30 noviembre 2006

Lo que alguien dio a señalar como "el maratón de la muerte de los exámenes finales" me tiene atrapado del otro lado de la Matrix, así que no he podido subir las notas como tenía planeado. En vez de eso, me entrego al deporte blogger por excelencia: postear porque no he posteado.

Saludos a todos mis queridos lectores.

28 noviembre 2006

Más de Against the Day

Against the Day llegó hoy a casa. Es un pequeño mamut de más de mil páginas, que casi pesa lo mismo que una tostadora. Es también una invitación a abandonarlo todo y sumirse en sus páginas. Hasta ahora, las reseñas del libro son favorables. La mitad de los críticos están muy impresionados, la otra mitad cree que la novela es un galimatías incomprensible. Justo lo que pasó en 1974, cuando antes que entregarle el premio Pulitzer por Gravity's Rainbow se prefirió declararlo desierto.

En cuanto comiencen las vacaciones me lanzó sobre Against the Day.

24 noviembre 2006

Fallece Robert Altman


Me entero de esta terrible noticia por el blog de Marcelo Figueras. Se fue uno de los grandes titanes del celuloide. Altman tuvo la genialidad de hacer que las historias se cruzaran en la pantalla y tejieran una deliciosa trama frente al espectador, como en Vidas Cruzadas y Gosford Park. Muere el 23 de noviembre, víctima del cáncer. Su última película, A Prairie Home Companion, aún no se estrena en México. Desde su asiento en el Olimpo, descanse en paz Robert Altman.

20 noviembre 2006

Zadie Smith sobre la lectura

El problema con los lectores, la idea que tenemos de la lectura, es que el modelo de un lector es una persona mirando una película o mirando televisión. Así, el principio más importante es “debería de sentarme aquí para que me entretengan”. Y un modelo más clásico, que se ha perdido del todo, es la idea del lector como músico aficionado. Un aficionado que se sienta en el piano, tiene una pieza, que es la obra, hecha por alguien que no conoce, que probablemente no comprende del todo e intenta usar su propia habilidad para tocarla. Mientras mayor sea la habilidad, mayor será el don que le des al artista y que el artista te dé a ti. Esa es la idea de la lectura, sorprendentemente pasada de moda. Entonces, cuando practicas la lectura y trabajas en un texto, sólo puede darte lo que tú pones en él. Es una antigua moraleja, pero es totalmente cierta.

(vía Blogmeridian, que a su vez lo sacó de Clusterflock)

17 noviembre 2006

Hermano cerdo 9

Ya está disponible el número 9 de la revista Hermano Cerdo, la revista de literatura por internet que está dando mucho de que hablar. Además de textos de la pandilla de Hermano Cerdo, aparecen otros de Saul Bellow y Harold Bloom.

16 noviembre 2006

The Nymphos of Rocky Flats de Mario Acevedo

I don’t like what Operation Iraqi Freedom has done to me. I went to the war a soldier; I came back as a vampire.

El cine de lo extraño, ya sea terror, fantasía o ciencia ficción, siempre ha sido una forma encubierta de mostrar los temores de una cultura. Desde películas clásicas como La invasión de los ladrones de cuerpos, velada alusión a la existencia de agentes comunistas escondidos en la sociedad; pasando por La noche de los muertos vivientes donde la figura del zombi representa el temor a la enajenación y a ser consumido por la masa (idea llevada a su cumbre paródica en Shaun of the Dead); hasta llegar al original y el remake de Las colinas tienen mil ojos donde el miedo al otro, a lo que existe en las orillas, toma el papel estelar. Este impulso puede llevar al cine de lo extraño a niveles puramente propagandísticos, como en el caso de la producción del cineasta M. Night Shyamalan, cuyas cintas La aldea, La dama en el agua, Señales e Irrompible no son más que ensalzamientos del modo de vida de ensueño, el American Dream, de forma más o menos oculta.

Por eso me sorprende gratamente el trabajo de Mario Acevedo en The Nymphos of Rocky Flats. La novela, que se asume desde el primer momento como un homenaje a las películas de serie B como Plan 9 del espacio exterior o El show de horror de Rocky, cuenta una de las aventuras de Félix Gómez, chicano, ex soldado, vampiro y detective privado, mientras investiga un misteriosa epidemia de ninfomanía en una base nuclear y trata de escapar de un grupo de cazavampiros transilvanos. Casi todos los lugares comunes del género, y también del género negro, tiene cabida en la trama: persecuciones, escapes milagrosos, transformaciones en lobo, escenas sexuales innecesarias y más vueltas de tuerca que en una telenovela brasileña.

Sin embargo, la premisa de la novela puede resultar engañosa. “No me gusta lo que me hizo la operación Libertad Iraquí. Fui a la guerra como soldado y regresé como un vampiro” es el primer párrafo de la novela. El párrafo, tomado en su sentido literal, anuncia la montaña de excesos por venir, pero que en su tono metafórico resalta el tema principal de la novela, a saber, los excesos cometidos por el gobierno norteamericano tras los eventos del 11 de septiembre y como ciertos interese se aprovechan de la tragedia para conseguir una ganancia propia.

El detective vampiro Félix Gómez se rehúsa a beber sangre humana por su sentimiento de culpa, pero ninguno de los otros personajes están dispuestos a realizar tal sacrificio. En una carrera loca y desbocada por resolver el caso, recibir su paga y quedarse con la chica (una driada, nada más y nada menos), sin embargo, Félix lleva a más de diez a la tumba, mientras sus poderes vampíricos desaparecen debido a su negativa para ingerir sangre humana. En definitiva, en esta novela no hay buenos ni malos, sino solamente malos, malditos y desgraciados.

La novela es, también, una enorme burla a la “escena” Goth, gótica o como sea que ahora se llame esa extraña subcultura de personas que se visten de negro y pretenden ser vampiros o juran serlo. Acevedo, que debe tener conocimiento directo de este tipo de personas por lo bien que las represente, no deja estereotipo sin ridiculizar, aunque lo hace de forma bastante jocosa.

Si bien la prosa de Mario Acevedo es ágil y en la mayoría de los casos aceptable, a ratos se vuelve la peor enemiga de la historia. A ratos la narración se vuelve demasiado seria, como si Acevedo en verdad se creyera lo que está diciendo, y entonces el delicioso humor se disuelve. No obstante, la mayor parte del tiempo la novela es disfrutable si el lector está dispuesto a aceptar la ridiculez de esta parodia como un elemento propio del género al que rinde tributo y no trata de hallarle sentido alguno a la trama.

La página de internet del Mario Acevedo anuncia que ya está planeada una secuela, X-Rated Blood Suckers, en la que Félix Gómez investiga el asesinato de una estrella de cine exótico. Si logra corregir los errores de esta primera entrega, Mario Acevedo podría convertirse en un escritor de lectura altamente recomendable.

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Descubrí The Nymphos of Rocky Flats en una nota en Puente Aéreo, el blog del crítico peruano Gustavo Faverón Patriau, desde donde también se puede seguir un vínculo a una entrevista con Mario Acevedo, en donde habla de las vicisitudes de la publicación de esta primera novela. Mi mala memoria me hizo pensar que Gustavo recomendaba la novela, aunque ahora me doy cuenta de que no la ha leido. Gracias de todas formas, Gustavo.

La ciudad luz

15 noviembre 2006

Personas leyendo

Un blog extraño y mágico: People Reading. Sonya camina por las calles de San Francisco y fotografía a las personas que se encuentra leyendo en la calle, junto con el libro que están leyendo. Una idea que parece sencilla pero que en realidad es bastante profunda. Debería de haber un blog así por cada ciudad.

Biblioteca de Poe

Biblioteca de Poe

En el fondo de un extraño corral
Libros o pedazos de carne
Nervios enganchados de un esqueleto
O papel impreso
Un florero o la puerta
De las pesadillas

--Roberto Bolaño


Les comparto ese pequeño texto en la alegría de haberme encontrado con Los perros Románticos de Bolaño, que pueden encontrar también ustedes aquí, junto con otras muestras de narrativa y poesía.

13 noviembre 2006

El episodio del enemigo

Vía JorgeLetralia, descubro esta adaptación cinematográfica del brevísimo "El episodio del enemigo", de Jorge Luis Borges. Vale le pena leer el cuento y luego ver el corto, o ver el corto y luego leer el cuento o si han descubierto el secreto, hacer las dos cosas al mismo tiempo. Sólo me queda decirles que ahora que releo el cuento de Borges, me recuerda muchísimo a A Small Killing, la mejor novela gráfica de Alan Moore, de acuerdo al propio Alan.

Avance de la película de Los Simpsons

Ya está en línea el avance oficial de la película de Los Simpsons. Una película que no tenía contemplado ir a ver, pero que después de ver el avance, me ganó por completo.

12 noviembre 2006

Zarandajas

Una zarandaja no es otra cosa que algo, una persona, evento u objeto de muy poco valor o importancia. Suele usarse en plural, por ejemplo, "Ya deja de andarte con zarandajas". La palabra viene al caso porque yo no la había escuchado nunca hasta hace poco, cuando fui a ver El laberinto del fauno. Sin importar que era la primera vez que la escuchara, me gustó bastante la palabra y me quedó perfectamente claro su significado.
El texto de la columna de Javier Marías, del 12 de noviembre, en El País se titula justamente "Esclavizados por las zarandajas". Gracias a la película de Del Toro me quedó perfectamente claro de lo que hablaba Marías. Eso no es siempre el caso. Por ejemplo, me tomó un buen rato entender que para Marías "paletería" no es un lugar donde se venden paletas sino el estado de ser un paleto. Y ya que estamos con zarandajas, a un paleto también se le podría decir lembo o chuleto, como solía bautizar a los paletos uno de mis amigos, pero desafortunadamente estas voces aún no han sido agregadas al diccionario. Como sucede con "zarandajas", creo que se comprenden perfectamente, aunque sea la primera vez que las leamos.

08 noviembre 2006

Mitos de la lectura en el aula

Leo, con una mezcla de ternura y asombro, dos textos que han aparecido en la revista Letralia. El primero de ellos, Leer textos literarios en el bachillerato, aborda justamente ese tema, en el caso específico de México, centrándose específicamente entre la paradoja entre leer por placer y leer por obligación. El segundo, El cuento en la clase de lengua y literatura, se centra en qué y cómo leer cuentos en el aula escolar. Ambos textos defienden la importancia de la literatura en el ambiente escolar, a saber, porque mejora el domino de la lengua, las habilidades de lectura y escritura importantes para el desempeño laboral. Si les interesa mucho el tema, los invito a que lean estos textos y luego regresen aquí.

Comencé diciendo que leía con ternura y asombro estos textos. Paso a exponer algunas de razones que me llevan a leerlos así:

La realidad actual es que la gente joven, en su mayoría, realiza un uso exclusivamente lúdico del ordenador; navega por Internet a pelo, sin ningún salvavidas y fuera de todo control; se pasma ante la pantalla del DVD portátil, se enardece con la PlayStation de bolsillo o caracolea nervioso con el dedo sobre las teclas del móvil, el MP3 o el iPod. Y de esta manera la imagen prevalente de los muchachos que nos rodean es lo más parecido a unos “zombis”, con pinganillos en las orejas, que se balancean con desgana y manejan a un tiempo y convulsamente dos aparatos luminosos, uno para oír y otro para hablar, pero sin escuchar ni comunicarse realmente.

Escribe Miguel Díez R., autor del segundo de los textos que menciono. ¿Se está quejando de la falta de lectura? Más me parece el anterior un texto de odio, de temor ante una juventud que no comprende. Sí el autor se hubiera sentado media hora a navegar ciertos blogs, a jugar un rato un buen programa de Playstation (Silent Hill, por ejemplo), o a disfrutar del eclecticismo que te ofrece un iPod shuffle, se habría dado cuenta de que no hay nada en estas prácticas que sea esencialmente antiliterario. ¿Los pinganillos en las orejas detienen la lectura? Al menos en mi caso, no es así. Durante mis largos trayectos en camión, trayectos compartidos por todos los habitantes de la Ciudad de México, los “pinganillos” me ayudan a aislarme del ruido de la calle para concentrarme en el libro que me acompaña.

Más importante, cómo es posible que alguien como Miguel Díez, que es capaz de mostrar tal desprecio por los “zombis”, perdón, por los jóvenes, en un solo párrafo, se atreve a escribir un artículo sobre la lectura del cuento en las aulas. Los “zombis”, señor Díez, como sabría si hubiese jugado esa maravilla literaria que es Resident Evil, sólo pueden ser derrotados si se les da un balazo en la frente. Si les arroja El Quijote, lo más que conseguirá es detenerlos un poco mientras buscan más sesos que comer.

No satisfecho con esto, Díez R. agrega que:

Dominar la propia lengua es hablar y escribir —exponer y redactar—, expresarse correctamente, y para ello leer y leer. A hablar y escribir con corrección, amplitud y soltura, se aprende, sobre todo, leyendo, y para aprender a leer hay que leer mucho.

Lo cual suena muy como parte de un discurso político, pero encierra una falacia temporal que cualquier lector de Borges (como proclama serlo este autor) identificaría inmediatamente. Si para aprender escribir hay que aprender a leer, y para aprender a leer hay que leer mucho, por supuesto, nadie que tenga menos de 50 años puede atreverse a escribir. Eso suponiendo, pro supuesto, que leer mucho ayude en verdad a expresarse con corrección. Basta leer cualquier memoria de un congreso de literatura para darse cuenta que los académicos no son exactamente un modelo de claridad y dominio del lenguaje.

El texto de Armando Segura Morales, el primero que menciono, afortunadamente, no tiene nada de este desprecio hacia los jóvenes. Mucho más valioso que el texto de Díez R., el artículo de Armando Segura analiza la metodología gracias a la cual se destruye todo gusto por la lectura, gracias a los análisis morfológicos y retóricos de la obra literaria y el incongruente peso que se le da a la identificación de corrientes y géneros literarios Eso sí, defiende la lectura en el aula por una razón que me parece válida, aunque un poco ingenua:

Esta fuerza inmaterial oculta permite al discurso literario, por un lado, poner en contacto al lector con formas y maneras de ser y pensar en el mundo (a través de la ficción), circunscritas a un espacio poético atemporal; y, por el otro, mantiene en ejercicio la lengua como patrimonio colectivo e individual de la humanidad.

Pero, ¿cómo lograr que nuestros estudiantes valoren y se interesen por esa fuerza material que posee el discurso literario?

En este caso mi objeción podrá parecer más superflua, pero me parece de carácter esencial. ¿Por qué tenemos que hacer que nuestros estudiantes valoren y se interesen por la fuerza de la literatura? Yo pasé por mis cursos de literatura como un bracero atraviesa la frontera. Admito, eso sí, que las técnicas de tortura literaria a las que se me sometió me vedaron temporal o permanentemente varios autores y estilos. En mi casa tampoco fomentaron nunca mi interés por la lectura, aunque, y eso es de agradecer, tampoco hicieron mucho por impedirla. Nunca pude escapar, eso sí, de incontables peleas porque me decían que “no estaba haciendo nada” cuando leía una novela.

No puedo evitar estar finalmente de acuerdo con la propuesta de Armando Segura: construir el curso de literatura a partir de los intereses particulares de los alumnos. Yo mismo he contribuido un poco para impulsar ese modelo de lectoescritura en las clases de lengua y literatura. Sin embargo, creo que es sólo un paliativo a la experiencia de lectura de nuestros jóvenes. La solución final: desterrar los cursos de literatura de la enseñaza básica y secundaria.

06 noviembre 2006

Elogio del profesorado

¿Hay algo más grandioso que un profesor? Olvida todo eso moldear las mentes, el futuro de la nación - una aseveración dudosa; hay muy poco por hacer cuando salen desde la matriz predestinados hacia el Grand Theft Auto Vice City. No. Lo que quiero decir es, un profesor es la única persona en la Tierra con el poder de poner un auténtico marco a la vida -no a toda ella, por supuesto- sólo a un fragmento, una cuña. Él organiza lo inorganizable. Ágilmente parte lo moderno y lo posmoderno, lo renacentista, barroco, primitivo, imperialista, etcétera. Divide eso con trabajos escritos, vacaciones, exámenes. Todo ese orden -simplemente divino. La simetría del curso semestral [...] culminando en la terrible maravilla del examen final. ¿Y qué es un examen final? Es una prueba del más profundo entendimiento de enormes conceptos. No hay que sorprenderse porque muchos adultos desean regresar a la universidad, a todas esas fechas límite de entrega. ¡Ah, esa estructura! ¡Una escalera que podemos trepar! Incluso si es arbitraria, sin ella estamos perdidos, totalmente incapaces de separar lo romántico de lo victoriano en nuestra perpleja y triste existencia...


Marisha Pessl, Special Topics in Calamity Physics

Ya se acerca el temible fin de semestre y con el los temibles trabajos finales, los exámenes, las noches en vela, la presión del último esfuerzo antes de unas vacaciones navideñas todavía más agotadoras que el curso escolar. Me esperan, por el momento, sendos trabajos sobre Federico García Lorca (La hora ciega: Tres atardeceres en la poesía de Lorca), Ibargüengoitia, Xavier Villaurrutia y también sendos exámenes de Lingüística y Filología Hispánica.

Este semestre en la Facultad se ha caracterizado por la mala calidad de los maestros. Eso me ha ayudado a darme cuenta de que con los malos maestros también se aprende, en ocasiones incluso más que con los buenos. Los buenos maestros inspiran, transmiten ideas brillantes, pero los malos te obligan a cuestionar la validez de los conocimientos, a generar tus propias propuestas, a confrontar visiones del mundo. A todos mis maestros, buenos, malos y pésimos (y podría contarles algunas historias...) va dedicado este pequeño elogio, por tener el valor de enfrascarse en esa tarea titánica e inútil que es ordenar el mundo.

04 noviembre 2006

Special Topics in Calamity Physics de Marisha Pessl

Special Topics in Calamity Physics, es una lectura interesante, divertida y muy energética. La novela (algo así como Temas selectos de la Física del desastre) es la primera novela de la escritora neoyorquina Marisha Pessl y desde varios meses antes de su aparición ha causado revuelo en los círculos editoriales y literarios norteamericanos. Pessl, de veintiocho años, se aseguró por la novela un anticipo en los cientos de miles de dólares y un gran comentario nada más y nada menos que por Jonathan Franzen, el autor de Las correcciones (Bajo la espuma de este debut literario hay una bebida fuerte, oscura). Tan afortunado comienzo se debe principalmente a dos razones, una literaria y una no literaria. Como esta memoria se interesa principalmente en lo literario, comentaré ese aspecto primero.

Lo primero que salta a la vista en Special Topics in Calamity Physics es su estructura. El libro está organizado como una lista de lecturas obligatorias en un curso de literatura universal, y termina con examen final. Cada uno de los capítulos, entonces, lleva por título el de una obra clave del canon occidental, el cual se relaciona de manera irónica con el resto del capítulo. Por ejemplo, Retrato del artista adolescente cuenta la infancia de la protagonista y Moby Dick narra un episodio en que un hombre gordo se ahoga en una alberca.

En cuanto a la trama, Special Topics… narra la historia del último año de preparatoria de Blue van Meer, donde una serie de muertes misteriosas y otros eventos extraños cambia la vida de la joven para siempre. Blue, que no sólo es la narradora de la historia sino que también incluye algunas ilustraciones a lo largo de novela, es una joven hermosa, brillante y extremadamente culta, estas dos últimas cualidades heredadas de su padre, Gareth, un itinerante profesor de ciencias políticas de tendencia izquierdista.

La prosa de Marisha Pessl es amable y fresca, llena de metáforas a ratos deslumbrantes. El aspecto más notable de su escritura, sin embargo, es la capacidad de Pessl para hablar de toda la literatura occidental sin que estos comentarios se sientan altaneros o pretenciosos. Quizá esto se deba parcialmente a las partes del canon que Marisha Pessl no menciona en su novela: Borges, Eco, Derrida.

Casi igual de impresionante, es la cantidad de registros que alcanza la novela, que comienza como una novela de carretera norteamericana, que recuerda mucho a Lolita de Nabokov, para después transformarse en algo muy cercano a un capítulo de O. C., atravesando por Henry Miller, Raymond Chandler y culminando en algo muy cercano al Leviatán de Paul Auster. Todas estas citas, guiños y alusiones a las obras parecen ser más bien un intento de encubrir la verdadera gran influencia de Special Topics…, el ya mencionado Vladimir Nabokov. Su presencia en los hilos de la novela es total, desde el ya mencionado inicio de la novela, hay alusiones muy claras a Pálido fuego, Risa en la oscuridad, y Pnin, el inicio del capítulo 13 es una parodia del paródico (valga la redundancia) inicio de Ada o el ardor.

No todo es miel sobre hojuelas, los personajes de Marisha Pessl resultan en su mayor parte acartonados y faltos de sentimiento. Todos, sin excepción, son dolorosamente hermosos y esculturales (más sobre la hermosura en un momento) y parecen estar más llenos de citas, populares o de alta cultura, que de verdaderas emociones: “¿Ya has terminado de arrojarme todo el canon occidental?” Le pregunta su padre a la protagonista, durante una confrontación en su biblioteca, en uno de los pasajes clave de la película.

La incapacidad de Pessl para mostrar emotividad en sus personajes no evita que la novela en sí transmita muchas emociones al lector. Un análisis de la Norteamérica suburbana, de la relación padre hija, del peso de la cultura en la vida cotidiana e incluso un inventario de sonrisas, Special Topics in Calamity Physics es una novela sorprendente, que se deja leer y con un excelente final, que logra, sorpresa de sorpresas, cerrar todos los hilos propuestos en la trama y a la vez deja al lector con la idea de que hay mucho más en el fondo.

¿Será traducida esta novela al castellano? Sinceramente, espero que sí, aunque necesitará de un buen traductor, que sea al menos tan culto como la escritora. Las posibilidades de la traducción aumentan, creo, si hablo ahora del segundo punto, el no literario, del porque esta novela ha causado tanto revuelo: la fotografía de la autora.


Vínculos de Special Topics in Calamity Physics (en inglés):





02 noviembre 2006

Un precio para dominarlos a todos

Un Anillo para gobernarlos a todos
Un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras

J. R. R. Tolkien

Hablar de la ley del libro, es, casi siempre, hablar de un aspecto muy específico de la ley: el precio único. Un precio para dominarlos a todos, un precio para atraerlos a todos y atarlos a las tinieblas del monopolio, según argumentan los detractores a la ley. Nada explica mejor la forma de pensar de los enemigos del precio único que la siguiente nota, de la agencia EFE, referente a la situación de España:

Calvo quiere prohibir los descuentos a los libros para no convertirlos en "mercancías"

[…]La propuesta central de la nueva ley consiste en prohibir la competencia entre librerías para ofrecer descuentos a los lectores. El Ministerio impondrá "el precio único de los libros –no fijo, porque los precios cambian con el tiempo–".

[…]No más caros, pero tampoco más baratos (Nota completa)

Nótese la malicia con la que se escribe el encabezado. Primero, las comillas rodeando la palabra “mercancías”, que no deja muy bien parada a Carmen Calvo, ministra de Cultura española, la cual, siempre de acuerdo al encebazado, quiere “prohibir los descuentos”. Es decir, que es una idea suya, casi como un capricho y por lo tanto no es una idea del Ministerio de Cultura, que no ha hablado con otros Ministerios, ni con libreros ni con editores (aunque el cuerpo de la nota diga lo contrario). Lo más importante, esta ley tiene el terrible propósito de “prohibir los descuentos” y no de fijar un precio único.

Huelga decir que la nota no se molesta en explicar porque el precio único podría beneficiar al lector, pero si le alcanza el espacio para aventarse la puntada de decir que los libros no serán más caros, pero tampoco más baratos (sino todo lo contrario, habrían agregado aquí en México). “Más baratos” es aquí la palabra clave, porque el precio único parece atacar la base misma de la sociedad: el sacrosanto derecho del consumidor a conseguir un mejor precio.

Nadie piensa aquí en el sacrosanto derecho del lector a conseguir un mejor libro. Esto atiende a una razón obvia pero paradójica. Los que atacan la ley libro quieren fervientemente un descuento a la hora de comprarlos, esto es la parte obvia; digo que es también una razón paradójica porque luchan por el descuento para comprarlos, pero después no los leen.

* * *

Para entender claramente los argumentos a favor de la ley del libro, lo mejor es leer un artículo publicado en Letras Libres, “Librerías y precio fijo” y después seguir con “La ley del libro en México”, que a pesar de llevar el nombre del país, se podría aplicar a otras partes.