31 diciembre 2008

2009

Estimados cinco lectores:

Teoría del Caos les desea un muy feliz 2009, lleno de buenos libros, buenas películas y buen sexo.

Un enorme abrazo,


René López

30 diciembre 2008

Fin de año (2)

¿Cómo llamarías a un año donde en general pasaron cosas malas, pero las cosas buenas que pasaron son muy buenas? El 2008 fue un año de altibajos, de sorpresas desagradables y de desencuentros. Fue un año de retrasos y desilusiones. La mayor parte del año, salvo los últimos dos meses, fueron bastante malos. Entonces, ¿cómo llamar a este año?

Ayer estaba sentado en la tasa del baño cuando se me ocurrió una idea que no había tenido desde hace mucho. Siento como si estuviera despertando de un pesado letargo, como si fuera Rip Van Winkle.

23 diciembre 2008

Más fácil

¿Qué buenas opciones hay para pedir libros de España a México por Internet?

Fin de año (1)

¿Quién habría callado por miedo a la respuesta? No habría sido yo. No, nunca lo he sido. Ha llegado la hora de dejar de serlo, de tener una larga y necesaria reconciliación con las palabras, le pese a quien le pese.



19 diciembre 2008

La Cerise



Et l'on serpente à la surface,
Négligeable bagatelle,
Candidate forcée à l’hécatombe perpétuelle,
Ouvrons la chasse aux mécréants qui n'ont jamais goûté l'opium,
Sensé faire de nous des hommes et des mères pour nos enfants,

Alors on brûle on brûle on brûle, on accumule autant d'émules,
De peuple en peuple, de ville en ville, pendant que les théocrates dealent.

Si Dieu existe? Je n'en sais rien. Quel est le plus beau des jardins?
Si par le plus grand des hasards tout ça existe, je ne veux pas le savoir.

Alors ne me fais pas croire que nous attend la bonne surprise,
J'ai autre chose à faire à voir dans cette vie de friandises,
Ne me laisse pas croire que nous attend la bonne surprise,
Et si jamais tout n'est pas noir, ce ne sera que la cerise.

Et l’on torture à la surface
Le corps, le sexe, la femme, la science
Et autres formes de connaissances trop dangereuses pour nos systèmes
Je refuse toute abstinence plutôt que de m’avouer vaincu
J’invoque ici l’immanence, la transcendance en temps voulu

Ignorants noyés sous la gnose
Prenez le ou non comme une fronde
Mais je ne ferais pas de vos névroses
Un modèle pour mon monde

Si Dieu existe, je n’en sais rien
Je ne péterais jamais plus haut
Que le Cul d’aucun de vos Saints
Si Dieu existe, rencard à l’échafaud

Alors ne me fais pas croire que nous attend la bonne surprise,
J'ai autre chose à faire à voir dans cette vie de friandises,
Comment pourrais-je boire ces paroles imbibées de bêtises?
Pourquoi devrais-je donc m’en vouloir dans cette vie en terre soumise?

N’attendons pas plus tard qu’aujourd’hui pour rafler la mise
Et si enfin tout n'est pas noir, ce ne sera que la cerise.
Ce ne sera que la cerise
Ce ne sera que la cerise

16 diciembre 2008

Las lecturas de 2008

En el blog de Hermano Cerdo hay un especial sobre las lecturas de 2008. A mi se me ocurrió recomendar a Petrovic y a John Frankin Bardin, entre otros. Vale la pena estar atentos a este especial, donde este tundeteclas se coló de milagro, porque ya han participado Alberto Chimal, David Miklos, Junot Díaz y Enrique Vila-Matas, por decir algunos nombres. La piara tiene una gran fiesta.

11 diciembre 2008

Contra la negativdad, 6

En la nota de Ortuño en letras libres aparecen en los comentarios respuestas de Yepez, Hernán Bravo Varela y de Rogelio Guedea que vale la pena leer. Me quedo un fragmento de este último:

Creo que en una cosa coincidimos: en que lo que se que se enrosca en nuestras lenguas cuando hablamos de crítica y de críticos, de nuestra obra literaria o la de otros, es el Ego. No sé por qué todos, pero todos, queremos tener la Última Palabra, o al menos así lo parece. Me desconcierta que así sea. Este maniqueísmo, esta idea de que si no estás conmigo estás contra mí, este si no eres lacayo eres traidor, no sólo nos está produciendo una miopía crítica terrible sino que aparte nos está enemistando gratuitamente.

10 diciembre 2008

Contra la negatividad, 5

Contesta Rafael Lemus a Antonio Ortuño (es el tercer comentario. ¿Por que no hay víncuos a los comentarios en Letras Libres?):

Antonio,

Está bien: digamos que no somos la mejor crítica literaria. Lamentable, pero nada extraño: la crítica suele ser un reflejo del estado de la literatura nacional. Tienes razón cuando apuntas que los críticos jóvenes no hemos renovado el lenguaje crítico ni refutado el canon heredado ni entregado ensayos amplios que articulen, de un modo u otro, nuestra visión de las cosas. Yo agregaría –y aquí me repito– otros vicios de la crítica mexicana: el comentario impresionista, la alergia a la teoría, el desaseo formal, el desdén del ensayo, la incapacidad para ir escribiendo reseña a reseña una Idea de la literatura. Somos, además, flojos: salvo Heriberto Yépez, que ha escrito muchos ensayos y no pocos libros, con frecuencia muy brillantes, los demás no hemos elaborado todavía una “obra”. (Claro que lo que exiges –subvertir las artes, renovar el lenguaje, refutar del canon– no se hace de un día para otro y rara vez en un solo libro.)

Si hay excepciones destacables en la “nueva narrativa mexicana”, ¿por qué no habría de haberlas en la “nueva crítica”? No todos se gastan en “análisis” de dos mil caracteres y varios, por fortuna, tienen mucho más malicia que un mero “chisguetito de veneno”. Ya mencioné a Yépez, y añadiría por lo menos a Geney Beltrán Félix (cuyas reseñas son siempre ensayísticas y, aun cuando elogian, están escritas contraDivino tesoro, es un estupendo ejercicio crítico: eligiendo a ciertos poetas jóvenes, aventura otra lectura de la tradición poética mexicana). (Más allá, atendiendo las artes plásticas, está María Minera.) Acaso son pocos, y poca cosa para ti, pero a veces yo disfruto más sus ensayos y reseñas –sin importar su tamaño– que los cuentos y novelas de muchos de mis “compañeros de generación”.

Ahora bien: si uno atiende tu comentario, parecería que todos los críticos conspiraran contra los narradores nacidos en los setenta. ¿De veras? Yo, por lo pronto, he escrito elogiosamente sobre tu obra y las de Guadalupe Nettel, David Miklos, Vivian Abenshushan y Emiliano Monge. De hecho, empiezo a pensar que las cosas parecen estar dispuestas a favor de los “nuevos narradores”. Nunca había sido tan fácil, para un narrador mexicano, publicar sus primeras obras en editoriales importantes, ser traducido, ser premiado, ser becado, ser aplaudido. Tan es así que todos nos hemos tragado la idea de que existe una potente “generación de escritores nacidos en los setenta” cuando es obvio que sólo existen, aquí y allá, con más o menos fortuna, escritores nacidos en los setenta.

Y aquí seguimos: discutiendo minucias en vez de estar estudiando a fondo, subvirtiendo las artes, refutando el canon, renovando el lenguaje. ¿O es que eso ya lo hicieron, ya lo hicimos, los jóvenes narradores mexicanos?

Saludos.

R.
Me quedo de momento con ese somos flojos bastante revelador. Y con que, al parecer, hay diálogo. (Hay una respuesta de Ortuño más abajo en los comentarios. Espero que el fuego no acabe pronto.)

08 diciembre 2008

Qué pena, la de muerte

Respecto de que México es parte de convenciones internacionales opuestas a la pena de muerte, el presidente de los diputados subrayó que, en todo caso, "los acuerdos internacionales, también son revisables" (Fuente: El Universal).
Gracias por recordarme por qué no debo de votar nunca por el PRI.

Contra la negativdad, 4

En la multicitada nota de Rafael Lemus aparece el siguiente comentario:


Comentario de: Gustavo Méndez Martínez [Visitante]


"...LOS CRÍTICOS. Es una plaga que nunca pude entender. Si yo fuera un gran cirujano y un señor que jamás ha manejado un bisturí, ni es médico ni ha entablillado la pata de un gato, viniera a explicarme los errores de mi operación, ¿qué se pensaría? Lo mismo pasa con la pintura. Lo singular es que la gente no advierte que es lo mismo y aunque se ría de las pretensiones del crítico de cirugía, escucha con un increíble respeto a esos charlatanes. Se podría escuchar con cierto respeto los juicios de un crítico que alguna vez haya pintado, aunque más no fuera que telas mediocres. Pero aun en ese caso sería absurdo, pues ¿cómo puede encontrarse razonable que un pintor mediocre dé consejos a uno bueno?" (El túnel, Ernesto Sábato)


Lo mismo pasa en la literatura. ¿Cómo puede encontrarse razonable que un escritor mediocre dé consejos a uno bueno?

Y parecería tener sentido lo que dice, salvo porque no tiene ningún sentido. Al médico no va a reclamarle un "crítico de la cirugía" sino el paciente porque ha olvidado en su estómago unas tijeras. De la misma forma, el que reclama al escritor es un lector; el crítico literario es un lector. ¿No es razonable que un lector dé consejos a un escritor? No necesito ser diseñador de sillas para darme cuenta de que una no es cómoda. Quizá con los libros sea más difícil, pero el principio es el mismo.

Mi padre ha visto dos películas a la semana durante los últimos treinta años. ¿Eso descalifica su opinión, sólo porque nunca ha filmado una?

Contra la negatividad, 3

(Y vuelve la jaqueca. En serio. Ya tengo cita con el doctor.)

En el blog de Letras Libres escribe Antonio Ortuño (el sexto comentario):

Implacables pero ineptos

Señoras, señores: tenemos un consenso. Entre la nueva crítica literaria mexicana, el consenso es que la nueva narrativa mexicana es zonza, menor, inmunda o, cuando menos, pérfida.

Vaya: quizá esa dichosa “nueva narrativa” merece que la vapuleen. Sí: sobran autores jóvenes que combinan superficialidad con idiotez, limitaciones verbales con ambiciones de bestseller, arrogancia con mala precocidad. Sí: al menos entre los nacidos en los setenta y ochenta, escasean las obras de valor. Se exaltan tradiciones desechables, se esgrimen referentes sobreuntados de pop, se proclaman estéticas carcomidas o procedimientos francamente simplones. No parece haber en el tablero muchos asaltos al lenguaje, muchas reinvenciones de la expresividad, muchos genios retóricos.

Pero excepciones existen. Yo incluiría textos variopintos de setenteros como David Miklos, Guadalupe Nettel, Alain Paul Mallard, Emiliano Monge, Heriberto Yépez, Yuri Herrera, Nicolás Cabral o Vivian Abenshushan entre lo más interesante que ha producido la narrativa mexicana en años recientes. Y hay más nombres citables.

Ahora bien: ¿qué es lo que pasa por la cabeza de los nuevos críticos? ¿Se justifica el discurso inquisitorial que manda a todos los narradores jóvenes al bote de la basura? No: basta hojear cualquier revista cultural para darse cuenta que el problema son los propios críticos. Veamos: para empezar, la reseñita rabona (que no la crítica de largo aliento) es el género favorito de las revistas. La publicación de trabajos de creación se ha extinguido y dominan el panorama los “análisis” de dos mil caracteres con chisguetito de veneno incluido. Cualquier asno con un par de autores a medio digerir en el cerebro emite dictámenes de desprecio con una suficiencia que ya quisiera el Papa para una Misa de Gallo.

Pero eso sí: ¿dónde están los estudios a fondo, las subversiones de las artes desde las ciencias sociales, la relectura y refutación de tal o cual canon, la renovación del lenguaje desde la teoría? No: eso no está en las revistas ni en la mesa de discusión. Porque no hay un solo neocrítico con obra seria publicada, ninguno que haya emprendido un trabajo más complejo que reunir una colección de reseñitas y hacerla pasar por libro.

¿Tenemos una narrativa joven de segunda? Pues quien lo sostiene es una crítica joven de tercera.


Ubi sunt, de hecho (pero en la nota de Lemus queda bien claro por qué ya no están en ninguna parte). Aún así, con aventarse la bolita no se arregla nada.

Editado el 8 de diciembre de 2008: Este texto de Antonio Ortuño ya tiene entrada propia.

06 diciembre 2008

Contra la negatividad, 2

No hay forma más sencilla de sentirse superior que mirar por encima del hombro a quien va leyendo El Código Da Vinci o la nueva novela de Pérez-Reverte. Es un deporte inevitable. Pero tenemos más en común con ellos que con esos tipos que pasan la tarde pateando gatos o mirando fútbol y que no leen ni en defensa propia.

Eso sí, tenemos más en común con los que patean gatos y nunca leen un libro que con todos los autonombrados poetas que han escrito diez líneas cortas y creen que cambiarán al mundo con sus "versos". La poesía con cáncer. (Es decir, aquellos que no leen pero hacen como que escriben.) Tenemos más en común con los pateadores de gatos que con los que escriben una novela como si escribieran un informe de gastos, con los que leen como si fueran los únicos que saben leer.

En vez de caerse mal, leerse. Pero nos sobra demasiada política, demasiada hambre.


05 diciembre 2008

Contra la negatividad, 1

En el Blog de la Redacción de Letras Libres, Rafael Lemus habla sobre la desaparición del crítico literario. Por una vez, estoy de acuerdo con él. No faltará el imbécil que haga esta nota de lado porque Rafael Lemus le cae mal o porque le parezca que el crítico sí es el enemigo. Y vaya que hacen falta críticos, pero como dice Lemus, nadie quiere que el aguafiestas se meta en la celebración.

Ahora el mejor pretexto para no leer a alguien es que te cae mal, no hace falta más.