nada)"] encontré una pequeña joya, "En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada: historia de un tópico literario (II)", que sigue el rastro de tópico gongorino desde sus posibles fuentes clásicas hasta llegar a Cernuda y, por supuesto, a Javier Marías. Es un buen recordatorio que el trabajo académico, arduo y árido como es, también puede ser muy edificante cuando es bien planteado y hasta francamente divertido, como en el delicioso apéndice donde liga el tópico con la frase "echar un polvo".

A propósito de los días pasados, con tantas discusiones de listas de escritores y premios literarios, no creo que venga mal la reflexión.

10 octubre 2010

Reading (DFW,3)

Can you imagine your readers? And how do you imagine them?

I imagine the reader either pretty well educated, or being somebody with a lot of practice reading. There are parts of the book [Infinite Jest] that I think you've gotta sort of know that, you've gotta have had some practice reading hard stuff and know that there's a payoff for it.

I don't think somebody whose only experience reading long stuff is Anne Rice or Stephen King will find this—I think they'll find the demands on them just unacceptable, fairly early on. I don't really have any aspirations for a truly mass audience.

[...]

I think one thing about probably, you can expect that somebody who's willing to read and read hard a thousand-page book is gonna be somebody with some loneliness issues. Or somebody like me or perhaps like you, who isn't always able to get the sense of intimacy they need. You know, in regular day-to-day intercourse.

—David Foster Wallace entrevistado por David Lipsky en 1996, en Although of Course You End Up Becoming Yourself.

07 octubre 2010

Excalibur, 4 (Notas sobre ficción interactiva de ayer y hoy)

Lo que sigue son notas sobre hipertexto y ficción interactiva y cómo pueden funcionar para el proyecto Excalibur, aunque en realidad no llego a nada. No están ni un poco ordenadas.

Right now...


Recibido Fabulosos monos marinos


(las fotografías fueron tomadas con la pésima cámara de mi celular)

Óscar Gual me contactó hace unas semanas por Facebook para decirme que le encantaría que leyera su segunda novela. "Tengo la intuición de que te va a interesar bastante", escribió. No conozco al autor, pero al parecer le gusta leer esta memoria. Hoy llegó el libro en un sobre verde, desde Castellón. (Quiero hacer un paréntesis para decir que a mí, como a Borges, no me pasan estas cosas. Mil gracias, Óscar).

De la contraportada:

Fabulosos monos marinos es una novela de novelas, una realidad de realidades, cuya acción transcurre en Sierpe, lugar señalado por una insólita maldición y en el que convergen, chocan y se superponen todos los planos de la realidad. Sierpe, una verdadera ciudad textual, podría definirse como una bizarra mezcla entre la Sin City de Frank Miller y Springfield de Los Simpson, y Óscar Gual la convierte en protagonista y escenario de su historia de historias. Leeremos y veremos, gracias a la poderosa y divertida imaginación del autor, los variopintos habitantes de Sierpe: el espíritu de La Transición deambulando, el criminal que se convierte en alcalde por accidente, un concurso televisivo empeñado en romper todas las fronteras de la narratividad, un comisario de policía verdaderamente creativo, filosofía y marihuana, trolls y guitarras eléctricas, y, cómo no, el mismísimo fin del mundo.
Cuando abro una novela al azar y me encuentro con una discusión sobre los meritos de Load y Reload de Metallica, sé que estoy ante una novela que quiero leer. Otra página al azar: Don DeLillo. Una más: The Big Lebowski.

Así que después de las extrañas memorias del Doctor Impossible en Soon I Will Be Invincible, sigue Fabulosos monos marinos. Gracias de nuevo a Óscar, que se ha hecho un nuevo amigo del otro lado Atlántico, por enviarme su libro.

(Ahora tengo dos libros de DVD Ediciones narrativa,  el 39, La fiesta del asno, y el 60, Fabulosos monos marinos. Al ver la oferta de la editorial, descubro que quiero unos 15 más. Ojalá pronto sea más sencillo conseguirlos en México.)

06 octubre 2010

Decálogo del silencio


  1. La literatura es siempre un enigma, y los poetas, los más grandes creadores de acertijos.
  2. Por tanto, toda literatura es un juego. Los lectores siempre son jugadores más o menos experimentados, cazadores de adivinanzas, maestros del crucigrama.
  3. Si escribir es reescribir, leer es leer entre líneas. En un texto literario, en todo texto literario que vale la pena leer, lo que cuenta no es lo que se dice, sino lo que no se dice.
  4. Como un buen dibujante, el poeta no describe lo que quiere decir, sino su espacio negativo.
  5. La labor del poeta no consiste en crear luz, sino en arrojar sombras.
  6. Todo arte poético es un acto de negación. Al centrar nuestra atención sobre el finísimo hilo de la palabra, negamos la existencia del resto del universo.
  7. La literatura es una prestidigitación, un ocultamiento. La gran literatura consiste en hacer oculto aquello que se desconoce, o que no está ahí.
  8. La gran literatura debe, a demás, hacer que este ocultamiento sea totalmente natural: sombras y no capas negras.
  9. El gran lector es un murciélago voraz.
  10. El edificio entero de la literatura está construido sobre el abismo.
(Miguel Alfonso: El milagro de la virgen de la Concepción)

Envidia

Leo Soon I Will Be Invincible de Austin Grossman:

I’m the smartest man in the world. Once I wore a cape in public, and fought battles against men who could fly, who had metal skin, who could kill you with their eyes. I fought CoreFire to a standstill, and the Super Squadron, and the Champions. Now I have to shuffle through a cafeteria line with men who tried to pass bad checks. Now I have to wonder if there will be chocolate milk in the dispenser. And whether the smartest man in the world has done the smartest thing he could with his life.
Que en español sería algo así como:

Soy el hombre más inteligente del mundo. Antes usaba una capa en público y peleé contra hombres que podían volar, que tenían piel de metal, que podían matarte con los ojos. Peleé con Corefire hasta un punto muerto, y con el Súper Escuadrón, y con los Campeones. Ahora tengo que mezclarme en la fila de la cafetería con hombres que intentaron hacer valer un cheque sin fondos. Ahora tengo que preguntarme si habrá leche de chocolate en el dispensador. Y en si el hombre más inteligente del mundo ha hecho lo más inteligente que podía hacer con su vida.

No sé que estén leyendo ustedes, pero no puede ser mejor que esto.

05 octubre 2010

You write like...

Hace mucho que no hacía una de estas memes:


I write like
Margaret Atwood

I Write Like by Mémoires, Mac journal software. Analyze your writing!

Excalibur, 3

Si hubieras estado ahí, lo primero que hubieras escuchado era el sonido ensordecedor de las trompetas, la vibración del asfalto que iba desde el centro de la calle hasta la planta de tus pies cada vez que los percusionistas golpeaban los tambores con sus baquetas metálicas. La calle principal de Mayors Cape, Maryland, el mediodía del 5 de septiembre de 1964, dos hileras de edificios de madera blanca carcomida por el salitre y el viento, adornadas con brillantes globos de azules, blancos y rojos, no habían visto nunca tanta agitación en los ciento sesenta y cuatro años de la fundación del pueblo. La banda, treinta hombres jóvenes que habían volado ese mismo día desde Nueva York hasta la pista en Crecent Creek en cinco avionetas rentadas por la compañía, acompañaba cada paso de sus lustrosas botas negras con un firme movimiento de hombros para lucir mejor las impecables chaquetas rojas con hombreras y botones dorados y los sombreros a juego, decorados también con una pluma dorada que se inclinaba en todas direcciones con la fuerza del viento que soplaba desde el mar.
Lento, pero va tomando forma.

¿Cuotas de género?

Esto es un rant. No me va a dejar de molestar por un rato, así que no voy a intentar escribir algo razonado. Mis disculpas de nuevo.

Luis González de Alba publica en Milenio su misógina columna ¿Cuotas de género?, que hace que se me engarroten las manos del coraje. En resumen, dice que las mujeres como género no sirven para la literatura porque "los hombres somos competitivos en todas las áreas, sin excepción". De hecho, también dice que "las buenas tetas" y  "buenas nalgas" imposibilitan a las mujeres para los deportes. De paso —haciendo gala de una incapacidad absoluta para la coherencia temática— dice que sólo los homosexuales hacen buenos bailarines o diseñadores. Ahí va el párrafo más idiota:

Los hombres somos competitivos en todas las áreas, sin excepción. Y lo somos porque asumimos las actividades más riesgosas, como la defensa contra otros machos, o la guerra en humanos. Y asumimos los riesgos porque los machos son sustituibles, las hembras no. Si un gallo se me muere, todas mis gallinas resultarán fecundadas por los restantes. La especie ahorra alimento si tiene más hembras que machos. Por eso manda hombres a matarse entre sí y en los naufragios oímos el grito “mujeres y niños primero”: son los resabios de nuestra evolución.


Perdón si el párrafo no tiene mucho sentido. Sólo lo cito tal cual. Ya me imagino que Sandro Cohen podrá hacer delicias sobre la concordancia con él. No me detengo más en la pésima redacción, que no tiene la culpa. De hecho, haré un esfuerzo por no concentrarme en la estupidez pasajera de la columna y me centraré en la escencial.

Dice González de Alba que aparecen más hombres que mujeres en su revista Nexos porque los hombres son más competitivos. Entonces, ¿cómo es que en la lista de 20 escritores de menos de 40 años de The New Yorker hay 10 mujeres? ¿Me va a decir que a Michiko Kakutani la literatura le tiene sin cuidado? Para el caso, olvidemos que el fútbol soccer es el deporte de mayor crecimiento entre mujeres en los Estados Unidos, porque quizá resulte que en su argumento evolutivo, los norteamericanos no son personas, sino robots, y se rigen por otras leyes.

Acá voy a aventurar otra teoría —ya que están de barata, por lo que veo—, que quizá desmerezca porque no soy colaborador de Nexos: En las sociedades civilzadas, es decir, aquellas en las que la fuerza física del torso del macho homo sapiens ya no es esencial, en las que la reproducción biológica deja de ser el fin último del acto sexual, en las que el conocimiento es un valor esencial, las mujeres inmediatamente ocupan espacios de igualdad en una gran cantidad de áreas, incluyendo la literatura, los deportes y el diseño de interiores. En resumen, la presencia de mujeres en todos los ámbitos sociales es un indicador del desarrollo de una sociedad.

México todavía no es esa sociedad. Las mujeres mexicanas viven abiertamente bajo la amenaza de violencia física, social y emocional. Esta violencia no discrimina niveles económicos, sociales o culturales. Viven también bajo el prejuicio machista y misógino de que ciertos ámbitos no son de su interés, del cual la columna de González de Alba es una muestra perfecta. El prejuicio y la violencia no las hacen por sí mismos menos capaces, pero si obligan a las mujeres a lidiar con un handicap impuesto por la sociedad: no pueden acceder a las mismas oportunidades que los hombres. El machismo y la misoginia, por desgracia, tampoco discrimina géneros: hombres y mujeres los practican por igual.

El resultado último es que no haya suficientes mujeres, por ejemplo, en la política o en la literatura. Si no hay suficientes quiere decir que algo va muy mal en la sociedad, no que "los hombres son más competitivos". Y sí di a entender que los norteamericanos son más civilizados, me disculpo otra ves. Basta leer los comentarios sobre el mal trato que sufrió Ines Sainz en los vestidores de los Jets de Nueva York, escritos por hombres y mujeres también.

04 octubre 2010

Sobre la lista de Granta en español (y las cuotas de género)

* Las listas literarias casi siempre terminan siendo un fiasco. Yo sólo me fío de Top 10 de libros que cada mes pone The Millions. Compro casi todo lo que sale ahí.

* Ahora, a menos hayan estado dormidos debajo de una piedra, sabrán que el pasado viernes la revista Granta en español anunció su lista de los mejores 22 jóvenes escritores en español. La lista causó malestar en muchos sectores de los aficionados y profesionales de la letras. Desafortunadamente, no por la calidad de los escritores incluidos, sino por sus arbitrariedades. No me extenderé aquí. Mejor los invito a leer la nota de David Miklos en el blog de La Tempestad, "Todo ese blurb" que tiene enlaces a los nodos de discusión sobre dicha lista.

* Como muchos otros, me reservo a discutir sobre los escritores de la lista en sí porque no quiero caer en el juego de Granta en español. Una excepción: celebro la inclusión de Antonio Ortuño, de quien vengo insistiendo tendrá una carrera brillante —aunque con sus traspiés—, por la proyección que le dará esa inclusión.

Editado una hora después: Yo acá quejándome de los intereses ideológicos de Granta en español y resulta que en México, desde las revistas "literarias" mexicanas—entre comillas porque las indiciadas son ante todo revistas políticas que usan a la literatura como estrategia de legitimación— todavía se defiende que las mujeres no sirven para la literatura. Para colmo, sólo los homosexuales pueden ser diseñadores. Así que perdón, por aquello de la paja en el ojo ajeno y la viga...

02 octubre 2010

Inframundo de Javier Moreno en ebook


Javier Moreno, editor de HermanoCerdo, acaba de lanzar en ebook su nuevo libro de cuentos, Inframundo. Tuve la fortuna de leer una versión preliminar hace un año y debo decir que es una delicia. El libro electrónico ha quedado muy bien cuidado.

A falta de una reseña minuciosa, que pronto llegará, les recomiendo mucho la lectura de este libro, que escapa a los lugares comunes del cuento. Aprovecho, también, para enviarle un fuerte abrazo a Javier.

01 octubre 2010

El derecho a leer bestsellers

Las primeras cifras de ventas de libros electrónicos indican que el género más popular es la ficción, particularmente las novelas. Sin embargo, el sector de mayor crecimiento en el comercio de libros electrónicos es el de las historias románticas. ¿Hay un súbito interés por las aventuras pasionales? ¿El mundo tiene una nueva necesidad por los amores prohibidos? No. Lo que sucede es que los libros electrónicos no tienen portada, así que puedes leer lo último de Danielle Steel en público sin temor a ser juzgado.

El resto, en el blog de La Tempestad.

The Charge of the Light Brigade, Lord Tennyson



1.

Half a league, half a league,
Half a league onward,
All in the valley of Death
Rode the six hundred.
"Forward, the Light Brigade!
"Charge for the guns!" he said:
Into the valley of Death
Rode the six hundred.

2.

"Forward, the Light Brigade!"
Was there a man dismay'd?
Not tho' the soldier knew
Someone had blunder'd:
Theirs not to make reply,
Theirs not to reason why,
Theirs but to do and die:
Into the valley of Death
Rode the six hundred.

3.

Cannon to right of them,
Cannon to left of them,
Cannon in front of them
Volley'd and thunder'd;
Storm'd at with shot and shell,
Boldly they rode and well,
Into the jaws of Death,
Into the mouth of Hell
Rode the six hundred.

4.

Flash'd all their sabres bare,
Flash'd as they turn'd in air,
Sabring the gunners there,
Charging an army, while
All the world wonder'd:
Plunged in the battery-smoke
Right thro' the line they broke;
Cossack and Russian
Reel'd from the sabre stroke
Shatter'd and sunder'd.
Then they rode back, but not
Not the six hundred.

5.

Cannon to right of them,
Cannon to left of them,
Cannon behind them
Volley'd and thunder'd;
Storm'd at with shot and shell,
While horse and hero fell,
They that had fought so well
Came thro' the jaws of Death
Back from the mouth of Hell,
All that was left of them,
Left of six hundred.

6.

When can their glory fade?
O the wild charge they made!
All the world wondered.
Honor the charge they made,
Honor the Light Brigade,
Noble six hundred.

30 septiembre 2010

The Nonfiction Curse

No short stories or poems
No fiction, no novels
I've got the nonfiction curse.

No Stevens or Borges,
No Shakespeare or Tolkien,
I've got the nonfiction curse.

Continua mi incapacidad para leer ficción. Salvo por unos cuantos cuentos (y en particular un delicioso libro de cuentos del cual tengo, digamos, algo parecido a un ARC) no puedo leer ficción. Tengo C de Tom McCarthy y Super Sad True Love Story de Gary Shteyngart, que muero por leer, en el Reader, y no logro pasar de la segunda página.

En vez de eso, estoy leyendo Extra Lives: Why Video Games Matter de Tom Bissell (gracias, Mauricio) y lo estoy disfrutando como enano en dulcería. Es extraño, porque en realidad nunca he sido un gran videojugador. Sólo hay dos juegos a los que vuelvo una y otra vez: Final Fantasy III y Earthbound. Puedo jugar Rock Band por horas, aunque ya casi no lo hago, pero es un asunto aparte. La mayoría de los juegos de los que habla Bissell no los he jugado, sino que me he sentado a ver a mis amigos jugarlos. Jugar videojuegos me aburre profundamente. Quizá por eso disfruto tanto como Bissell habla de lo estúpido que es Fallout 3 o de lo tontos que son los diálogos de Resident Evil.

Sin embargo, lo que más me interesa de Extra Lives es cómo Bissell ve la evolución de los videojuegos, en términos de experiencia de juego y posibilidades estéticas, porque el diseño de juegos es algo que siempre me ha interesado mucho. ¿Por qué importan los videojuegos? Todavía no lo sé, porque voy al 30% del libro, pero estoy disfrutando mucho averiguarlo.

28 septiembre 2010

Momentos antes del viento


El arte de perdurar
Hugo Hiriart
Oaxaca: Almadía, 2010
El último grito de la moda en la crítica literaria lumpen —aquella que se ejerce sobretodo en los comentarios de los blogs y de los periódicos en línea, y que sobrepasa ya en número a su habitat natural de la charla de café entre letraheridos— consiste en sacar una bola de cristal y decretar que "nadie hablará de este libro dentro de un año". En esto la crítica lumpen se puede comparar con ese otro género profético popular, la llegada del fin del mundo. Si al año siguiente resulta que el maldito libro todavía recibe reseñas y comentarios críticos, siempre le queda al augur la posibilidad de aducir que su profecía erró por margen de un año, pero que el próximo seguro se cumplirá. Mientras la vida y el mundo nos alcancen, siempre existirá la posibilidad de vaticinar el olvido.

Ítaca, de C.P. Cavafis


Cuando salgas en el viaje, hacia Ítaca
desea que el camino sea largo,
pleno de aventuras, pleno de conocimientos.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al irritado Poseidón no temas,
tales cosas en tu ruta nunca hallarás,
si elevado se mantiene tu pensamiento, si una selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo embarga.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
y al feroz Poseidón no encontrarás,
si dentro de tu alma no los llevas,
si tu alma no los yergue delante de ti.
Desea que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con cuánta dicha, con cuánta alegría
entres a puertos nunca vistos:
detente en mercados fenicios,
y adquiere las bellas mercancías,
ámbares y ébanos, marfiles y corales,
y perfumes voluptuosos de toda clase,
cuanto más abundantes puedas perfumes voluptuosos;
anda a muchas ciudades Egipcias
a aprender y aprender de los sabios.
Siempre en tu pensamiento ten a Ítaca.
Llegar hasta allí es tu destino.
Pero no apures tu viaje en absoluto.
Mejor que muchos años dure:
y viejo ya ancles en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Ítaca.
Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Otras cosas no tiene ya que darte.
Y si pobre la encuentras, Ítaca no te ha engañado.
Sabio así como llegaste a ser, con experiencia tanta,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

23 septiembre 2010

21 septiembre 2010

La Tempestad 74

Ya puede leerse en línea La Tempestad 74, que con este número estrena diseño. El nuevo diseño es más serio y sobrio, más cuadrado, digamos. Es algo curioso, porque con el rediseño de la revista Tierra Adentro, ahora las dos se parecen bastante en lo gráfico.

Como ya se va haciendo costumbre, traduzco el resumen del Festival de Aviñon 2010 de Jean-Louis Fabiani. Hay una muy buena reseña de Inception escrita por Nicolas Cabral, Guillermo Nuñez reseña Los demonios de Heimito Von Doderer —y los que seguimos su blog sabemos que le ha tomado un buen rato leer tremendo ladrillo—. El Dossier central, "Artistas del disenso" se ve interesante pero le dan ganas a uno de disentir —la entrevista con Eduardo Milan me queda corta para el disenso poético, por ejemplo—. Habrá que leerlo con calma en papel. Quizá el cambio mas notorio del rediseño es que la sección "Cuaderno para invenciones" ya no es azul blueprint, sino color crema, y se ve amplio que en números anteriores. En la Agenda hay un interesante texto de Abel Muñoz sobre por qué no vemos —me incluyo— cine mexicano.

Una sola me desconcierta: en la Actualidad del cine, hay una reseña de Año bisiesto del mexicano Michael Rowe, con la que obtuvo la Cámara de Oro en el pasado Festival de Cannes. Es una reseña bastante negativa, sobre lo cual no puedo opinar porque no he visto la cinta. Pero me llama la atención que la reseña sea una traducción del francés, tomada de la revista Positif, que entre otras cosas llama al cineasta "director de teatro australiano afincado en México". Si en teoría la película se estrena en México en septiembre, ¿por qué no esperar para que la reseñe uno de los colaboradores de la revista?

20 septiembre 2010

Leer en el metro

Hace algunos años, alguien tuvo la excelente idea de empezar a vender libros en el metro de la Ciudad de México. Alguien tuvo la espantosa idea, también, de regalar libritos con lo peor de la literatura escrita por mexicanos en el metro, pero esta nota no es sobre esta pésima idea, sino de lo excelente que resultó vender libros en el metro, porque los libros que se venden en el metro (a) no son novedades, sino clásicos y saldos y por lo mismo (b) son muy baratos. Por veinte pesos, algo menos de dos dólares, puedes leer una novela de misterio o un romance, mientras viajas en el metro.

Ahora bien, la gente que viaja en el metro se divide en tres: la que lleva un libro para leer durante el viaje, la que lleva un reproductor de música —estos se subdividen entre los que escuchan música desde su teléfono y los que llevan un iPod— y la gente que se arrepiente de no llevar nada que hacer. Hay otro grupo en el metro, que no viaja sino que trabaja ahí: los vendedores ambulantes. De entre los vendedores ambulantes, hay una plaga de reciente aparición, la de aquellos que venden discos con música pirata que reproducen de una mochila con bocina integrada, 10 segundos por canción, mientras van de vagón en vagón. Venden de todo: clásicos del rock, cumbias, rancheras, música cristiana, infantil, celta, tangos y la novena de Bethoveen.

No venden mucho y a diez pesos por disco, se diría que consiguen muy poco. Pero lo que siempre consiguen es que la gente los odie, por una razón muy sencilla, que ya se habrá adivinado y es que la música, 10 segundos por canción, se reproduce a todo volumen, para que incluso todos aquellos que llevan audífonos en los oídos, especialmente aquellos que llevan los audífonos en los oídos tengan que escucharlos.

Así, a la feliz coincidencia de que en el metro pueden comprarse libros muy baratos y a que ponerse audífonos es inútil, cada vez va más gente leyendo en el metro. La mayoría son bestsellers, lo cual no me extraña en lo absoluto. El libro perfecto para leer en el metro es uno que capture tu atención al grado que sus páginas te absorban. De pronto ya no vas de Camarones a Mixcoac sino que estás en un tren de Alejandría al Cairo, persiguiendo el secreto de una momia que ha vuelto ha la vida. Claro, el vagón es ruidoso, con todos esos espías europeos y los mercaderes árabes que tratan de venderte alfombras, pero no debes dejar que el ruido te distraiga, no sea que la Secta del Ojo Luminoso trate de envenenar tu café mientras miras por la ventana al grupo de beduinos que saluda emocionado al tren desde sus camellos.

Mientras los que tratan de escuchar música en el metro son vencidos por la estridencia de los primeros 10 segundos de las mejores 50 cumbias del recuerdo, el lector del metro está en otra parte. Pueden asaltar tus oídos, pueden aplastarte dos horas al día, pero no pueden robarte la imaginación. Así, los lectores del metro se multiplican.

La semana pasada me sorprendió ver a un chico en uniforme de secundaria oficial leyendo Paradiso en la terminal de la línea 9 en Tacubaya. Había mucha gente en el andén y el tren tardaba en llegar. En frente de las escaleras de acceso, dos vendedores ofrecían a gritos mueganos, chocolates, duvalines, mazapanes, galletas, cazuelitas de tamarindo y palomitas enchiladas. Afuera llovía y la lluvia caía en cascada por los respiraderos hasta el suelo de la estación. El chico estaba recargado en la pared, ignorando a la gente que casi lo pisaba conforme el andén se iba llenando. Finalmente llego el metro y conseguí a penas subirme al vagón metiendo los codos para que las puertas no cerraran antes de que pudiera entrar. Aplastado contra el vidrio de la puerta, me volteé y vi que el chico seguía ahí, sentado contra la pared, pasando la página.

19 septiembre 2010

El día en que fuimos nación

¿(En) qué estás leyendo?

En Cetrería, Guillermo Nuñez reproduce el artículo ¿(En) qué estás leyendo? con el cual colaboró en el número más reciente de la revista Tierra Adentro, como parte de un dossier llamado "El futuro de la lectura. Reflexiones en torno al libro electrónico". Ironía de ironías, el dossier sobre el libro electrónico solo puede consultarse en papel. La semana pasada leí el dossier mientras esperaba mesa para pasar al bufet de Liverpool. Aprovecho que Guillermo comparte su artículo en línea (lo que implica que las cosas no salieron como estaban planeadas) para comentar un par de cosas. Así que vayan, lean el artículo de Guillermo, y luego vuelvan. O quédense leyendo Cetrería, que siempre es más interesante que esta memoria. O vayan a leer el blog de Ivan Thays, que para gustos los colores.

***

¿De vuelta? Bien. Estoy completamente en contra de la idea que plantea Guillermo:
¿Por qué estamos tan apurados por la plataforma en la que se presentan? ¿Realmente altera la tinta electrónica los hábitos de lectura a un grado que la experiencia retinal de leer palabras en una plataforma u otra sea completamente distinta?

Guillermo concluye que estamos perdiendo el tiempo en discutir "si un modelo de martillo tiene mejor agarradera". Ahora, yo paso un buen tiempo de mi día discutiendo sobre las agarraderas de los martillos: ¿Quién es mejor quarterback, Joe Montana o Peyton Manning? ¿Qué es mejor, tirar un dado de veinte caras o dos dados de diez? ¿Quién ganaría en una lucha en lodo entre Vin Diesel y Dwayne Johnson? Espero que lo anterior sea suficiente para mostrar mi maestría sobre tema bizantinos. Creo que puedo identificar uno cuando lo veo. Y el tema del libro electrónico no va de las agarraderas de los martillos.

Tengo en mi Sony Reader 60 libros. Podría tener más, pero ya de por sí se me hace ridículo cargar 60 libros cuando a lo mucho leo dos o tres a la vez (ese problema es nuevo, pero lo dejo para otra ocasión). Entre esos libros leídos o medio leer están The Particular Sadness of Lemon Cake de Aimee Bender, Freedom de Jonathan Franzen y Born to Run de Christopher McDougall. Al final de su artículo, Guillermo propone:

La sed de conocimiento pero, sobre todo, el ansia por suplir esta necesidad, es algo que en realidad está destinado a un puñado de personas. Que ese puñado de personas, invito ahora, se ponga a leer. ¿En qué medio? El que sea, francamente.
Pero yo no puedo leer esos libros en otra cosa que no sea mi Sony Reader. El medio no me da igual, porque si no me meto a Internet a hacerme de esos libros, quizá nunca los iba a leer, ya sea porque nunca iban a llegar a México, porque el costo de importarlos los sacaría de mi rango de precios. The Raw Shark Texts de Stephen Hall llevaba años en mi wishlist de Amazon, pero hasta que no apareció a un click de distancia no me resultó accesible.

Al menos en mi caso, debo agregar, la experiencia retiniana de leer una novela en la pantalla del ordenador es algo que no quiero repetir. Lo hice una vez: para leer Eclipse de Stephanie Mayer el mismo día que salió (benditos piratas). No fue nada agradable para mis ojos y gracias a la tinta electrónica, no tengo que volver a pasar por esa experiencia nunca más. ¿En que más cambia la experiencia retinal la tinta electrónica? Puedo poner el tamaño de la letra que quiera. En lo personal, implica que puedo leer con comodidad sin lentes o en el camión. Pero para ciertos lectores, ese tamaño de letra es la diferencia entre poder leer y no poder leer nada.

Sí, los libros están hechos de ideas. Las ideas no pesan mucho por sí mismas, pero una copia de Infinte Jest de David Foster Wallace tiene cinco centímetros de grosor y pesa un kilo y doscientos gramos. Un Kindle pesa 250 gramos y tiene 9 milímetros de grueso. ¿Cuál te llevas para leer en el camión? Quizá sea que soy una del reducido número de personas que se preocupa por la materialidad de cómo recibe su dosis de ideas, pero creo que no es sólo eso. Más bien creo que soy del reducido grupo de personas que se preocupa por recibir la dosis de ideas que quiere (y necesita), ese grupo al que Guillermo hace mención es el último párrafo. Si los múltiples defectos de los libros de papel hacen que no las reciba, voy a buscar un medio que sí me las entregue.

"¿Por qué estamos tan apurados por la plataforma en la que se presentan?" Porque si no nos apura, el futuro de los libros va a ser mucho peor que el presente.

16 septiembre 2010

Leyendo

He tenido unos meses duros con la ficción. Mi dieta de novelas se ha reducido visiblemente desde la lectura de Reality Hunger de David Shields. No porque me haya creído la extraña premisa del libro, pero así ha pasado. Leo algunos cuentos no sin gran esfuerzo, cuentos que se sienten más largos que novelas. Trato de comenzar Freedom pero me quedo dormido. Trato de leer a Levrero y diez páginas después me doy cuenta de que no me enterado de nada de lo que dice. (Pasa lo mismo con la televisión, parece, me toma 2 horas ver un capítulo de 40 minutos porque me distraen otras cosas.)

En cambio, ayer abrí Eating the Dinosaur the Chuck Closterman y disfruté como enano los dos primeros ensayos. A saber: una larga disquisición sobre por qué contestamos a las entrevistas, entrevistas a entrevistadores incluidas, y otro llamado "Oh, the Guilt" que relaciona In Utero de Nirvana con David Koresh y el último capítulo de la tercera temporada de Lost. Todavía me quedan muchos ensayos, así que me voy a leer un rato.

15 septiembre 2010

Nuevo Danielewski



Todos pensábamos que algo importante iba a pasar cuando Danielewski se quitó la barba. Como es posible confirmar en esta nueva entrevista con MZD en el sitio de Chuck Palahniuk, la perdida de la barba confirma el críptico y misterioso anuncio de la nueva novela:

Later this month publishers will receive the first 5 volumes of Mark Z. Danielewski's 27 volume project entitled THE FAMILIAR.

The story concerns a 12 year old girl who finds a kitten . . .


¿Qué va a pasar? ¿En qué está pensando MZD esta vez?

08 septiembre 2010

Leyendo

Acabo de leer Enigma de Antoni Casas Ros. De Li Cio Sa. Me hacía falta leer una novela así, aunque se haya perdido un poco el final (los que la hayan leído entenderán de que hablo). Me llama la atención, que aunque me ha gustado mucho y la he leído casi de un tirón, no me apetece escribir sobre ella.

¿Qué es lo que me mueve a escribir sobre un libro?

Entrevista a Mark Z. Danielewski

En Hermano Cerdo, la revista de los campeones, ya está en línea la entrevista que Manuel y yo le hicimos a MZD en diciembre.

07 septiembre 2010

06 septiembre 2010

Literatura mexicana circa 2010

Se ha vuelto frecuente, cuando asisto a la presentación de un libro, leo la cuarta o la reseña de una nueva obra, escuchar o leer que es “un acontecimiento literario”, “una renovación del género” o “un hito en la literatura mexicana”. Si el que lanza el elogio está un poco emocionado o es amigo del autor, no dudará de calificar el libro de “obra maestra”. Cabe suponer que estas expresiones provienen de dos razones distintas: o bien no son más que un malhadado esfuerzo de mercadotecnia por vender más libros o bien quienes escriben esas frases en verdad creen que cada nuevo libro es “único en su tipo”, “poseedor una fuerza inusitada” o “una bocanada de aire fresco”. Como lector, no obstante, me encuentro con una realidad muy diferente a lo que prometen las contratapas, las reseñas, las presentaciones editoriales. Lo habitual de este tipo de expresiones me ha vuelto un poco insensible a las mismas, cuando no me parecen abiertamente sospechosas.

Ante está observación empírica, cabría pensar que en pleno 2010 la literatura mexicana se encuentra en un estado de estancamiento o en lento declive. Sin embargo, me rehúso a pensar que es tan sencillo declarar el fracaso y vale la pena dar al menos un vistazo al verdadero estado de las cosas. Si la literatura siempre ha sido un terreno fértil para sublevación, para llamar al cambio, para levantarse contra la opresión y la injusticia, entonces las letras que hayan perdido esa capacidad no merecen llamarse literatura.

Para seguir adelante, quiero aclarar que por literatura mexicana no entiendo a un conjunto de escritores que se apegan o no a una cierta tradición, sino a todo el sistema que hace a esos escritores posibles: a las editoriales que los publican, a las librerías y bibliotecas que ponen al alcance del público toda la literatura que se lee en el país, a los críticos y académicos que comentan sus obras, y a los lectores que son los que finalmente disfrutan y aprovechan (o sufren) la labor de los demás elementos de este sistema. Partiendo de esta premisa, ¿qué tan rebelde es la literatura mexicana? ¿Contra que se rebela?

Los creadores viven tiempos complicados. Un sistema de becas gubernamentales deficiente y que encasilla a los creadores por género, las mafias culturales y las dificultades para difundir su obra son algunos de los problemas más habituales a los que se enfrentan. Con Jorge Volpi e Ignacio Padilla, los mejores escritores del grupo del Crack, se anunciaba una de las pequeñas revoluciones de la literatura mexicana: el abandono del tema estrictamente nacional, de “lo mexicano” como único tema válido de la literatura mexicana. A pesar de ello, en los últimos años hemos encontrado nuevos moldes donde dejar que adormezca la obra: la literatura del narcotráfico y el nihilismo punk. Ambas corrientes nacen de una necesidad de dar voz a una realidad que no puede evadirse: la violencia y el letargo moral que trae con sigo la violencia. Pero estas formas de rebelión, al final, no alcanzan y terminan por volverse una apología de aquello mismo contra lo que combatían. No obstante, el escritor genial siempre tendrá una chispa que incomoda, sin importar la tendencia a la que se acerque. Un puñado de rebeldes: Daniel Sada, Cristina Rivera Garza, Alberto Chimal, Yuri Herrera, Álvaro Enrigue, Antonio Ortuño, Carlos Velázquez. La lista completa sería demasiado larga y a la vez no sería suficiente.

Otra pequeña rebelión de los creadores literarios, una pequeña victoria, es que cada vez es menos importante haber nacido o radicar en la Ciudad de México para entrar en la discusión de la literatura. Hay, sin embargo, mucho camino por recorrer. El sur del país sigue mal representado en las letras y las mujeres también lo están. A mi parecer, esto se debe a la desigualdad social y económica de nuestro país, que por fuerza va a tener un reflejo en sus artistas. Afortunadamente, estás rebeliones ya se están peleando —cuesta arriba, pero peleando al fin y al cabo— y no me extrañaría que en diez años empecemos a ver las primeras victorias.

Las editoriales mexicanas han hecho un excelente trabajo para rebelarse contra el estado de las cosas. Frente a un mercado dominado por editoriales españolas y grupos transnacionales, las editoriales mexicanas independientes han mostrado que desde México es posible crear libros de calidad, que se buscan en todo el mundo. Contra la pereza, ineficiencia y desidia de las enormes editoriales auspiciadas por el Estado, Sexto Piso, Almadía, Tumbona, Arlequín y Taller Ditoria, entre otras, no sólo han cambiado la percepción de que los mejores libros vienen de fuera, sino que han enriquecido el panorama literario mexicano con obras, nacionales o extranjeras, que enriquecen la discusión cultural.

Las librerías mexicanas, por el contrario, son lo más lejano de la rebeldía y lo más cercano al status quo en todo el sistema. Dominadas sobre todo por gente que opina que es lo mismo vender libros que vender zapatos (no que una cosa sea más importante que la otra), las librerías mexicanas presentan poca variedad, precios elevados y un claro favoritismo por ciertas editoriales. Conseguir un libro que no se haya editado en México es una odisea, e incluso si el libro se ha editado en México, pero por una editorial pequeña o universitaria, localizarlo puede ser un verdadero via crucis. No es posible, ciertamente, echar toda la culpa a las librerías de esta situación. Toda la cadena de distribución del libro lleva su parte en este estado. Pero lo cierto es que las librerías han hecho poco por cambiarla. Esto sin contar la enorme cantidad de poblaciones donde las librerías son solo una leyenda. La falta de acceso a los libros sólo contribuye al adormecimiento literario.

Por su parte, la crítica académica en México, hay que decirlo claramente, es de una calidad intachable. Operando en muchos casos con un décimo de los recursos con los que contarían en otra parte del mundo, los académicos mexicanos presentan investigaciones notables y relevantes en sus campos de estudio. Sin embargo, se les ha criticado con fuerza por mantenerse alejados del quehacer literario actual y en esto hay mucho de cierto. No hay muchos espacios para nuevas metodologías y menos aún para el estudio de nuevos autores. Por la parte de la crítica literaria, mucho ruido se ha hecho por la perdida de espacios en publicaciones periódicas. Pero los críticos no se rinden. Algunos, como Rafael Lemus o Braulio Peralta, se comportan como verdaderos rebeldes. Ellos saben bien que la labor del crítico es agitar conciencias y crear polémica, y consiguen justamente eso en cada uno de sus artículos.

He dejado al final a los lectores. Pero no hay que engañarnos, no hay literatura que sobreviva sin ellos. Homero ha tenido mucho éxito sin publicar una nueva obra en milenios, ¿pero que sería de él sin lectores? De acuerdo a los datos de la Encuesta Nacional de Lectura de 2006, sólo un diez por ciento de la población consume literatura con cierta frecuencia. Del otro lado está el 8% de la población que no sabe leer ni escribir. Para el resto de la población, la literatura no es más que algo sobre lo que había que estudiar en la escuela. Así las cosas, ¿qué tan abiertos podrían estar a nuevos valores y formas de expresión literaria? ¿Qué tan dispuestos a tomar parte de esta rebeldía? Aquí es donde todo el sistema de la literatura mexicana falla, donde sus ánimos de cambio no le alcanzan. Aún no hemos podido comunicar éste, el mayor acto de rebeldía: la literatura. Contra la planificación de los gustos, contra la uniformidad de opiniones y de textos: elegir un novela y leer. Contra la violencia, contra la opresión, contra la inseguridad: creer fervientemente que dentro de ese poema hay algo verdaderamente valioso para nuestra vida. Si la literatura mexicana quiere ser rebelde, verdaderamente rebelde, hay que comenzar por los lectores o morir en el intento.

05 septiembre 2010

Un monde parfait



La route est dure, elle est sinueuse, la route est pleine d'embuches,
Elle n'est pas sûre, elle est tortueuse, alors des fois je trébuche.

03 septiembre 2010

Mainstream & Slipstream (EFP, 2)

Por lo general, cuando un reseñista dice «descubrir a un nuevo autor» lo que verdaderamente hace no es otra cosa que cumplir con el ritual de dar prioridad a un libro publicado por una editorial de gran alcance —con la única particularidad de que el autor es joven—. Esta realidad determina la concepción como escena unitaria en la que todo está a la vista y las únicas expresiones de la diferencia son excentricidades sin relevancia.
[...]
En un país [España] en que se habla con naturalidad de escena independiente a propósito de la música, el cine o las artes plásticas, se hace cada vez más preciso hablar con especificidad de una literatura independiente de autores, temáticas y públicos propios. Las frecuentes quejas indirgidas acerca de los demasiados libros y la ausencia de líneas mayores identificables no son sino la muestra de cierta indecisión, por parte de quienes tratamos con y de la actualidad literaria, a la hora de dividir la escena, identificar dinámicas y gustos distintos y hacer posible un tipo de lectura que cuestione las convenciones de la lectura misma.


—Eloy Fernández Porta, Afterpop

02 septiembre 2010

La otra novela

Hace seis meses terminé de escribir una novela y la guardé en un cajón. Hoy la saqué del cajón y la volví a leer. Está pésimamente escrita. ¿Qué hago? ¿Reescribo o la devuelvo al cajón? Hay algunos párrafos rescatables, no muchos. Hay unas cuantas ideas interesantes. Hay quizá un par de momentos honestos.

Pensé que lo mejor sería consultarlo con alguien, pero a penas formulé la pregunta, me di cuenta de que ya tenía respuesta. Aprendí mucho escribiendo esa novela: para empezar, que puedo escribir una novela. También aprendí a cuidar la continuidad de los detalles, a hacer que los personajes piensen, se contradigan y se traicionen. Aprendí unos cuantos trucos sobre cómo hacer que un diálogo no suene acartonado. Aprendí que por más que admire a los realistas escribir como ellos no me interesa en lo más mínimo y que es mejor fallar a lo grande que ir por un éxito mínimo.

No dudo que podría aprender aún más de reescribir, pero lo más importante que aprendí es esto: cuando una historia ya no te interesa, hay que dejarla ir. Así que la novela se va al deshuesadero y yo a escribir otras cosas.

01 septiembre 2010

Oda

Ode
Arthur William Edgar O'Shaughnessy


We are the music makers,
And we are the dreamer of dreams,
Wandering by lone sea-breakers,
And sitting by desolate streams;
World-losers and world-forsakers,
On whom the pale moon gleams:
Yet we are the movers and shakers
Of the world for ever, it seems.

With wonderful deathless ditties,
We build up the world's great cities,
And out of a fabulous story
We fashion an empire's glory:
One man with a dream, at pleasure,
Shall go forth and conquer a crown;
And three with a new song's measure
Can trample an empire down.

We, in the ages lying
In the buried past of earth,
Built Nineveh with our sighing,
And Babel itself with our mirth;
And o'erthrew them with prophesying
To the old of the new world's worth;
For each age is a dream that is dying,
Or one that is coming to birth.

A breath of our inspiration,
Is the life of each generation.
A wondrous thing of our dreaming,
Unearthly, impossible seeming-
The soldier, the king, and the peasant
Are working together in one,
Till our dream shall become their present,
And their work in the world be done.

They had no vision amazing
Of the goodly house they are raising.
They had no divine foreshowing
Of the land to which they are going:
But on one man's soul it hath broke,
A light that doth not depart
And his look, or a word he hath spoken,
Wrought flame in another man's heart.

And therefore today is thrilling,
With a past day's late fulfilling.
And the multitudes are enlisted
In the faith that their fathers resisted,
And, scorning the dream of tomorrow,
Are bringing to pass, as they may,
In the world, for it's joy or it's sorrow,
The dream that was scorned yesterday.

But we, with our dreaming and singing,
Ceaseless and sorrowless we!
The glory about us clinging
Of the glorious futures we see,
Our souls with high music ringing;
O men! It must ever be
That we dwell, in our dreaming and singing,
A little apart from ye.

For we are afar with the dawning
And the suns that are not yet high,
And out of the infinite morning
Intrepid you hear us cry-
How, spite of your human scorning,
Once more God's future draws nigh,
And already goes forth the warning
That ye of the past must die.

Great hail! we cry to the corners
From the dazzling unknown shore;
Bring us hither your sun and your summers,
And renew our world as of yore;
You shall teach us your song's new numbers,
And things that we dreamt not before;
Yea, in spite of a dreamer who slumbers,
And a singer who sings no more.

31 agosto 2010

3108 Day (Blog Day 2010)

Un año más en la blogósfera. En el 2004, cuando empecé a escribir esta memoria, los blogs eran considerados infantiles y con poco futuro. Hoy son los chicos serios de la red, el lugar a donde vas cuando los periódicos y la televisión no te alcanzan (lo cual es cada vez más frecuente), la atalaya de la crítica literaria y cultural. Si se me permite una hipérbole: son el pulso de la civilización.

Blog Day 2010
A los cinco blogs recomendados el año pasado, quiero agregar otros cinco de los que más he disfrutado leer —como enano en dulcería— en lo que va del año:

1. Hablando del asunto es el lugar para enterarte de todo lo que está pasando en la literatura argentina. No sólo es una muestra de que otra cobertura literaria es posible, sino que la calidad y cantidad de sus notas le dan a cualquiera ganas de hacer las maletas e ir a vivir a Buenos Aires.

2. Conversational Reading es el blog de Scott Esposito, editor de The Quarterly Conversation, y siempre tiene una mirada crítica y fresca sobre lo último en literatura en inglés. Casi siempre está en desacuerdo con James Wood, y eso para mí siempre es un plus.

3. La vuelta al mundo de Juan Francisco Ferré siempre ha sido un blog polémico donde se habla de arte y literatura de una forma muy inteligente. La mitad del valor del blog está en las discusiones fuertes pero educadas que se organizan en los comentarios y que pueden durar meses enteros.

4. Probables lluvias de Luis Panini es un blog extraño que se limita a publicar las fichas de los libros que Luis compró, quisiera comprar o está leyendo. El gusto del autor es impecable y esa enorme lista de libros sirve como mapa de navegación de la literatura contemporánea mundial.

5. Autoliniers, el blog de Liniers, donde aparecen todas las tiras que publica en La Nación, siempre me hace el día.