29 junio 2007

La épica del pasaporte. Parte I

Hoy madrugué para tratar de sacar mi pasaporte. No me levantaba tan temprano desde hace años. No fue suficiente. ¿Qué sentido tiene que todas las oficinas digan que su horario de atención es de 8:00 a13:00 horas cuando la realidad es que hay que llegar a las cinco de la mañana? ¿Dónde dice eso o más bien porqué no se dice eso en ninguna parte?

Hay sólo una oficina que abre los fines de semana. Si quieres alcanzar "ficha" hay que llegar desde la medianoche del día anterior. ¿Dónde está eso en los folletos? ¿Pará que nos entregan --a los que no alcanzamos "ficha"-- un folleto con esos horarios de servicio?

Y más importante ¿porqué si sólo había 150 personas, el funcionario dijo que repartió 270 "fichas" y más de la mitad se quedó con las manos vacías?

22 junio 2007

Fuga 191

Hoy tendría que ponerme a leer una novelita bucólica de la Grecia clásica, pero en vez de eso me voy a acostar y leer A Confederacy of Dunces. Hoy me apetece olvidarme de las obligaciones y darme gusto con un buen libro. Hoy se me ocurre que quiero ir a ver Zodiac al cine y comerme un bote de palomitas de maíz: el más grande que tengan.

Hoy, creo que me iré al infierno: el cielo es para los pobres y yo soy rico. No tengo dinero. No tengo ni un centavo, pero tengo muchos libros, los he leído, quiero escribirlos. Creo que voy por buen camino.

Voy por la calle y veo a esos pobres que no han leído un libro: a los que les da flojera, los que creen que no sirve de nada, los que dicen que no tienen tiempo para leer. ¿Cómo puede ser el cielo para esos pobres idiotas? Prefiero el infierno. Encontrarme con Rimbaud, con Hemingway, con Velázquez y con Picasso. A Picasso le daría un puñetazo en la nariz. Y poco me importa que esa última frase sea cacofónica. No por eso dejaría de darle un puñetazo.

El cielo debe ser un lugar espantoso. Se debe de despertar temprano por la mañana y asistir a clases de ejercicios aeróbicos todas las mañas. El desayuno: buffet, pero nadie se serviría dos veces al plato. Eso sería gula. En el cielo se debe escuchar a Bach, pero también a Paulina Rubio y a Shakira, que de seguro tienen licencia especial de San Pedro para enseñar los calzones.

En el cielo no hay libros. Todas las bibliotecas estarán en el infierno después del Juicio Final y en sus frontispicios se leerá: non serviam. Borges sería el gran bibliotecario del infierno. Virgilio la haría de guía de turistas (desde que se abolió el Purgatorio, ya se sabe... ) Voltaire y Foucault (el del péndulo) jugarían ping-pong mientras Aristóteles les lleva té helado en cristalería con borde de plata.

Los pobres idiotas que no leen (los que pueden leer pero no quieren, se entiende) se aburren en un baño sauna celestial, mientras en el infierno todas las noches hay peleas de osos. ¿Cómo puede ser el cielo para ellos? Hoy me siento un poco más cansado que de costumbre con la estupidez humana, con su desidia, con su insignificancia. Habría que tomar un poco de ese té helado que carga Aristóteles mientras piensa en la chiquilla que lo montaba como mula cuando lo descubrió Alejandro. En el infierno se hacen las mejores barbacoas: en el cielo, las mejores lechugas.

El silencio es lo que sucede cuando no nos atrevemos a decir lo que queremos decir: cuando nos apena. El ruido es lo que ocurre cuando en vez de decir lo queremos (porque nos apena, porque no encontramos las palabras) decimos otra cosa.

17 junio 2007

The Killers: Romeo and Juliet

No hay nada equiparable a la frase blast form the past en español... pero eso es justamente lo que sentí, un soplo del pasado, al escuchar la versión de The Killers de "Romeo and Juliet". Pero ahí está, una de mis canciones favoritas de todos los tiempos de una de las (según algunos) peores bandas de la historia, en una versión acústica tocada por la banda que pone locos a todos los chavitos.

16 junio 2007

Ocho citas sobre mí


Me pasa el bastón Edilberto Aldán. Curiosamente, el bastón se parece extrañamente a la propuesta final de William Gass en “The Art of Self”, que acabo de traducir para la revista de Kung Fu y literatura Hermano Cerdo en su número 16, que aparecerá en breve.

REGLAS
1. Cada jugador(a) comienza con un listado de 8 cosas sobre sí mismo
2. Tienen que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las reglas del juego
3. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar, y anotar sus blogs/nombres
4. No olvides dejarles un comentario en sus blogs respectivos de que han sido invitadas a participar, refiriendo al post de tu blog: "El Juego".

1. No hallarás nuevas tierras, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá.
Vagarás por las mismas calles.
Y en los mismos barrios te harás viejo;
y entre las mismas paredes irás encaneciendo.
(C. P. Cavafis: “La ciudad”)

2. Como los escribas continuarán, los pocos lectores que en el mundo había van a cambiar de oficio y se pondrán también de escribas. Cada vez más los países serán de escribas y de fábricas de papel y tinta, los escribas de día y las máquinas de noche para imprimir el trabajo de los escribas.
(Julio Cortázar: “Fin del mundo del fin”)

3. Pasó, pues, el hallarla en esta manera: estando yo un día en el Alcaná de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y como soy aficionado a leer, aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado de esta mi natural inclinación tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía; vile con caracteres que conocí ser arábigos, y puesto que, aunque los conocía, no los sabía leer, anduve mirando si parecía por allí algún morisco aljamiado que los leyese; y no fue muy dificultoso hallar intérprete semejante, pues aunque le buscara de otra mejor y más antigua lengua le hallara.
(Miguel de Cervantes: I, 9)

4. ¿Qué quieres saber ahora? —pregunta el guardián—. Eres insaciable.
—Todos se esfuerzan por llegar a la Ley —dice el hombre—; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
—Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.
(Franz Kafka: “Ante la ley”)

5. —Entonces ¿por qué citáis a ese Aristóteles en griego?
—Porque lo que uno no entiende, lo ha de citar en una lengua que no sabe.
(Voltaire: Micromegás)

6. —That is God.
Hooray! Ay! Whrrwhee!
—What? Mr Deasy asked.
—A shout in the street, Stephen answered, shrugging his shoulders.
(James Joyce: Ulysses)

7. Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo.
A lo largo de los años puebla un espacio con las imágenes
de provincias, de reinos, de montañas, de bahías,
de naves, de islas, de peces, de habitaciones,
de instrumentos, de astros, de caballos, de personas…
Poco antes de morir,
descubre que ese paciente laberinto de líneas,
traza la imagen de su cara.
(Jorge Luis Borges: El hacedor)

8. Cierto día de niebla abofeteé a un tonto que se rió de mi cabeza rapada. En un principio, me divirtió y llenó de optimismo pensar que existiera alguien tan despreocupado y alegre que un incidente tan simple le produjera risa; porque al reír es bien sabido que el hombre se olvida de todo. Y, al olvidarse de algo, significa que no hay mucho de qué acordarse.
(Francisco Tario: La puerta en el muro)

Debería de elegir ocho víctimas más que continúen esta labor: la autobiografía de la humanidad, pero prefiero que ellos se elijan a si mismos. Si lo haces, por favor déjame un aviso en los comentarios, te aseguro que es bastante entretenido.

14 junio 2007

12 junio 2007

Sueños


1. A veces en sueños platico con Borges o más bien Borges dicta monólogos casi interminables interrumpidos por algunas preguntas mías. Hablamos de ajedrez, del universo y de poesía anglosajona, aunque quizá hablamos siempre de la misma cosa. En mis sueños, Borges tiene una voz grave, profunda, que no se parece en nada a la voz ligera de acento argentino que se escucha en sus entrevistas grabadas. Puede ser que en realidad en los sueños Borges me habla en inglés y yo le contesto en inglés pero lo olvido cuando me despierto. Borges está centrado detrás de un gran escritorio de roble con un viejo tintero y unas cuantas hojas de pergamino; detrás de él se ve un cielo estrellado o el universo.

2. En sueños platico con Borges y hablamos de ajedrez. También he soñado que hablo con Shakespeare. Estamos en una taberna muy oscura, con el techo bajísimo. No se podría andar de pie en esa taberna. Hay un olor muy fuerte como de pescado crudo y aceite. Shakespeare toma vino o cerveza. Yo no tomo nada. Con Shakespeare siempre hablo de teatro. Yo le menciono a Ibsen y el hace un ademán de desdén con la mano, como diciendo ¡Puaff, Ibsen! o ¿En serio quieres hablar de Ibsen?

3. Nunca he soñado con Kafka. Me gustaría soñar con Kafka, pero nunca he soñado con él. Una vez soñé que caminaba por una calle adoquinada. Los edificios eran edificios antiguos, del siglo dieciocho o diecinueve, pero en el sueño se veían como nuevos o eran nuevos. Parado en medio de la calle había un hombre con sombrero de hongo que me daba la espalda. Yo pensé que ese hombre era Kafka, pero me desperté antes de alcanzarlo y mirarlo de frente.

En ese instante brevísimo entre la vigila y el sueño, sin embargo, me di cuenta de que el hombre no era Kafka, sino alguien que se hacía pasar por Kafka y que ese impostor no tenía rostro o su rostro era un espejo. Al mirarlo de frente, sólo me hubiera visto a mí mismo.

08 junio 2007

Top 20 textos literarios inclasificables


Con esta lista, termina el loco evento conocido como Top 20. Ha sido bastante divertido ir anotando estas listas en la memoria, y ha sido muy edificante leer las listas de los demás participantes. No hay que olvidar, sin embargo, que la construcción de ese gusto que hoy llamamos campechanamente Top 20 es algo que nunca termina; quizá dentro de un año las listas que hoy puse cambien por completo, quizá algunos de los sugeridos en otras de las listas entren en las mías.

Queda, para finalizar, la extraña tarea de armar una lista de mis Top 20 textos literarios inclasificables, lo cual engendra una pequeña trampa. Si los coloco en la lista, los estoy clasificando ya, como textos literarios inclasificables. Y entonces ya no podrían ir en la lista, puesto que ya he demostrado que no son inclasificables… Veamos si la paradoja no provoca un efecto en cadena que destruya la realidad. Claro. Ojalá fuera tan fácil.

Estos son los libros que nunca se bien a bien donde poner en mi biblioteca:

1. Las ciudades invisibles, Italo Calvino

2. A Heartbreaking Work of Staggering Genius, Dave Eggers

3. Tristam Shandy, Lawrence Sterne

4. La puerta en el muro, Francisco Tario

5. Negra espalda del tiempo, Javier Marías

6. El libro rojo, Paul Auster

7. Only Revolutions, Mark Z. Danielewski

8. La vuelta al día en ochenta mundos, Julio Cortázar

9. La feria, Juan José Arreola

10. Lo demás es silencio, Augusto Monterroso

11. The Book of the War, Lawrence Miles, Ed

12. Bartleby y compañía, Enrique Vila-Matas

13. Cuentos malvados, Espido Freire

14. 53 días, Georges Perec

15. Del cuerpo, Mauricio Ortiz

16. Manual de zoología fantástica, Jorge Luis Borges

17. Beyond the Fields We Know, Lord Dunsany

18. Un crimen provisional, Arqueles Vela

19. Poemas y ensayos, Julio Torri

20. El grafógrafo, Salvador Elizondo



También participaron:
. El barón detrás del espejo, de otoR ojepsE
. Carlos Reyes, de Cine azteca
. David, de La calavera
. Edgar A. Mora, de Fábrica de Polvo
. F, de Escritos sobre cosas
. Joel Flores, de Búnker 84
. Kira Domínguez, de Do you know your lines?
. Lirva, de Érase una vez una ciudad
. Luis Luna, de Cineralia
. Luis Panini, de Parcialmente nublado
. René López Villamar, de Teoría del caos
. Santiago, de Terciopelo verde

¡Maldita filología!

¡Maldita filología!

06 junio 2007

Top 20 filósofos


En general, la filosofía se me hace una perdida de tiempo. Cabría agregar que lo que más me gusta hacer en el mundo es perder el tiempo. La de abajo es una lista tramposa. Muchos de mis filósofos favoritos no son filósofos, sino poetas o novelistas o científicos, en algunos casos los incluí, en otros no.

1. Voltaire

2. Martin Heidegger

3. Gottfried Wihelm Leibniz

4. Michel Foucault

5. John Wilkins

6. Ludwig Wittgenstein

7. Denis Diderot

8. Karl Marx

9. René Descartes

10. Abenjaldún

11. Confucio

12. Lao Tse

13. Hans–Georg Gadamer

14. Jürgen Habermas

15. Heráclito de Éfeso

16. Jacques Derrida

17. Maimónides

18. Sun Tzu

19. Hipatia de Alejandría

20. Guillermo de Ockham

03 junio 2007

Top 20 novelas cortas


La idea de hacer un Top 20 de nouvelles o novelas cortas tiene el gran inconveniente de decidir qué es una novela corta. Lo más sencillo es ignorar el inconveniente. Si una novela aparece en esta lista, entonces para mi cuenta como una novela corta y es, además, una de mis veinte favoritas, aunque no necesariamente en el orden en el que aparecen.

1. Retrato del artista adolescente. James Joyce

2. La subasta del lote 49. Thomas Pynchon

3. Aura. Carlos Fuentes

4. El mago. César Aira

5. Las aventuras de Arthur Gordon Pym. Edgar Allan Poe

6. El cazador de tatuajes. Juvenal Acosta

7. El hombre delgado. Dashiell Hammett

8. Matadero cinco. Kurt Vonnegut

9. Cándido. Voltaire

8. Ruido blanco. Don DeLillo

9. La flecha del tiempo. Martin Amis

10. Soy leyenda. Richard Matheson

11. Estrella distante. Roberto Bolaño

12. Justine. D. A. F. de Sade

13. El hombre que fue jueves. G. K. Chesterton

14. 24 horas en la vida de una mujer. Stefan Zweig

15. En las montañas de la locura. H. P. Lovecraft

16. Clemencia. Ignacio Manuel Altamirano

17. Bartleby, el escribiente. Herman Melville

18. Hombre al agua. Fabricio Mejía Madrid

19. La muerte de Iván Illich. Lev Tosltoi

20. Diabulus in musica. Espido Freire



Otros participantes del Top 20:

. Edgar A. Mora, de Fábrica de Polvo
. Lirva, de Érase una vez una ciudad
. Luis Panini, de Parcialmente nublado
. René López Villamar, de Teoría del caos
. Santiago, de Terciopelo verde


02 junio 2007

En francés

Dos notas interesantes desde el país galo.

La primera, la inminente aparición de Only Revolutions en francés, títulada O Révolutions, de la cual ya se puede ver la primera página. (dar click en la imagen para ver el tamaño normal)

Estoy bastante tentado a adquirir la versión frnacesa. El lenguaje poético de Danielewski no sólo se sostiene en la traducción, sino que se ve potenciado por el carácter de la lengua francesa, sin perder ningunos de sus juegos formales (número de palabras por página, número de versos, entre otras). Mientras el original, del lado de Sam, comienza diciendo:

Haloes! Haleskarth!
Contraband!
I can walk away
from anything.
Everyone loves
the Dream but I kill it.

En la versión francesa, de Claro, se puede leer:

Halos! Héliaque!
Contrebande!
Je peux tout
quitter.
Tout le monde aime
le Rêve, moi je le tue.

Hay además, en el francés, una afortunada aliteración entre Rêve y Révolutions, que no existe en los originales Dream y Revolutions, y no existiría tampoco en una posible traducción castiza, con Sueño y Revoluciones.

La segunda nota, también muy interesante, habla sobre la lectura de los Détectives sauvages de Roberto Bolaño, y hace una interesante comparación entre Thomas Pynchon y Roberto, en cuanto al estilo y la ambición narrativa de ambos. Aunque en los comentarios de la entrada secomenta que la comparación entre Pynchon y Bolaño es "d'une stupidité sans nom", me parece que la idea no está tan errada.

Como lector, me siento atraido por Pynchon y por Bolaño quizá por las mismas razones. Hay algo de similitud entre la cacería de cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York y las extrañas expediciones de los real visceralistas. Hay algo similar entre la búsqueda de V. y la de Cesárea Tinajero. Y eso es lo que me atrae en ambos escritores.

Apuntes sobre Roberto Bolaño

Kafka en el fin del mundo

Apuntes sobre Roberto Bolaño

1. Burgess lo sabía. En 1959, Anthony Burgess se desplomó en el salón de clases del Colegio Sultan Omar Ali Saifuddin, en la capital de Brunei, mientras trataba de explicar a sus alumnos el motín del té de Boston. Regresó a Inglaterra, su país natal, para ser examinado por los especialistas. Los doctores le diagnosticaron un tumor cerebral y le dieron doce meses de vida. Preocupado de dejar a su esposa sin ningún medio para mantenerse, Burgess se impuso a si mismo un ritmo frenético de escritura. En aquel entonces, rebasaba los cuarenta años, pero sólo había escrito una trilogía de novelas de tema malayo y un puñado de cuentos. Con la amenaza de muerte que pendía sobre su cabeza, Burgess escribió un gran número de reseñas y artículos de periódico. En los cinco años siguientes, escribió once novelas, entre las cuales se encuentran su novela más famosa, La naranja mecánica, y la más alabada por la crítica, Nada como el sol.

La sentencia de muerte sobre Burgess resultó ser falsa; el tumor, inexistente. La de Roberto Bolaño no lo fue. La enfermedad del hígado que lo estuvo acechando durante años lo alcanzó finalmente el catorce de julio de 2003, en Barcelona. Como Burgess, él estaba conciente de las implicaciones de su enfermedad, y escribía con la fiereza y la desperación propias del caso. A su muerte, dejó instrucciones de que su obra póstuma, 2666, se editara en cinco volúmenes, de forma que su viuda y sus hijos pudieran obtener el mayor beneficio de sus regalías.

Bolaño escribía contra el tiempo. Burgess escribía contra el tiempo o al menos creía que lo hacía. Ni para uno ni para otro era suficiente escribir con rapidez o escribir el mayor número de obras. Tenían, además, que ser buenas, los suficientemente buenas para que un editor las comprara y lo suficientemente buenas para que el público las consumiera. Más aun, no bastaría con ser prolífico y ser un buen novelista. Había que hacer literatura.

2. “Cuenta Canetti en su libro sobre Kafka que el más grande escritor del siglo XX comprendió que los dados estaban tirados y que ya nada le separaba de la escritura el día en que por primera vez escupió sangre.” Lo anterior lo dice Bolaño en una conferencia titulada “Literatura + enfermedad = enfermedad”(1). También dice que “escribir sobre la enfermedad, sobre todo si uno está gravemente enfermo, puede ser un suplicio […] Pero también puede ser un acto liberador”.

La conferencia va dedicada a su hepatólogo. Bolaño era así, con un sentido del humor ácido y encantador. Como buen lector de Kafka, comprendía que el pesimismo es la mejor receta para enfrentar la realidad. Los pesimistas sabemos. Los pesimistas sabemos y por eso sonreímos, ante la enfermedad, ante la muerte. A Bolaño nada lo separaba de la escritura. Sin estoicismo, con la determinación de un detective salvaje, esperaba su turno en la lista para un trasplante de hígado. Se había hecho el propósito de publicar al menos una vez al año desde 1996, cuando apareció Estrella distante, y continuó esa tendencia, muchas veces la excedió, hasta el 2003, cuando apareció El gaucho insufrible. Ese año, el último de su vida, Bolaño visitó a todos sus editores para asegurarse de que dejaba su casa en orden.

Para Bolaño, la literatura es un viaje. Una búsqueda de la verdad oculta y las más de la veces inaccesible, un viaje sin final del que, con suerte, al volver, encontremos algo, “un libro, un gesto, un objeto perdido”(2). Un viaje sin rumbo fijo donde al final, con suerte, nos encontremos a nosotros mismos.

3. En Tres, el poeta chileno escribe:

Soñé que la Tierra se acababa. Y que el único ser humano que contemplaba el final era Franz Kafka. En el cielo los Titanes luchaban a muerte. Desde un asiento de hierro forjado del parque de Nueva York Kafka veía arder el mundo.(3)

4. Cuando escribió Llamadas telefónicas, Bolaño ya lo sabía. Cuando escribió Estrella distante, él ya sabía. Eso no lo detuvo. Como Sócrates la noche antes de la muerte y la cicuta, Bolaño ya lo sabía, pero se empeñó a aprender a tocar una nueva melodía antes de morir. Cómo Sócrates, prefirió la cicuta a la fuga.

Para Bolaño, toda literatura verdadera nace de esa búsqueda incansable cuyo fin último es la muerte. “La literatura no vale nada si no va acompañada de algo más que el mero acto de sobrevivir”(4). En “Los mitos de Cthulhu”, Bolaño anota cómo los escritores latinoamericanos han perdido la capacidad de desafiar al orden establecido, la capacidad de denuncia; es decir, que han perdido la capacidad de desafiar a la muerte. Lo que desean ante todo es respetabilidad. “Firmar libros, sonreír, hacer de payaso en los en los programas del corazón…”.

Falta el arrojo, la desperación, del poeta desesperado y pobre a quién nadie escucha, pero que grita en las calles sus poemas; la literatura que pierde su semblante enfermo y se presenta rubia y rozagante ante los ojos de un lector que busca que lo reafirmen, no que lo cuestionen. Falta el arrojo del héroe que emprende el viaje a casa esperando que la travesía dure veinte años. No por casualidad, su amigo el poeta Mario Santiago se trasfigura en Los detectives salvajes en Ulises Lima; los desiertos de Sonora hacen las veces de Ítaca y Cesárea Tinajero se transmuta en Penélope.

En una entrevista realizada por Cristián Warnek(5), Bolaño recuerda, con un brillo infantil en los ojos, a Mario Santiago, a quién tenía que cuidar cuando cruzaban la calle, pues el mexicano seguía leyendo el libro que tenía en la mano sin fijarse en los coches; recuerda a Mario Santiago que se metía a la regadera con un libro en la mano.

Los escritores ya no son forajidos, pistoleros a sueldo, cazadores de cabelleras, hombres desperados que subsisten como pueden cobrando sus recompensas. Ya no son Sensini. Si acaso, son ladrones de cuello blanco. Todo está perdido. Kafka lo sabía. Roberto lo sabía. Y sonreía.

5. Cuando escribió Llamadas telefónicas, Bolaño ya lo sabía. Sabía que estaba enfermo, que iba a morir; sabía “que esto no tiene salida”(6). Y perseveraba. Se sabía un detective salvaje, un héroe intrépido que tenía que escupirles en la cara a los dioses antes de que su hado se consumara. Lo sabía y escribía.

Llamadas telefónicas es un aviso de Los detectives salvajes, así como los propios detectives son un aviso del apocalipsis por venir en 2666. Los “Detectives” de Llamadas telefónicas prefiguran la búsqueda de Cesárea Tinajero, la búsqueda de Beno von Archimboldi; búsquedas que terminas devoradas por el desierto mexicano, a la vez Ítaca y Gehenna de todas las búsquedas. El fantasma de Arturo Belano ya deambula por las páginas de Llamadas telefónicas y le dicta a Bolaño sus historias.

Bolaño lo sabe y escribe. Toda su obra está conectada por líneas fantasmagóricas. Los detectives salvajes le nutren de la información de lo que habrá de aparecer en sus historias. La mesa de escritura de Roberto Bolaño es un lugar algo atiborrado. Para escribir Estrella distantenos encerramos” --Arturo Belano, su alter ego, y él mismo-- “durante un mes y medio en mi casa de Blanes y con el último capítulo en mano y al dictado de sus sueños y pesadillas compusimos la novela que el lector tiene ahora ante sí. Mi función se redujo a preparar bebidas, consultar algunos libros, y discutir, con él y con el fantasma cada día más vivo de Pierre Menard, la validez de muchos párrafos repetidos.”

Lo mismo puede decirse de Llamadas telefónicas, de Los detectives salvajes o de 2666. En el cuento que da nombre al libro, “Llamadas telefónicas”, se resume en una frase ese viaje imposible de los cazadores de cabelleras, de los detectives salvajes: “Sueña con un desierto, sueña con el rostro de X, poco antes de despertar comprende que ambos son lo mismo”. La X marca el lugar. Y Bolaño lo sabía.


(1)“Literatura + enfermedad = enfermedad”, El gaucho insufrible.
(2) Loc. cit.
(3) “Un paseo por la literatura”, Tres, fragmento 31.
(4) “Los mitos de Cthulhu”, El gaucho insufrible.
(5) Entrevista a Roberto Bolaño.
(6) “Los mitos de Cthulhu”.

01 junio 2007

Música y felicitaciones

Antes que nada: hoy es cumpleaños del Daniel, el último de los Highlanders, excelente amigo, buen Director de Juego y fanático de los Raiders (algún defecto habría que tener). Desde Teoría del Caos, te mando un caluroso abrazo y muchas felicitaciones.

* * *

También, hoy toca Top 20 de videos musicales, una lista que difícilmente podría llenar. En vez de esa entrega, les dejo con un video de un concierto de Merzhin, para que se den una idea del tipo de música que escucho hoy en día.



Merzhin - Peur de Rien

Top 20: Casas y sellos editoriales



1. Gallimard

2. Denoël

3. Penguin Group

4. Pantheon Books

5. Random House

6. Sexto Piso

7. Cátedra

8. Lumen

9. Paidós

10. Anagrama

11. Aldus

12. El Acantilado

13. Siruela

14. Minotauro

15. Sarabande Books

16. Chaosium

17. Seix Barral

18. Pre-Textos

19. Crítica

20. Joaquín Mortiz



Otros participantes del Top 20:


. Edgar A. Mora, de Fábrica de Polvo
. Joel Flores, de Búnker 84
. Lirva, de Érase una vez una ciudad
. Luis Panini, de Parcialmente nublado
. René López Villamar, de Teoría del caos