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¡Malditos ladrillos!


Algunos libros son, literalmente, los ladrillos con que se construye la literatura. Cada uno de esos libros no sólo representan una gran historia, sino también una gran inversión de tiempo. Justo ahora me encuentro atorado entre varios libros-ladrillo, clásicos y contemporáneos. ¡Qué razón tenía Calvino al hablar de la ligereza como una virtud del nuevo milenio! Estos ladrillos no sólo toman su tiempo; su transporte se vuelve complicado y a veces incluso sostenerlos frente a los ojos se hace cansado.

Un libro-ladrillo también es un compromiso. Una vez llegado a la mitad, uno siente que debe terminarlo, por pura dignidad. Me encuentro atrapado entre varios ladrillos y no me decido por cual leer. Quisiera poder decidirme por un libro ligero, quizá un libro teja o un libro nube. Los libros por partes siempre se me han hecho una mala idea, pero debo admitir que tendría mejor disposición para leer al Quijote o En busca del tiempo perdido si tan sólo sacar el libro del estante no resultara una monserga. Por el lado de Guermantes lleva esperándome dos años, pero su bulto, la letra pequeña (y para que negar, los párrafos tan largos) me han impedido acercarme un poco más al misterio de la magdalena.

Me gusta leer en el transporte, pero los libros ladrillos no se dejan leer así. La gente te mira igual o peor que si entraras con una canasta llena de gallinas -- incluso, mal de males, piensan que eres un estudiante de medicina. La promesa de los libros electrónicos, para mí, radica en cargar una sola página, delgada, liviana, pero que pueda ser todas las páginas inscritas en la Biblioteca de Babel. Será, también, bueno para los bosques. No creo ser la única persona que duda en abrir el Quijote por miedo a una lesión vertebral.

Al margen. Se aceptan recomendaciones de libros ligeros: novelas, cuentos, ensayos y crónicas de viaje, de autores vivos, de preferencia, o de autores muertos que parezcan vivos, es decir, que me pudiera poner a platicar con ellos al menos en los sueños. También se aceptan recomendaciones de poesía, pero sólo si el autor es checo, polaco o serbio.

Comentarios

ÓL dijo…
El libro de la imaginación de Edmundo Valadez.
Gracias. Buena idea, sobre todo porque tengo 40% de descuento para comprarlo :D
Karina Falcón dijo…
Iba a recomendarte mi libro Devoción, me convencía mientras llegaba al último párrafo de ésta entrada, me decía: "Claro,dile que lo lea, es ligero, es liviano, casi virtual y perecedero... de maravillosa manera,justo al llegar a las dos últimas lineas me doy cuenta que ni checa, polaca o serbia; incluso, creo que ni poesía... Así que puedo recomendarte Estructuras y funciones del discurso de Teun Van Dijk ;)

Un beso
Moira, dudo mucho de las buenas intenciones de sugerir a Van Dijk como lectura ligera...

Y lo siento por lo de tu libro. Pero la pertenencia a la Europa Oriental de los poetas es una característica obligatoria :P

Saludos
Unknown dijo…
Si te sientes de anime a novela policiaca "mexicana", cualquiera de Belascasrán Shayne, de Paco Ignacio II (empezando por "Diás de Combate").

Si no, ¿que tal recordar a Julio Verne? siempre me trae una sonrisa a los labios.
Ahora que Pablo de Santis seguramente se volverá una celebridad, no estaría de más checar sus novelas que parten del mundo del cómic, de la historia, de la novela policiaca, de lo esperpéntico, del cine de ciencia ficción, a saber: El teatro de la memoria, La traducción, Filosofía y letras, El calígrafo de Voltaire, etc.