Esta serie de notas breves busca complementar una anterior sobre las becas a jóvenes creadores que escribí hace casi un año.
Algunas ideas sueltas
1. La reacción sobre los resultados de la última convocatoria para entrar al Sistema Nacional de Creadores me recuerda mucho a la que por estas fechas tienen los que no consiguieron entrar a las instituciones de educación superior: se sienten excluidos y traicionados.
2. Braulio Peralta describe muy bien el problema y expone una posible solución, en "La danza de las becas, la ausencia de libros" y Marcial Fernández le hace eco en "El monstruo innombrable". Mejor leer los artículos antes de discutir con más amplitud la cuestión.
3. Leer los requisitos para pedir la beca me abrió los ojos en muchos sentidos. Las reglas son una guía sobre lo que oficialmente significa "ser escritor". Sobre esto me extenderé en la siguiente nota de esta serie.
4. Migajas. La beca del FONCA te da migajas. Exista lista negra o no, haya artistas injustamente favorecidos o no, la cantidad que entrega la beca no son más que migajas. Si bien un joven creador puede vivir muy precariamente con el dinero que le entregan, porque no tiene otras responsabilidades un escritor de treinta y cinco años, con una familia pequeña no puede esperar mantenerla con el dinero de la beca. Tiene que buscar otro trabajo para complementar su ingreso. ¿Y entonces para que diablos sirve la beca? Dos preguntas más: ¿Y si se enferma? ¿Y si tiene un accidente?
5. ¿Y a un año de la nota anterior, dónde están los resultados de los recipientes de la beca de Jóvenes Creadores? ¿Qué hicieron con el dinero que recibieron?
Algunas ideas sueltas
1. La reacción sobre los resultados de la última convocatoria para entrar al Sistema Nacional de Creadores me recuerda mucho a la que por estas fechas tienen los que no consiguieron entrar a las instituciones de educación superior: se sienten excluidos y traicionados.
2. Braulio Peralta describe muy bien el problema y expone una posible solución, en "La danza de las becas, la ausencia de libros" y Marcial Fernández le hace eco en "El monstruo innombrable". Mejor leer los artículos antes de discutir con más amplitud la cuestión.
3. Leer los requisitos para pedir la beca me abrió los ojos en muchos sentidos. Las reglas son una guía sobre lo que oficialmente significa "ser escritor". Sobre esto me extenderé en la siguiente nota de esta serie.
4. Migajas. La beca del FONCA te da migajas. Exista lista negra o no, haya artistas injustamente favorecidos o no, la cantidad que entrega la beca no son más que migajas. Si bien un joven creador puede vivir muy precariamente con el dinero que le entregan, porque no tiene otras responsabilidades un escritor de treinta y cinco años, con una familia pequeña no puede esperar mantenerla con el dinero de la beca. Tiene que buscar otro trabajo para complementar su ingreso. ¿Y entonces para que diablos sirve la beca? Dos preguntas más: ¿Y si se enferma? ¿Y si tiene un accidente?
5. ¿Y a un año de la nota anterior, dónde están los resultados de los recipientes de la beca de Jóvenes Creadores? ¿Qué hicieron con el dinero que recibieron?
Comentarios
René, será que el FONCA te da migajas, pero, ¡si vieras qué bien me caerían esas migajas en este momento! He intentado seguir escribiendo con un trabajo que al mismo tiempo es demandante y mal pagado, paso de los treinta y cinco y soy una especie de mamá; los siete mil y garra al mes durante un año son más que lo que gano, y serían un sueldo magnífico para nomás dedicarse a producir un libro.
Alguna vez metí a concurso de becas un proyecillo; como ya me lo esperaba, no gané; pero cuando revisamos las listas de años atrás, no pude evitar preguntarme: bueno, ¿por qué cada año ganan LOS MISMOS?
Conozco a dos que tres personas que han pasado toda la vida de beca en beca. No sé cómo le harán, pero como mencionan los artículos, el dinero seguro no garantiza nada. Nada de nada. Ni mayor producción, ni mejor calidad.
Un amigo mío ganó un apoyo del Conaculta para publicar un libro; el resultado... bueno, digamos que no quiero quemarlo... todavía. Pero si él me da permiso (no es esto una posibilidad tan alejada, pues él tampoco entiende, o al menos eso dice, cómo fue que recibió el premio si escribe con las patas) alguna vez reproduciré dos que tres parrafitos por ahí nada más para que veamos en qué se gastan nuestros impuestos. Hay mucho oculto, sea lista negra o no. Como dices, un seguimiento de cada proyecto sería lo ideal.
¿Qué clase de apoyo le pediría yo, como escritora, al gobierno o a quién fuera? Éste: léeme. Critícame. Revísame. Áliéntame. Sobre todo alíéntame. De la comida que me llevo a la boca (y de la que le llevo a mi familia) ya me haré yo responsable; la que está famélica y a punto de morirse de hambre es mi determinación a seguir haciendo lo que quiero, las esperanzas de que el esfuerzo extra valga la pena.